Koriun y nuevas estafas financieras, alerta vigente que Honduras no puede ignorar

Tegucigalpa- La confirmación del auto de formal procesamiento contra los cuatro imputados en el caso Koriun Inversiones vuelve a poner sobre la mesa un problema que trasciende el ámbito judicial, porque pone al descubierto la vulnerabilidad de miles de hondureños frente a negocios que prometen ganancias rápidas y que terminan dejando a las familias sin sus ahorros.

Este viernes, la Corte de Apelaciones en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción declaró “no ha lugar” los recursos de las defensas y confirmó el procesamiento de Iván Velásquez Castro, Esmeralda Gabarrete Sánchez, Marcos Abel Villada Galdámez y Juan Carlos García Ríos.

Tres de ellos continuarán en prisión preventiva, mientras Gabarrete seguirá el proceso bajo medidas cautelares distintas a la prisión, debido, entre otros aspectos, a su condición de postparto.

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Es válido anotar que entre los antecedentes del caso Koriun, se remarca que según las investigaciones captó dinero de miles de hondureños mediante la promesa de elevados rendimientos, dejó al descubierto la magnitud que puede alcanzar una estructura de este tipo. Tras los allanamientos fueron contabilizados 358.7 millones de lempiras en efectivo, además de recursos congelados en cuentas bancarias, mientras decenas de miles de personas quedaron reclamando la devolución de sus recursos.

No se aprende la lección

Pero el expediente judicial también deja una pregunta que sigue vigente: ¿qué se aprendió de Koriun y qué tan rápido están actuando las instituciones para impedir que aparezcan nuevos casos?

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La interrogante cobra fuerza porque, después de Koriun, han surgido otros nombres y denuncias. En 2025 apareció Keda/KMEC; posteriormente se investigó a Unifín, señalada por captar dinero bajo promesas de elevados retornos, y en 2026 surgió Invertech, nuevamente en la zona norte, donde las autoridades advirtieron sobre una dinámica que guardaría similitudes con el caso anterior.

Más recientemente en agosto del presente año también se conocieron denuncias relacionadas con HLV/Horizonline Investment Group, plataforma que habría utilizado redes sociales y herramientas digitales para atraer personas con la promesa de altas ganancias en poco tiempo.

La propia CNBS ha advertido en reiteradas ocasiones sobre la proliferación de posibles esquemas de estafa financiera, incluidos aquellos que se presentan como inversiones, sistemas de ahorro o negocios tecnológicos y que pueden exigir membresías, depósitos o pagos anticipados.

A este escenario se suma un dato reciente de estadísticas reveladas esta semana, por la Dirección Policial de Investigación: 145 personas han sido capturadas por delitos relacionados con estafas cibernéticas, financieras y tradicionales, lo que evidencia que el fraude también se está adaptando a la tecnología.

Y allí está uno de los mayores riesgos actuales. El estafador ya no necesita necesariamente una oficina visible ni contacto directo con sus víctimas.

Una aplicación, una página web, un grupo de WhatsApp o una cuenta en redes sociales pueden proyectar una imagen de modernidad y confianza. Incluso pueden mostrar supuestas ganancias en tiempo real, haciendo que una operación irregular parezca legítima.

Para una población que enfrenta dificultades económicas, la promesa de multiplicar rápidamente los ahorros puede convertirse en una tentación particularmente peligrosa. El deseo de mejorar los ingresos no es el problema; el riesgo está en entregar dinero sin verificar quién lo administra, qué actividad genera las ganancias y si existe una institución que realmente supervise la operación, han manifestado especialistas en finanzas.

Por eso, el caso Koriun debería representar mucho más que un proceso penal y convertirse en una revisión profunda de los mecanismos de prevención, supervisión y alerta temprana. Las autoridades no solo deben actuar cuando una estructura colapsa y miles de personas reclaman su dinero; también deben fortalecer las herramientas para detectar oportunamente operaciones sospechosas y comunicar a la ciudadanía los riesgos, dijo a Proceso Digital la especialista en Finanzas Nancy Ochoa, consultada en distintas ocasiones sobre la temática.

Para los hondureños, la advertencia también es clara: especialistas de la CNBS, resaltan que rendimientos extraordinariamente altos, ganancias garantizadas, presión para incorporar nuevos participantes o inversiones promocionadas principalmente por redes sociales deben generar dudas y no confianza automática.

Koriun sigue en los tribunales, pero la verdadera lección debe estar en la prevención porque en una época en la que la tecnología permite mover dinero en segundos y llegar a miles de personas con un teléfono celular, la próxima gran estafa podría parecer todavía más moderna, profesional y convincente.

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La reflexión es doble

Para la población, en tiempos de dificultad económica y de mucha tecnología, ningún negocio lícito paga 20% mensual. Si le piden reclutar gente y no está regulado por la CNBS, es estafa.

Para las autoridades, la crítica es contundente, el vacío legal tras la derogación del delito financiero en el Código Penal, las penas bajas con medidas sustitutivas y la llegada tardía del Estado permiten que casos como Koriun y los demás citados nazcan con frecuencia para engañar incautos. Si no hay castigos ejemplarizantes y recuperación real de bienes, el mensaje es que en Honduras sigue prevaleciendo la impunidad.

La responsabilidad, por tanto, es compartida, ciudadanos que deben verificar antes de entregar sus ahorros y autoridades que deben conseguir que la prevención llegue antes que las pérdidas y no después del colapso.LB

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