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Honduras se desangra, es urgente hacer un alto a la violencia: Iglesia Católica

Tegucigalpa – “Nuestra patria se desangra adolorida por el derramamiento de sangre, por la violencia feroz, por la creciente pobreza y el irrespeto a la vida, la desintegración familiar, la corrupción en los estamentos policiales”, expresó el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, en la homilía ofrecida en la celebración de los 265 años del hallazgo de la Virgen de Suyapa, patrona de Honduras.
 

– El Cardenal Óscar Andrés Rodríguez expresó en su mensaje, que Honduras no es el país más violento del mundo y llamó a recuperar la autoestima.

Por lo que el líder religioso hizo un llamado a los hondureños a parar la violencia y a respetar la vida, “no podemos dejarnos de un grupo de delincuentes”, agregó.

El acto religioso se ofició en la basílica de Suyapa con la presencia de los presidentes de los tres poderes del Estado, funcionarios de gobierno, legisladores, el alcalde capitalino, regidores y miles de feligreses que colmaron el santuario para escuchar la palabra de Dios.

En la homilía, el cardenal dijo que la gran tarea de los obispos es de custodiar y alimentar la fe del pueblo, ante las condiciones actuales que viven los habitantes del país que “nos hacen pensar que solo la fe, la esperanza pueden devolvernos la paz y la tranquilidad, la seguridad y la confianza mutua a todos los hondureños”, expresó.

El alto jerarca de la Iglesia Católica manifestó que “nuestra patria se desangra adolorida por el derramamiento de sangre, por la violencia feroz, por la creciente pobreza y el irrespeto a la vida, la desintegración de tantas familias, la corrupción en los estamentos policiales, el impacto de la subcultura del narconegocio, la migración indetenible y la confusión religiosa como consecuencia de una ofensiva sectaria”.

Rodríguez Maradiaga sostuvo que la depuración de la Policía y su adecuada restructuración cada vez más honesta y eficiente son un imperativo urgente y “adelante con ese trabajo difícil”, le sugirió a los funcionarios gubernamentales.

“No podemos dejarnos vencer por el mal, sino vencer el mal con el bien, no podemos vivir con miedos, secuestrados en nuestras propias casas, atormentados por una sicosis colectiva hecha de temores, insomnios, pesadillas y luto”, recomendó.

Agregó que los hondureños que mueren son también hijos de Dios y no hay muerte que sea insignificante pues la vida es un don inestimable, excelso y divino, donde hay que enseñarles a los niños que hay un mandamiento que dice “no matarás”.

Recordó que hace unos días se divulgó por los diversos medios de comunicación una imagen de María que lloraba, “eso solo significa el dolor de una madre que nos pide el cese el derramamiento de sangre de hermanos, que vivamos coherentemente nuestra fe, empezando por nosotros los sacerdotes”.

Al mismo tiempo, dijo a los presentes que “le pedimos a nuestra Virgen María de Suyapa que enjugue las lágrimas de este pueblo tan amado y cercano a su corazón, pareciera que la escena de la cruz donde esta María contemplando atravesada por una espada de dolor por la muerte de su hijo sigue siendo en nuestro pueblo y en este momento histórico el cuadro patético más descriptivo de nuestra realidad”.

Prosiguió diciendo que la protección de la vida debe de ser una honesta preocupación de todos y especialmente de los legisladores, porque hay métodos como la mal llamada píldora del día después que son lesivos contra la vida misma y comprometen moralmente delante de Dios a quienes la aprueban.

A criterio del Cardenal, Honduras no puede favorecer políticas de población que limitan la vida que crean nuevas víctimas inocentes. Al mismo tiempo añadió que “quienes asuman responsabilidades nunca permitan diseñar leyes perniciosas contra la vida, quienes trabajan por la salud que no olviden el fin supremo de su profesión”.

Asimismo indicó que “no somos el peor país, no somos el más violento, debemos recuperar nuestra legítima autoestima, sabiendo que la mayoría del pueblo hondureño queremos el bien y queremos respetar la vida. No podemos dejarnos de un puñado de delincuentes, sino al contrario queremos lanzar una cultura de paz y respeto por la vida”.

Para finalizar el Cardenal dijo a los presentes que “no puede llamarse hijos de nuestra señora de Suyapa quien provoca violencia y muerte, paremos la violencia, respetemos la vida”.

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