Tegucigalpa – El asesinato de mujeres es la historia de nunca acabar en Honduras, donde cada 38 horas se reporta la muerte violenta de una de ellas. Organizaciones feministas claman por políticas públicas que detengan la vorágine de terror que las victimiza y que las convierte en blanco preferido de los femicidas que muy raras veces logran ser imputados por la justicia.
– El Observatorio de la Violencia registró 230 muertes violentas de mujeres y femicidios en 2024.
Este sábado 25 de enero, día consagrado para las mujeres hondureñas, hay muy pocas cosas que celebrar, dicen defensoras feministas, pero aseguran no se cansarán de pedir respuestas a los operadores de justicia para acabar con la espiral criminal que les quita la vida en un país que tiene nombre de mujer y en el que son mayoría (52 % de la población).
¡Basta ya! es el clamor popular de organizaciones que levantan la voz para que se respete la integridad y la vida de las mujeres.
Angie Nicolle Rivera Galeano, Leydi Santos, Catherin Michelle Rodríguez, Dalila Reyes, Heydi Marisol Andrade Sosa, Marcela Ramírez, María Villatoro Sáenz, María Elizabeth Gutiérrez Guardado, María Concepción García Berajano, Emily García Paz, Eva Núñez, Osiris Alvarado, Tomasa Yamileth Rubí, Heydi Rodríguez Cano y Eimy Marcela Vindel Acosta, son algunas de las mujeres que fueron asesinadas este año.
Y como agravantes más evidencias. La violencia en sus diferentes etapas ataca al sector más vulnerable –las mujeres– donde alrededor de mil 200 denuncias sobre violencia doméstica se reportan a nivel nacional en los primeros 24 días del año, evidenciando que Honduras es un país maltratador de mujeres. Las autoridades reportan apenas 36 detenciones de agresores.
De cada 10 mujeres, ocho sufren de acoso en las calles del país y esto genera miedo en las féminas ya que no se sienten seguras ni en vía pública, señalan las organizaciones de mujeres. La mayor parte de los ataques ocurren en la intimidad del hogar y por parte de compañeros de hogar o familiares.
Las mujeres también sufren en su mayoría violencia psicológica en todos los ámbitos sólo por el hecho de ser mujer, un episodio que se reedita y que muchas veces se visibiliza porque ocurre en espacios mediáticos.
El 2024 cerró con 230 muertes violentas de mujeres, de acuerdo a datos publicados en las últimas horas por el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH).

“Mi padrastro nos arrebató a mi mamá”
Proceso Digital logró entablar una conversación con Irma Maribel López, de 32 años, y quien desde hace 16 años su vida tomó un giro que le ha causado una profunda tristeza en su corazón y que la marcó para siempre.
“Cuando tenía 16 años sucedió algo que cambió mi vida y la de mis otros dos hermanos, mi padrastro mató a mi madre después de una acalorada discusión, él nos dejó huérfanos, nos arrebató a nuestra mamá”, dijo la entrevistada.
En su duro relato, señaló que desde ese entonces, ella y sus dos hermanos se quedaron al mando de su abuela. Recordó que sus dos hermanos tenían en ese momento 10 y 5 años.
Confesó que “mi padrastro bebía mucho y celaba a mi mamá, ella se llamaba María Dolores, tenía un puesto en el mercado Las Américas, yo estudiaba y le ayudaba en la venta de verduras, pero después de su muerte sólo le ayudé a mi abuelita porque ella había quedado con la carga de tres bocas que alimentar”.
Agregó que cuando su padrastro tomaba siempre insultaba a su mamá. “Y a pesar de que mi madre no era dejada, un día llegó cegado por los celos discutió con ella y la mató de varias puñaladas, eso es lo más espantoso que le puede suceder a uno”, contó con su voz entrecortada.
Tras cometer el crimen el hombre se fue huyendo de la casa, después nos dimos cuenta que él se había suicidado. Doble tragedia familiar, afirmó.
“Lo más triste es que uno debe de crecer con esa escena, ver a su madre tirada en el suelo ensangrentada ha marcado mi vida, son pesadillas una tras otra, uno no puede borrar de la mente eso a pesar de los años”, mencionó en forma pausada y a punto de colapsar.
Añadió que “nosotros siempre hemos sido gente pobre, trabajadoras, mi abuelita no podía mandarlos con un psicólogo, la incursión en la iglesia es la que me ha ayudado a ir de la mano por la vida confiando en Dios”.
Afirmó que cada vez que mira en las noticias que una mujer es asesinada y que deja tantos hijos, solamente pienso que es mi propia historia, asintió.
El caso de Irma se refleja en miles de casos de mujeres que han sido asesinadas en este país centroamericano, donde la violencia es uno de los principales problemas que impulsan el desplazamiento forzado y la desintegración familiar.
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Desplazamiento forzado por violencia
Un informe del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), en poder de Proceso Digital, señala que de 2016 a 2023 las mujeres hondureñas presentaron tres mil 834 quejas por desplazamiento forzado por violencia.
La titular del Conadeh, Blanca Izaguirre, explicó que el alto número de quejas atendidas, son por violencia doméstica, intrafamiliar, sexual y femicidios, es una prueba irrefutable de un sistema de convivencia marcado por el maltrato, hostigamiento, discriminación y la privación de la vida en contra de las mujeres.
En los ochos años, objeto de análisis, el Conadeh atendió 3 mil 834 quejas de mujeres, de las cuales, en el 38 % de los casos admitieron ser víctimas de desplazamiento forzado mientras que el 62 %, restante, que estaban en riesgo y que su integridad física y su vida estaba en peligro.
Entre los hallazgos, revelados por el Conadeh, se establecen que, entre los principales agresores figuran personas conocidas que incluyen a sus parejas, familiares o vecinos, además, miembros de maras o pandillas, personas desconocidas, operadores de justicia y bandas criminales.
De acuerdo a las denuncias atendidas por el Conadeh, a nivel nacional, los departamentos que presentan el mayor riesgo de desplazamiento, para las mujeres, son Francisco Morazán, Cortés, Atlántida, Choluteca y Gracias a Dios.
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Es lamentable seguir registrando muertes
La coordinadora del Movimiento Visitación Padilla, Merlin Eguigure, dijo a Proceso Digital que es preocupante toda la ola de homicidios que se han registrado en contra de la mujer en este inicio de año.
Afirmó que en los registros hay 18 mujeres que han perdido la vida y es preocupante porque se está iniciando un nuevo año y es lamentable seguir registrando muertes y muertes y que los índices de impunidad no bajan.
“Este año también será un tema importante la participación política, un año electoral que traerá más manifestaciones de violencia contra las mujeres que participan en estos espacios por lo que es propicio recordarle al Congreso que tiene pendiente la aprobación de la Ley Contra la Violencia Política hacia las Mujeres”, manifestó.
Auguró un 2025 lleno de violencia en todas sus manifestaciones que en vez de bajar se incrementará si las autoridades no aprueban políticas públicas que acompañen en beneficio de las mujeres hondureñas.
Las mujeres lo que más denuncia es la violencia doméstica y sus manifestaciones más frecuentes es la violencia física y psicológica, apuntó.
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Las mujeres sufren todo tipo de violencia
Mientras que Gilda Rivera, coordinadora ejecutiva del Centro de Derechos de la Mujer, en conversación con Proceso Digital dijo que “son muchos y múltiples los problemas por los que las mujeres hondureñas atravesamos al día de hoy, pero uno de los más dolorosos, más crudos y violentos son los que tienen que ver con las muertes violentas de mujeres y los femicidios.
Ante esta ola violenta de mujeres se deben de buscar las razones el porque esta mujer fue asesinada y de manera brutal y porque mucho de estos asesinatos tiene que ver con una descalificación, de ver a las mujeres de menor valía en la sociedad, donde se ejerce el poder del hombre.
Los grandes problemas que enfrenta la mujer no son atendidos por los gobiernos, hoy tenemos una mujer presidenta y pensábamos que eso iba a significar una mayor atención a esta grave problemática, pero la atención que se ha dado ha sido poca.
Este problema de violencia contra las mujeres no sólo se traduce en muerte, también hay violencia sexual, violencia fisiológica y psicológica que se ha vuelto extenso, ya que hay niñas asesinadas, violadas, no hay una edad para atacar a la mujer.
Ninguna mujer está a salvo de las violencias por el hecho de ser mujer, la violencia se da en todos los extractos sociales
Deben de haber políticas públicas que favorezcan a las mujeres, que bajen los índices de impunidad para generar esa investigación que se requiere para la investigación de cualquier tipo de violencia contra la mujer.
No hay dedicación, ni voluntad política

La defensora de derechos de la mujer, Honorina Rodríguez, en entrevista con Proceso Digital hizo un llamado a las autoridades hondureñas a la reflexión para reconocer la problemática que tiene el país en dar respuestas a las muertes de mujeres.
Dijo en conversación con Proceso Digital que como mujeres defensoras tenían muchas expectativas en el Poder Judicial en resolver los casos de mujeres y bajar la mora judicial.
“Aquí hay tantas cosas por hacer, pero no hay dedicación, no hay voluntad política en resolver las necesidades de las mujeres”, lamentó.
Afirmó que otro problema que hay es que la mujer no denuncia por miedo, de cada 10 mujeres solo dos interponen las denuncias.
Durante muchos años, cada 25 de enero salimos a las calles a pedir políticas públicas, una verdadera investigación de parte de los entes y bajar los índices de impunidad, “basta ya, ninguna mujer puede seguir muriendo en este país, hay mucho odio, saña contra las mujeres”, apuntó. IR