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Los incendios baten récords en Europa, con la península ibérica como su principal víctima

Redacción Medioambiente.– En lo que va de año la superficie calcinada en la Unión Europea (UE) superó el millón de hectáreas, el peor dato desde que hay registros, en gran parte debido a los intensos incendios de agosto en la península ibérica que dejaron fallecidos, miles de evacuados y áreas protegidas arrasadas.

A un mes de que termine la temporada de incendios, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, en sus siglas en inglés), contabiliza 1.016.425 hectáreas (ha) quemadas, superando a las 993.558 ha de 2017, hasta ahora el récord desde que comenzaron los registros en 2006.

Solo España y Portugal concentran más del 60 % de la superficie arrasada por el fuego en los 27 países. En el caso español, los incendios han devastado 377.234 ha, el 37 % del total, mientras que en Portugal la cifra asciende a 260.358 ha, un 25 %.

El mes comenzó con una intensa ola de calor que se sintió en todo el sur de Europa, pero especialmente en los dos países ibéricos. En España duró 16 días y se convirtió en la más potente desde que hay registros, con una anomalía de 4,6 grados.

Según un informe divulgado este viernes por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la primavera de este año -«muy húmeda» en gran parte de la península- favoreció un crecimiento extraordinario de la vegetación que, tras un junio y julio secos y cálidos, se convirtió en combustible para los incendios.

Las llamas no solo arrasaron el territorio, también han disparado los gases contaminantes. Según EFFIS, entre el 1 de enero y el 26 de agosto se liberaron 38,37 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) como consecuencia de los incendios, más del triple que en el mismo periodo de 2024 (11,46 millones).

El científico del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), Mark Parrington, calificó de “excepcionales” las emisiones de los incendios españoles y portugueses durante agosto, y advirtió de que las grandes cantidades de humo y partículas PM2,5 provocaron un “grave deterioro de la calidad del aire” en la península ibérica y en partes de Francia.

España y Portugal, los más afectados

En España, regiones como Castilla y León (centro-norte), Galicia (noroeste) o Extremadura (oeste) han sido las más castigadas por los incendios forestales que, en las últimas semanas, llegaron a registrar más de una veintena de focos graves activos al mismo tiempo.

Los fuegos han dejado, al menos, ocho fallecidos en lo que va de año y, solo en el mes de agosto, obligaron a evacuar a más de 35.000 personas, calcinaron pueblos, espacios naturales protegidos o cortaron carreteras y vías ferroviarias.

El paisaje de Las Médulas (León), donde se ubica la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano, catalogada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, se ha visto envuelto en las llamas que se llevaron consigo algunos de sus castaños centenarios.

También se quemaron áreas del Parque Nacional de Picos de Europa y se vieron afectados los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago en tramos próximos a los incendios.

Portugal, aunque con menos hectáreas totales quemadas, es el país de la UE que más porcentaje de territorio ha visto consumido por las llamas, un 2,83 %, concentrado sobre todo en las regiones del centro y norte.

La ola de incendios dejó cuatro fallecidos, evacuaciones y, también, áreas naturales afectadas, con un incendio dentro del Parque Natural del Douro Internacional, en el norte, además de que un fuego en la zona de Arganil (centro) arrasó más de 64.400 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores incendios de su historia.

La potente ola de calor de este agosto también favoreció el avance de los incendios en países como Albania o Grecia, donde se registraron, a su vez, víctimas mortales y desalojos.

En Grecia, con 46.783 hectáreas quemadas, una superficie muy por debajo de otros años en los que se superaron las 100.000 ha, el calor y los vientos propiciaron el estallido de 152 incendios en 24 horas a mitades de mes.

La situación al norte del Peloponeso, con focos fuera de control, obligó a evacuar a unas 7.500 personas y, días antes, un incendio en el sureste de Atenas dejó un fallecido.

La Agencia Espacial Europea (ESA) recordó el miércoles pasado que el reto a largo plazo es que se prevé que estos fenómenos sean cada vez más frecuentes e intensos, a medida que se agrava la crisis climática. EFE/ir

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