Otra estafa tipo Koriun estalla y deja al descubierto un país sin memoria

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital/Por Lilian Bonilla) –El país vuelve a tropezar con la misma piedra. Aún fresco el escándalo de Koriun, una nueva presunta estafa piramidal ha estallado en Choloma, dejando al descubierto no solo la vulnerabilidad de miles de ciudadanos, sino también las grietas de un sistema que reacciona tarde y previene poco.

La Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) alertó sobre la operación de plataformas no autorizadas como UNIFIN, Monavex y Cryptaespon, que ofrecían inversiones con rendimientos atractivos, pero sin ningún respaldo legal.

El caso de UNIFIN explotó cuando varias personas llegaron a retirar su dinero en los últimos días y encontraron una escena desoladora: oficinas vacías, sin personal, sin mobiliario y sin rastro de los fondos.

Estaremos muy al pendiente de todas estas prácticas ilegales»,Gustavo Solorzano.

«Desde la CNBS Honduras, advertimos con responsabilidad: Hay entidades como UNIFIN, Monavex y Cryptaespon que promueven inversiones sin autorización ni supervisión, su actuar está al margen de la ley y es un riesgo directo al patrimonio de muchos hondureños y hondureñas. Estaremos muy al pendiente de todas estas prácticas ilegales», señaló el comisionado de la CNBS Gustavo Solorzano.

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Historias de necesidad: cuando la esperanza termina en pérdida

Detrás de las cifras hay rostros. Comerciantes, emprendedores, dueños de pequeños negocios y familias enteras apostaron sus ahorros —entre 2 mil y 20 mil lempiras— son los montos conocidos hasta el momento al registrarse las primeras denuncias, los depositantes llevaros sus recursos con temor, pero con la esperanza de mejorar su situación económica.

“Esto no se puede quedar así, es una estafa”, reclamó una de las afectadas. “La necesidad lo hace a uno confiar”, confesó otra víctima que invirtió junto a sus familiares.

Los testimonios reflejan una realidad cruda, en la mayoría de los casos no se trata de ambición desmedida, sino de supervivencia. Personas que sacaron dinero del banco buscando hacerlo rendir, terminaron perdiéndolo todo.

Según los testimonios conocidos al menos 8 mil personas depositaron dinero durante casi un año. A las primeras pesquisas la Policía Nacional ya confirmó la desaparición de al menos un millón de lempiras, aunque el impacto real podría ser mucho mayor.

El fantasma de Koriun sigue presente

El patrón es inquietantemente familiar; el caso recuerda al colapso de Koriun Inversiones, un esquema tipo Ponzi que dejó a más de 35 mil familias afectadas y movió más de 400 millones de lempiras.

A pesar de haber sido considerada una de las mayores estafas del país, su impacto no logró generar una cultura de prevención duradera. Hoy, la historia se repite casi con los mismos elementos: promesas irreales, expansión rápida y colapso repentino.

El caso Koriun es una herida abierta si lo saben las víctimas que a la fecha continúan clamando justicia, una justicia que ha quedado a medias y sin resarcir daños económicos y menos los de la salud mental.

El Juzgados de Letras en materia de Criminalidad Organizada, Medioambiente y Corrupción otorgó justó en el marco de las nuevas denuncias un cambio de medidas al exgerente de Koriun Inversiones, Iván Velásquez, con lo cual recupera su libertad.

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Otro ejemplo que, aunque no trascendió mucho también es una realidad fue el de la empresa KMEC/Keda, otro negocio implicado en estafa a gran escala en la ciudad de Choloma, zona norte de Honduras.

La estafa se expande: ya no es solo Choloma

El fenómeno no es aislado, en Arizona, autoridades municipales denunciaron casi al unísono la presencia de otra plataforma fraudulenta, “Wealvox”, que capta fondos mediante criptomonedas bajo el mismo discurso de ganancias rápidas.

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Las estafas evolucionan, cambian de nombre y formato, pero mantienen el mismo fondo: aprovechar la necesidad y la falta de información.

Advertencias  CNBS

La CNBS reiteró que la intermediación financiera es una actividad regulada y que solo pueden realizarla instituciones autorizadas. Sin embargo, las advertencias suelen aparecer cuando el daño ya está hecho.

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En entrevista con Proceso Digital, la jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Nancy Ochoa, señaló que el problema es estructural.

 “Hay una mezcla de falta de educación financiera y desesperación económica. La población sigue creyendo en el dinero fácil porque no tiene herramientas para identificar estos riesgos”, señaló.

Ochoa instó a la CNBS a fortalecer los mecanismos de monitoreo.

Además, apuntó que zonas como Choloma, por su dinamismo comercial y flujo migratorio, se convierten en focos ideales para este tipo de esquemas.

Asimismo, lamentó que, pese a las experiencias previas del caso Koriun y las promesas de apoyo gubernamental a las víctimas, no se haya generado un aprendizaje colectivo ni una respuesta contundente para prevenir nuevos casos. “Hay responsabilidades compartidas: falta mayor efectividad del ente regulador, pero también existe una decisión individual de las personas que, atraídas por altos rendimientos, terminan cayendo en estos esquemas”, subrayó.

Ochoa advirtió que estas estafas no son un fenómeno aislado de Honduras, sino parte de estructuras más amplias que operan incluso a nivel global, aprovechando herramientas como las redes sociales para captar víctimas.

Finalmente, hizo un llamado a la CNBS a fortalecer los mecanismos de monitoreo, revisar el marco normativo y ejecutar campañas masivas de educación financiera con lenguaje sencillo. Además, instó a la población a desconfiar de ofertas que prometen ganancias extraordinarias, recordando que en el sistema financiero formal las tasas de rendimiento son considerablemente más bajas.

Un vacío legal que favorece la impunidad

Pero más allá del comportamiento social, el problema también está en la ley. El abogado penalista Keneth Madrid advirtió que el Ministerio Público debe actuar con firmeza, pero enfrenta limitaciones legales.

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“Al parecer no es solo una empresa. El caso Koriun fue mal manejado y eso manda un mensaje peligroso”, señaló.

Otras opiniones de juristas consultados por PD, remarcaron que antes, el Código Penal castigaba directamente la captación irregular de dinero. Hoy, esa figura desapareció.

 Aunque la Ley del Sistema Financiero prohíbe esta práctica, no establece penas. El resurgimiento de estafas tipo Koriun evidencia un debilitamiento del marco penal hondureño. Antes, el Código Penal de 1983 sancionaba directamente la captación irregular de dinero como un delito autónomo, permitiendo actuar de forma preventiva incluso antes de que hubiera víctimas.

Sin embargo, el Código Penal de 2017 eliminó esta figura, generando un vacío legal. Aunque la Ley del Sistema Financiero prohíbe captar fondos sin autorización de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), no establece penas, por lo que no se puede acusar penalmente por este delito específico.

Lo anterior obliga a las autoridades a recurrir a figuras como la estafa, lo que retrasa la intervención hasta que el daño ya ocurrió y debilita la protección del sistema financiero. Además, dificulta la investigación temprana y favorece la proliferación de esquemas fraudulentos.

Expertos advierten que el Ministerio Público debe actuar con mayor firmeza, pero también que es urgente reformar la ley para restablecer el delito de captación irregular, con sanciones claras para quienes capten dinero sin autorización.

En síntesis, la eliminación de esta figura penal ha reducido la capacidad del Estado para prevenir estafas masivas, dejando a la población más expuesta y evidenciando la necesidad de una reforma legal urgente al Código Penal.

Educación financiera: la deuda pendiente

Expertos coinciden en que la solución no será inmediata ni sencilla. No basta con operativos o comunicados.

Se necesita una estrategia masiva de educación financiera que enseñe a la población a identificar riesgos, cuestionar promesas y entender cómo funciona el sistema formal.

La ecuación es preocupante, remarcan los expertos consultados, necesidad económica, baja educación financiera, controles débiles y un marco legal incompleto. Mientras estos factores se mantengan, Honduras seguirá siendo terreno fértil para estafas que no sólo vacía bolsillos, sino que golpean la confianza colectiva.LB

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