Redacción Internacional.– Cilia Flores, capturada hoy junto a su marido Nicolás Maduro durante un ataque estadounidense a Venezuela, se convirtió en 2013 en la primera dama del país y en «la primera combatiente de la patria», como pidió Maduro llamar a esta aguerrida abogada de 69 años figura clave del régimen.
A finales de 2025, a consecuencia del recrudecimiento de las tensiones entre EE.UU y Venezuela por el despliegue militar en el Caribe, muy cerca de las costas venezolanas, Maduro designó un equipo de dirigentes del chavismo para crear un nuevo buró político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), entre los que se encontraban Cilia Flores.
La nueva primera dama, nacida en el estado de Cojedes (centro) en 1956, está comprometida con el proceso bolivariano desde hace más de tres décadas, cuando se sumó, junto con Maduro, al movimiento génesis del chavismo, el MBR-200.
Su apoyo incondicional a Hugo Chávez cuajó en 1992 cuando integró el grupo de abogados que lo defendió tras la fracasada intentona golpista que el entonces teniente coronel lideró en febrero de ese año contra Carlos Andrés Pérez, logrando su indulto por parte del presidente Rafael Caldera en 1994.
En sus visitas a la prisión fue donde conoció a Maduro, diez años menor que ella y su pareja desde entonces, con quien no se ha casado ni ha tenido hijos, pero con quien comparte su vida, los tres hijos de su primer matrimonio con el diputado Walter Gavidia así como el hijo del ahora presidente.
Graduada en Derecho por la Universidad Santa María de Caracas, en 1993 fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y se alistó en el Movimiento Bolivariano MBR-200, fundado por Hugo Chávez.
Posteriormente, en 1997, participó en la fundación del Movimiento V República (MVR), y tras la desaparición de éste, en 2007 ingresó en el PSUV.
En 2000, ya con Chávez como presidente de Venezuela, Flores fue elegida diputada a la Asamblea Nacional, y reelegida en 2005.
En agosto de 2006, tras la salida de Nicolás Maduro de la Asamblea Nacional, fue elegida presidenta de Cámara, siendo la primera mujer venezolana en ocupar ese cargo, en el que permaneció hasta 2011.
Su gestión frente a la Asamblea Nacional estuvo marcada por varias polémicas, incluyendo una relacionada con la decisión de prohibir el acceso de la prensa al hemiciclo.
También fue acusada de nepotismo por parte de organizaciones sindicales que la acusaron de haber influido en la contratación de hasta cuarenta personas, entre las cuales había numerosos miembros de su familia.
En febrero de 2012 el presidente Hugo Chávez la nombró procuradora general de la República.
Tras la muerte de Chávez, el nombramiento de Maduro como presidente el 19 de abril de 2013 la convirtió en primera dama o, en términos chavistas, «primera combatiente de la República Bolivariana de Venezuela».
En 2015 volvió a ser elegida diputada de la Asamblea Nacional, en la que el chavismo era minoría por primera vez en quince años. Y en las elecciones del 30 de agosto del 2017 fue elegida para la Asamblea Nacional Constituyente.
Cilia Flores está acusada por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico.
Ademas, en 2015, dos sobrinos suyos fueron detenidos en Haití por agentes encubiertos de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, y trasladados a Nueva York, donde en 2017 fueron condenados a dieciocho años de prisión por intentar introducir 800 kilos de coca en EEUU.
En 2018, Estados Unidos impuso sanciones económicas a Flores y otros altos cargos de Maduro, como Diosdado Cabello, para presionar al presidente venezolano. EFE/ir








