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Munir XXI Editores: Homenaje a una prostituta y un mandadero discreto de talento

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San Pedro Sula (Especial Proceso Digital /Por Federico Delgadillo) – Hacia los años 60 del siglo pasado en el sector de Olanchito, Yoro, Petronila Martínez era una prostituta ambulante a quien le gritaban «Munir», mientras que Reynaldo Urbina un personaje servicial, de discreto talento, que le hacía mandados a cualquier vecino del pueblo por 50 centavos de lempira.

Las airadas respuestas de Petronila cuando le gritaban «¡Munir!», no se pueden repetir, no necesariamente porque venían de la boca de alguien que se dedicaba a la denominada «profesión más antigua del mundo».

Dos personajes le dan nombre a Munir XXI Editores

Armando García, escritor hondureño bajo el sello de Munir XXI Editores.

Reynaldo, quien para algunos era el «bobo del pueblo», era más conocido como «Veintiuno».

Ambos personajes de Olanchito eran de los más marginados y quizá nunca se imaginaron o supieron que alguien de ese mismo pueblo les haría en algún momento un sencillo, pero muy sentido homenaje, a través de la literatura.

«Si ya Honduras es marginal en el mundo, no digamos mi ciudad natal, Olanchito, que es doblemente marginal, como marginal eran la prostituta ambulante de mi pueblo, a quien le llamaban Munir, y Veintiuno, de escaso talento, quien era un mandadero que cobraba 50 centavos por carrera», dijo a Proceso Digital en San Pedro Sula, el escritor nacional Armando García, también conocido como el «Negro Armando» o «Armándola».

El homenaje de Armando -con quien siempre resulta más que grato charlar- a aquellos dos marginados de Olanchito en los años 60, está plasmado en Munir XXI Editores, nombre del sello bajo el cual el escritor publica sus libros, entre los que destacan «Humor de negro», «Hasta no ver» y «Hechos necios que acusáis».

«Junté los dos nombres, de Munir, y Veintiuno, pero en números romanos, para hacer mi sello editorial, que además lleva el símbolo de un garrobo, que es el de mi pueblo, el animal prehistórico al que le decimos jamo», indicó el escritor de piel trigueña, cabello ondulado, bigote y barba de muchas canas, al explicar sobre el homenaje que le ha hecho a los marginales de su pueblo.

Quizá muchos pobladores de Olanchito y la misma Petronila Martínez nunca supieron que Munir es una palabra qué, en el idioma árabe, significa algo brillante, luz o destello.

Bajo el sello de Munir XXI Editores, Armando García, quien nació el 10 de abril de 1948 en Olanchito, tiene en fila cuatro nuevos libros que espera publicar «cuando vuelva a cargar agua la nube», por lo difícil que resulta para los escritores hondureños publicar un libro.

El nuevo libro con el título ‘Hubo una compañía’, sobre el lenguaje de las bananeras, pronto estarán disponible, indicó el escritor hondureño Armando García.

«Tengo cuatro nuevos títulos que pronto verán la luz, uno se llama ‘Hubo una compañía’, sobre el lenguaje de las bananeras; otro ‘Hijos de la locura’, que se refiere a los artistas de Honduras que he fotografiado en manada o individualmente, a los que además les hago a cada uno un retrato hablado de cómo les he concebido al verlos, de mi amistad con ellos o de no mi amistad, pero sí mi admiración», indicó Armando.

El tercer libro en lista de espera es «Flashback» (escena retrospectiva), al que se suman uno de cuentos, sobre varios aspectos, cuyo nombre es un verso que Armando admite que se lo robó a Federico García Lorca: «Horizonte de perros».

El verso figura en el poema de Lorca «La casada infiel» («…Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río…»).

Que con nuevo Gobierno despeguen todas las artes

Armando García, se define como hijo de un obrero trabajador de las compañías bananeras y una ama de casa.

Armando, maestro formado en la otrora Escuela Superior del Profesorado, hoy Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, se define como hijo de un obrero trabajador de las compañías bananeras y una ama de casa, y «parte del pueblo hondureño».

Además, mientras pueda, este fino escritor, de un exquisito humor, hijo de Eulogio Amado García Cortés y María Sara Morales Cruz, seguirá «elevando la categoría de dignidad de todos los campeños de la tierra, porque el campeño no es ni citadino, ni es rural, ni es aldeano, sino que es un término medio y, por eso, los campeños, son socarrones».

Del nuevo Gobierno que asumirá el 27 de enero, al frente de Xiomara Castro, Armando espera que «nos traiga lo mejor y que sea una plataforma de lanzamiento hacia el mundo y la vida de los productos espirituales de los artistas hondureños, libros, pintura, música, danza, teatro…)».

«Esperamos pues, que este Gobierno de verdad sea el Gobierno que comience a apoyar y a despegar el arte en todas sus manifestaciones», acotó el intelectual, que entre 1968 y 1970 alternaba sus estudios con trabajos casuales en las bananeras. (PD/fd).


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