spot_imgspot_img

La izquierda busca alianzas y aliados

Tegucigalpa – Los partidos de la llamada izquierda hondureña sientan las bases para una posible alianza previo al desarrollo de los comicios generales de noviembre próximo, donde se espera que los hondureños escojan un nuevo gobierno, designados presidenciales, diputados, alcaldes y regidores municipales.
 

A escasos días de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convoque formalmente a las elecciones generales y la campaña proselitista sea más feroz que de costumbre, los partidos de izquierda Unificación Democrática (UD) y el Frente Amplio Político Electoral en Resistencia (FAPER), introdujeron ante el TSE una manifestación de solicitud de posibles alianzas inter-partidarias, sin especificar con qué partidos, pero todo indica que la izquierda quiere cerrar filas en una sola lucha al sumarse al más reciente parto del liberalismo, el Partido Libertad y Refundación (Libre).

El magistrado del TSE, Enrique Ortez, dijo que harán un análisis de la manifestación pero es probable, que en el corto plazo, por la presión que la comunidad internacional tiene sobre el proceso, los magistrados interpreten la ley para allanar el camino a la izquierda hondureña convertida en tres partidos políticos.

Este fin de semana, la asamblea de la UD dio el visto bueno a su dirigencia para que busque alianzas políticas entre partidos con quienes comparten la misma ideología de izquierda. Así lo confirmó uno de sus líderes, Marco Ramiro Lobo, quien coordina también la comisión presidencial de la revisión de las exoneraciones en el gobierno del presidente Lobo Sosa.

Asamblea da visto bueno a las alianzas

Lobo dijo a medios locales que “la asamblea ha debatido el tema de las alianzas y se facultó al partido para que inicie un acercamiento con Libre y FAPER, cuyas posiciones ideológicas son iguales a las de la UD”.

“Nos vamos a agrupar en los sectores que ideológicamente nos sentimos identificados, haremos los acercamientos y luego daremos a conocer los resultados”, dijo Lobo.

La solicitud de FAPER y la UD al TSE por medio de una manifestación es sólo el camino de allanamiento a futuras alianzas que bien pueden ser entre ellos mismos o con otros partidos con quienes ideológicamente no comparten pero han venido haciendo un co-gobierno, sostienen analistas.

Hasta ahora, la alianza política hecha gobierno ha sido entre la UD y el Partido Nacional, así como deferencias del nacionalismo hacia el FAPER que dirige el activista humanitario, Andrés Pavón.

Pero la última encuesta publicada por la compañía Cid-Gallup que otorga a la candidata de Libre, Xiomara Zelaya, una ventaja en la intención de voto del electorado, a seis meses de las elecciones, parece que ha llevado a los partidos de izquierda UD y Faper a intentar buscar no solo alianzas sino que también nuevos aliados en el partido del ex gobernante Manuel Zelaya.

Una encuesta y cambio de miradas

De ahí que la manifestación introducida ante el TSE coincida también con las lecturas que deja la primera encuesta de la Cid Gallup que mantiene entusiasmada a la izquierda liberal de Libre al acariciar el deseo de retornar al poder.

En el caso de la UD y el FAPER, la dirigencia partidaria al parecer busca también no sólo construir alianzas, sino que también nuevos aliados, en este caso, ya no tanto en el Partido Nacional con quien han co-gobernado en sintonía, sino que con Libre que parece amenaza con restar votos a los udeístas y a Andrés Pavón del FAPER.

La UD por ser un partido ya formado, mantiene con el Partido Nacional una alianza perfecta no sólo en el poder Ejecutivo, también en el legislativo y hace más de dos meses, el vicepresidente udeísta en el parlamento, Marvin Ponce, dijo que en su partido había un debate en relación a los actores para hacer alianzas.

Pero todo indica que el crecimiento de Libre les hace girar de la derecha a la izquierda, aunque sin romper con la primera, de la que han sido la punta de lanza en campañas oficiales en contra de quienes son considerados opositores, en particular en el ámbito empresarial y de las comunicaciones.

Estos comicios electorales, según los entendidos en campañas políticas, estarán marcados por la ideologización y el radicalismo, hay quienes se atreven a insinuar que serán igual de virulentos que la campaña que enfrentó al entonces ex presidenciable nacionalista, Oswaldo Ramos Soto y al extinto presidente liberal, Carlos Roberto Reina.

A medida que se avecina lo fuerte de la campaña, ya empiezan a vislumbrarse posturas radicales entre los simpatizantes de Libre y el nacionalismo, mientras el partido Liberal no termina de explotar la unidad partidaria suscrita hace menos de diez días. El fantasma del fraude viene nuevamente y hay advertencias de poner ojo al reparto en blanco de 36 mil credenciales, suficientes para marcar diferencias en el triunfo de una elección.

La campaña política, se estima, no sólo será fuerte en el nivel electivo presidencial, también en la fórmula de diputados, donde los nueve partidos políticos, apuestan por tener un lugar en el parlamento, lo cual la hará también interesante.

Muchas figuras públicas del pasado y el presente integran las fórmulas de los partidos políticos, a excepción del Partido Anticorrupción (PAC) que no ha dado a conocer sus candidatos y hay quienes aseguran que las probabilidades de obtener diputados son pocas, porque su dirigencia ha apostado todo a la fórmula presidencial de Salvador Nasralla.

Y en este reacomodo de fuerzas para el próximo congreso, la izquierda tampoco se quiere quedar atrás. En la UD aún no hayan candidato presidencial y el Faper, sus seguidores son tan ralos, que recientemente el tribunal electoral les rechazó una petición para que en sus listas de diputados fueran de otros partidos que habían participado en las corrientes internas.

De ahí que la alianza entre las izquierdas es probable que se produzca a nivel presidencial y de diputados, pues la UD al igual que Faper no tienen el arrastre suficiente y en este momento, su aliado incondicional, el Partido Nacional, lucha también por encantar a sus partidarios para que le favorezcan con el voto y no está en condiciones de producir, de momento, un “efecto derrame” para sus aliados izquierdistas.

spot_img
spot_img
spot_img

Noticias recientes

spot_img
spot_imgspot_img