Tegucigalpa – Las Fuerzas Armadas de Honduras eran, junto a las iglesias, de los entes más valoradas por los ciudadanos, ahora enfrentan un escenario de desconfianza ciudadana, con apenas un 37 % de confianza, seis puntos porcentuales por debajo del promedio de América Latina, que alcanza el 43 %, según los datos contenidos en el informe 2026 sobre la percepción de las instituciones en la región elaborado por Latinobarómetro.
– La institución castrense registra una valoración inferior al promedio latinoamericano y deja de figurar como la segunda institución de mayor confianza en Honduras, en medio de una extendida desconfianza hacia los organismos públicos.
– Esta semana, las FFAA informaron la baja del coronel Juan Carlos Osorto Castillo, exdirector de la cárcel de Támara, luego de una investigación que constató graves comportamientos inadecuados en el ejercicio de su cargo.
– El general en condición de retiro Willy Oseguera considera que las actuaciones públicas del exjefe militar Roosevelt Hernández afectaron la percepción de la institución castrense, pero confía que esta demostrará su compromiso con la democracia.
La cifra refleja las dificultades de las instituciones hondureñas para consolidar la credibilidad pública, en un país donde ninguna de las entidades estatales evaluadas alcanza el 30 % de confianza, con excepción de las Fuerzas Armadas y la Policía, que presentan porcentajes superiores a ese umbral, aunque todavía minoritarios.
Las Fuerzas Armadas fue otra institución resquebrajada dentro del deterioro institucional hondureño. Su rol en el proceso electoral comenzó a cuestionarse desde las elecciones primarias del 9 de marzo de 2025, así como la alta politización partidaria de la cúpula que dirigía el entonces jefe del estado mayor conjunto, el general Roosevelt Hernández, quien selló su paso dejando una institución debilitada en su confianza y credibilidad.

El resultado hondureño divulgado por Latinobarómetro también se encuentra por debajo del promedio regional correspondiente a las instituciones militares y se produce en un contexto de desconfianza más amplio hacia el sistema político, la administración pública y los órganos encargados de garantizar la justicia y la seguridad.
En el ámbito nacional, la Policía registra un 28 % de confianza, mientras que el Poder Judicial alcanza el 24 %. Por su parte, el presidente obtiene un 26 %, el Congreso Nacional un 24 %, el Gobierno un 23 % y los partidos políticos apenas un 12 %, el porcentaje más bajo entre las instituciones evaluadas en Honduras.
Estas cifras dibujan un panorama de debilitamiento de la credibilidad institucional, en el que las Fuerzas Armadas mantienen un nivel de confianza superior al de buena parte de los organismos estatales, pero insuficiente para representar una mayoría de la población.
En mediciones de hace algunos años las FFAA junto a las iglesias lideraban la confianza de los hondureños.
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Desconfianza que trasciende a Honduras
El análisis regional advierte que la desconfianza hacia las instituciones no constituye un fenómeno reciente, sino una característica persistente de las democracias latinoamericanas, cuyos problemas de representación, debilidad estatal, desigualdad ante la ley y corrupción han sido documentados durante décadas.
En América Latina, la confianza en las instituciones permanece generalmente por debajo del 50 %. La Iglesia ocupa el primer lugar, con un 63 %, mientras que la radio y las Fuerzas Armadas comparten el segundo puesto, con un 43 %. Los partidos políticos se sitúan en el último lugar, con apenas un 15 %.
Sin embargo, Honduras presenta indicadores inferiores a los promedios regionales en varias instituciones fundamentales. La confianza en las Fuerzas Armadas es del 37 %, frente al 43 % latinoamericano; la Policía obtiene un 28 %, frente al 40 % regional, y el sistema electoral registra un 23 %, frente al 34 %.
El panorama evidencia que la crisis de credibilidad no se limita a las instituciones políticas, sino que también alcanza a los organismos responsables de la seguridad y la defensa nacional.

La Iglesia conserva la mayor credibilidad
En contraste con la desconfianza hacia las instituciones públicas, la Iglesia alcanza un 77 % de confianza en Honduras, muy por encima del promedio latinoamericano del 63 %. La diferencia muestra una marcada brecha entre la legitimidad social de las organizaciones religiosas y la credibilidad de las instituciones estatales.
En el ámbito informativo, la televisión registra un 40 % de confianza, mientras que la radio y los periódicos alcanzan un 37 %, y las redes sociales un 30 %. Estos resultados reflejan que los medios tradicionales mantienen una posición relevante dentro del ecosistema informativo hondureño.
El análisis también señala contrastes importantes en la región. El Salvador registra un 75 % de confianza en las Fuerzas Armadas, mientras que Uruguay destaca por una confianza del 60 % en la Policía.
En Honduras, por el contrario, el 37 % de confianza en la institución castrense confirma que menos de cuatro de cada diez ciudadanos expresan confianza en las Fuerzas Armadas, en medio de una crisis más amplia de credibilidad institucional.
Los datos plantean un desafío para el Estado hondureño: recuperar la confianza ciudadana mediante instituciones transparentes, eficaces y sujetas a la rendición de cuentas, en un contexto en el que la desconfianza constituye uno de los principales obstáculos para fortalecer la democracia.
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Cuestionamientos de defensora
La defensora de derechos humanos, Dina Meza, al referirse al papel de las Fuerzas Armadas, cuestionó el respaldo institucional que mantiene el general en condición de retiro Roosevelt Hernández en un proceso penal que mantiene en los tribunales por sus ataques a la prensa en el contexto de elecciones durante el 2025.
Mencionó que el Estado Mayor Conjunto recién separó a 125 efectivos militares y oficiales que, de acuerdo con su exposición, no eran de alto rango, mientras que en el caso de Roosevelt Hernández no figura en la deshonrosa lista, pese a su papel como jefe castrense el año pasado.
Meza reprochó que el actual jefe castrense formó parte de los oficiales que llegaron junto a Roosevelt Hernández en varias ocasiones a los entes electorales en el contexto de elecciones.
A partir de lo anterior, cuestionó el trato otorgado al exjefe militar y sostuvo que este tendría el respaldo de la actual cúpula de las Fuerzas Armadas.
Asimismo, afirmó que, a su criterio, existen intereses políticos vinculados al Partido Libertad y Refundación (Libre) que podrían incidir en el desarrollo de las decisiones judiciales. Estas aseveraciones fueron planteadas por Meza como parte de sus cuestionamientos sobre el manejo del caso.
Añadió que entre políticos se deben favores y que se pagan cuando uno está en el poder. Estas situaciones contribuyen a la pérdida de confianza en el cuerpo militar por parte de la sociedad.

Corrupción y falta de resultados erosionan confianza
La corrupción, la falta de resultados efectivos y la utilización política de las instituciones continúan debilitando la confianza de la ciudadanía hondureña, una situación que también alcanza a los organismos responsables de garantizar la seguridad, advirtió la socióloga Mirna Flores.
En conversación con Proceso Digital, la analista señaló que la desconfianza hacia los políticos está estrechamente vinculada con los señalamientos de corrupción y con la percepción de que las instituciones públicas no responden de manera adecuada a las necesidades de la población.
La socióloga también expresó preocupación por el papel que han desempeñado históricamente las Fuerzas Armadas y otros organismos estatales, al señalar que en determinados momentos han asumido atribuciones que no les corresponden, una situación que plantea interrogantes sobre los límites de sus funciones dentro de una democracia.
Asimismo, cuestionó la influencia de los intereses partidarios en el funcionamiento institucional y la existencia de disposiciones legales que pueden favorecer la utilización política de los recursos públicos, incluso para actividades relacionadas con las campañas electorales.
A criterio de Flores, uno de los principales problemas radica en que las instituciones suelen ser requeridas para resolver situaciones que superan sus competencias o capacidades, mientras persisten debilidades estructurales que impiden ofrecer respuestas sostenibles a los problemas nacionales.
Flores advirtió que Honduras continúa enfrentando la ausencia de un plan de seguridad coherente, con objetivos de largo plazo y continuidad más allá de los cambios de gobierno. En su opinión, la estrategia debe trascender los intereses de una administración o de un partido político para convertirse en una política de Estado.
La pérdida de credibilidad institucional, en ese contexto, representa un desafío para la democracia hondureña, pues la confianza ciudadana depende no solo de la presencia de las autoridades, sino también de su capacidad para ofrecer resultados, actuar dentro de la ley y mantenerse al margen de los intereses partidarios.

Actuaciones de Roosevelt afectaron
El general en condición de retiro Willy Joel Oseguera consideró que las Fuerzas Armadas de Honduras podrán recuperar la confianza de la ciudadanía, tras el desgaste que, a su juicio, provocó el comportamiento público del anterior jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández, durante la administración del gobierno del Partido Libertad y Refundación (Libre).
A su criterio, el acercamiento que Hernández mantuvo con el partido de gobierno generó cuestionamientos sobre la independencia de la institución castrense y contribuyó a debilitar la confianza que tradicionalmente había depositado la población en los militares.
“Ese coqueteo que tuvo el Hernández con el partido de gobierno” es, según Oseguera, uno de los factores que explican los resultados registrados en las mediciones de confianza.
Sin embargo, el general en retiro estableció una diferencia entre las declaraciones públicas del exjefe militar y las actuaciones internas de la institución. Aseguró que, aunque Hernández politizó algunos temas y realizó comentarios que consideró inusuales, no impartió órdenes ilegales a las Fuerzas Armadas, según la información que dijo haber conocido antes de que concluyera el gobierno de Libre.
El militar en retiro dijo a Proceso Digital que las Fuerzas Armadas no pueden interpretarse únicamente a partir de las declaraciones o actuaciones de quien ocupa la jefatura militar, debido a que constituyen una estructura institucional con funciones y responsabilidades que trascienden a una persona.
“Una persona puede decir, puede exacerbar su oratoria, como lo hizo el general Hernández en más de una oportunidad, pero no se trata de que el espíritu de ese soldado […] marca la pauta de lo que van a ser las Fuerzas Armadas”, manifestó.
En ese sentido, afirmó que siempre mantuvo la convicción de que la institución militar no se prestaría a actuaciones contrarias a las normas, pese a las dudas que surgieron entre sectores de la población por las intervenciones públicas de Hernández.
El general en condición de retiro también consideró que el momento en que se levantaron las mediciones pudo influir en los resultados. A su juicio, si las consultas se hubieran realizado a finales de 2025, la percepción ciudadana sobre las Fuerzas Armadas habría sido menos favorable.
Oseguera agregó que, de acuerdo con su recuerdo de los datos, la institución militar se encontraría en un nivel de confianza comparable al de los periódicos, mientras que la Iglesia conservaría el primer lugar entre las instituciones evaluadas.
Finalmente, insistió en que la recuperación de la credibilidad dependerá del comportamiento institucional y del tiempo que las Fuerzas Armadas necesiten para demostrar su papel dentro del sistema democrático hondureño.
“Creo yo que hay una institución que ha aprendido cuál es su rol dentro de la República, se llaman Fuerzas Armadas”, concluyó. JS









