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Honduras, ¿a las puertas de una aurora democrática?

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Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – Inicia de 2022 y la esperanza acompaña a los hondureños que ansían dejar atrás la pandemia generada por el coronavirus, los millares de muertos, el duelo, el encierro pero, también han puesto fe en la llegada de un nuevo gobierno y en  primera mujer que presidirá el país a partir de los últimos días de este enero y de la que esperan respuestas a las multicrisis que afrontan las familias y la nación.

En ese contexto, en  su último comunicado la pastoral social Caritas, tras hacer una lectura de las elecciones generales del 28 de noviembre, se plantea si el país está a las puertas de una aurora democrática o frente a un espejismo que puede terminar en tragedia: las expectativas son enormes, las esperanzas reverdecen, pero todo ello pasa por el rescate de la institucionalidad para que funcionen y el sistema político junto al Estado puedan dar oportunidades de cambio al país, advierten.

Esta alborada democrática, de acuerdo al brazo social de la Iglesia Católica, anuncia nuevos tiempos para los hondureños, pero ello dependerá de si las interrogantes de la población logran ser despejadas. Y éstas son: ¿Será capaz el nuevo gobierno de sentar las bases para generar los cambios sociales y económicos que generan exclusión, miseria y desesperanza en la población? ¿Será una ilusión este cambio? ¿Serán promesas de campaña? ¿O estamos a las puertas de una nueva aurora democrática, al nacimiento de una nueva República?

El Congreso Nacional será fundamental en los próximos años para Honduras.

Son las interrogantes que se plantea la pastoral social Caritas que en su lectura de país post elecciones destaca el papel de la ciudadanía al ejercer el sufragio de forma masiva y contundente, apostando por un cambio y dando una lección a los partidos políticos, en especial a los centenarios Liberal y Nacional, a democratizarse e incluir el principio de la representación popular, en tanto advierte a los diputados, reelectos y electos, que no tienen poder absoluto para decidir al margen o en contra de la población.

De acuerdo a los analistas políticos y sociales, las expectativas en torno al nuevo gobierno que asumirá la presidenta electa, Xiomara Castro, son altas y dependerá de la habilidad de su gabinete, las estrategias y la voluntad política para hacer los cambios ofrecidos, en un país con enormes dificultades en materia económica, con un desempleo galopante y una pandemia que, si no es controlada, puede trastocar cualquier plan de reactivación económica.

La agenda que les espera

En su propuesta de 100 días, el equipo de transición de la gobernante electa, destaca la importancia de abordar el tema de la crisis energética pues solo al mes de diciembre, la estatal eléctrica adeuda el pago de nueve facturas a sus acreedores y no han podido colocar en el mercado la mayoría de bonos soberanos para pagar a sus deudores, quienes advierten de posibles racionamientos si los incumplimientos continúan.

La revisión del tema tributario, la generación de empleo y la reactivación económica son las otras prioridades identificadas por el gabinete de transición, que tiene a su favor, un creciente flujo de remesas, rubros en buen momento como el café y significativas reservas internacionales con los cuales puede atajar algunas de las dificultades que encuentre, mientras logra nuevos empréstitos y cálculos matemáticos para salir a flote en el primer semestre, más allá de los 100 días.

La elección de Xiomara Castro ha generado enormes expectativas en Honduras.

El país que heredan aún se desconoce, pero las demandas y expectativas ciudadanas son enormes: recuperación de la institucionalidad devolviendo la confianza y credibilidad, lucha contra la corrupción instalando una nueva misión internacional que no será fácil si es solicitada a las Naciones Unidas, ya que ésta debe elevarla a sus instancias y el trámite burocrático puede ser un poco tedioso, pero que demanda de acciones urgentes y estratégicas para concluir un largo período de inestabilidad política.

Por eso, la pastoral social Cáritas al abrigar esperanzas con la entrada de un nuevo gobierno, se pregunta si Honduras está frente al inicio de una aurora democrática o frente a un espejismo que puede causar desesperanzas. La apuesta es proveer al país de oportunidades de cambio, por medio de decisiones estratégicas y políticamente acertadas.

Es el momento, según la pastoral social, de destruir mitos y eliminar los fantasmas. Uno de esos momentos, sin duda serán los escenarios que presente la conformación del nuevo Congreso Nacional, donde la lucha de fuerzas políticas necesitará de habilidades para la negociación.

A nivel electivo presidencial, el triunfo de la presidenta electa es contundente y revestido de alta legitimidad social con más de 1.7 millones de sufragios, pero en la cámara legislativa, el mandato popular decidió que el arco del triunfo no fuera absoluto para una sola fuerza, sino que compartido.

Libre prometió la derogación del Código Penal.

El papel CN en la gobernabilidad

Cuatro serán las fuerzas políticas que pondrán los pesos y contrapesos en el poder legislativo:  Libertad y Refundación, Partido Nacional, Partido Liberal y Partido Salvador de Honduras. Con ellos, el nuevo titular del Legislativo deberá tejer fino para obtener los consensos, reformar y derogar las leyes propuestas en la campaña.

Algunas de esas leyes torales a revisar son el nuevo Código Penal, la Ley de Secretos Oficiales, la Ley de Inteligencia, la derogación de las ZEDEs, entre otras. Para unas, se necesita mayoría simple, y para otras la mayoría calificada, siendo éstas últimas las que requerirán de habilidades políticas para poder lograr que el Poder Ejecutivo a cargo de la presidenta electa, no tenga problemas de gobernanza y gobernabilidad.

La aurora democrática a la que aspira la pastoral social Caritas y otras organizaciones sociales y ciudadanas, no será tan fácil, pero la coyuntura en la que asume el nuevo gobierno tiene un entorno externo favorable, entre ellos el de la cooperación internacional y el interés de Estados Unidos por recomponer su relación con Honduras, con altibajos y pausas prolongadas en los últimos años.

Las caravanas migratorias es otro fenómeno que enfrenta el gobierno entrante.

Los mensajes de Estados Unidos al gobierno electo son alentadores en cuanto a la lucha contra la corrupción y la impunidad, teniendo como telón de fondo el tema de la migración, ya que, a diario, al menos 500 hondureños deciden abandonar el país rumbo a Estados Unidos por falta de oportunidades. Las olas migratorias son cada vez más frecuentes y Washington busca contenerlas con gobiernos aliados que luchan contra las causas que la promueven, entre ellas la pobreza, la falta de oportunidades y la corrupción, por citar algunas.

Los analistas al igual que la pastoral social Caritas apuestan a lo impredecible que resultan ser los hondureños, como lo demostraron en las elecciones con su masiva concurrencia a votar, asimismo, por el entusiasmo recuperado por los jóvenes que hicieron valer su voz y su poder, aseguran, esperanzados en el surgimiento de la masa crítica que ha iniciado en la juventud.

Los partidos políticos, aseguran, en este renacer democrático, ya no son el único vehículo para canalizar las demandas ciudadanas, y el mito del bipartidismo se empieza a fragmentar aún más, aunque mantenga una vigencia más fuerte en el interior del país con los llamados gobiernos locales y municipales.

Miles de hondureños, sostiene la pastoral social Caritas, votaron por Honduras, esa fue su elección, “hoy reclaman un gobierno de diálogo, unidad y reconciliación de la familia hondureña, bienestar y seguridad social para toda la población”. De ello depende, la aurora democrática, esa es la puesta, aseguran. (PD)

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