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El gran desafío es rescatar la esencia del periodismo: Thelma Mejía

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – “Sí los desafíos del periodismo y del periodista son enormes, justo es reconocer que, en un país como Honduras, con tantas leyes restrictivas, tantos colegas asesinados, otros amenazados, algunos en el exilio y otros querellados o enjuiciados, los periodistas no renuncian a su labor de informar, y algunos, tampoco renuncian a su capacidad de investigar” dijo Thelma Mejía, infatigable y apasionada por su oficio, ella lleva el periodismo en su ADN.

Al conversar con Proceso Digital y abordar sus vivencias y también el contexto del periodismo en el país, ella expresa que, en Honduras, la libertad de expresión y de prensa, son una lucha diaria que se libra en medio de enormes presiones y de la guillotina de leyes sobre las espaldas.

Empezó a escribir e investigar desde que estudiaba en las aulas universitarias y su recorrido por los medios ha dejado huella. Es además una formadora de quienes dependen de ella en las redacciones por las que ha pasado.

Está clara de que el principal desafío del periodismo hondureño es rescatar la esencia misma de hacer buen periodismo.

Un periodismo sin memoria es letra muerta, recuerda Thelma Mejía en la siguiente entrevista:

Proceso Digital (PD) ¿Qué es para Thelma Mejía el periodismo?

Thelma Mejía, es una periodista investigadora que desempeña un alto cargo en TN5 Estelar.

Thelma Mejía (TM) – Es pasión, vocación, servicio, compromiso y una alta responsabilidad social. El periodismo es también irreverencia frente al poder, no agachar la cabeza, sino sostener la mirada, buscar las respuestas ante lo oculto. El periodismo es contrastar, investigar, dudar, cuestionar, cuestionar y cuestionar, un periodista nunca debe renunciar a su función de preguntar, aunque ello resulte incómodo.

PD – Usted ha hecho periodismo en agencias de noticias internacionales, en medios escritos, en televisión y en medios digitales, donde siente mayor placer al momento de ejercer la profesión, ¿Cómo han sido estas experiencias?

TM – ¡También hice radio! Fue una experiencia corta, pero muy enriquecedora, como es sin duda la fase que vivo ahora en la televisión, detrás de cámara, donde me siento más cómoda. Pero ha sido la prensa escrita la rama del periodismo con la cual me identifico, ahí me inicié en este oficio.

 La mejor experiencia que he tenido fue sin duda la formación como corresponsal de prensa extranjera, cubriendo temas de infancia, de mujer, el fin de la guerra fría desde la historia de los campamentos de refugiados, los acuerdos de paz, los relatos de tierra adentro, para entrar después a los temas relacionados con la política, la gobernabilidad, los movimientos sociales, seguridad, militarismo, narcotráfico, derechos humanos, medio ambiente, cambio climático, entre otros.

Thelma es una apasionada por hacer periodismo de campo y contar historias humanas.

La exigencia de las agencias internacionales lleva al periodista a ver más allá de lo obvio, a entender que tu país no es una isla, a ver el entorno regional, global y como pega con lo local. Esa experiencia, combinada con el ejercicio periodístico en la prensa nacional, te permite un mejor panorama para entender el país, sus dinámicas y procesos. Te obliga a trabajar bajo presión para redactar contrarreloj y hacerlo bien.

La formación en la prensa escrita me ha abierto también el mundo del periodismo digital, sin que se vuelva una transición traumática, pero sí un aprendizaje permanente. Me encanta redactar y cuando tengo tiempo, disfruto salir a hacer trabajos de campo para cubrir esas historias de aliento de tierra adentro, poner a prueba mi capacidad para observar, relatar y dar color a mis notas en el tono y contexto adecuado, disfruto cuando las veo publicadas para fijarme que me quitaron o que agregaron mis editores a fin de no cometer los mismos errores.

PD- Cuando retrospectivamente mira la carrera, ¿Quiénes son sus referentes y que es lo que más valora de ellos?

 TM – Cuatro son mis referentes, tres nacionales y uno internacional. El primero, mi maestro de Ética Periodística en la Escuela de Periodismo, Ventura Ramos Alvarado, me enseñó a amar esta profesión y la importancia de los principios, aún conservo un par de libros que me regaló vinculados a la comunicación social y la ética. Fui una privilegiada al ser su alumna en el último año que estuvo impartiendo clases en la Universidad.

Thelma – de amarillo-, es de las primeras mujeres periodistas inmiscuidas en temas de investigación en Honduras.

El segundo es mi maestro y ex jefe en la agencia de noticias IPS, Juan Ramón Durán, él me formó, me volvió una disciplinada al trabajo, a entender el mundo de la prensa internacional, a estar disponible para agarrar una mochila, una libreta y una grabadora cuando había que salir a una cobertura de emergencia, a internarme semanas en zonas inhóspitas buscando historias “ipsícas”, en síntesis, me enseñó a hacer periodismo y a abrazar esta profesión con dignidad.

El tercero es don Francisco Morales, director en ese entonces de diario El Heraldo, creyó en mí y me impulsó como editora del diario y luego como su jefe de redacción, y me forjó en ese camino de conducir una redacción, de competir por tener la mejor portada, de fomentar los inicios del periodismo de investigación, así como contener el aliento cuando se le suspendían los bigotes al ver que la competencia sacaba algo que nosotros no teníamos. Él fue mi agonía en la sala de redacción. El cuarto, es el maestro de la ética en el periodismo iberoamericano, el maestro Javier Darío Restrepo, de nacionalidad colombiana y fallecido recientemente.

Javier Darío Restrepo me enseñó a ver la ética periodística desde todas sus aristas, pero, sobre todo, me enseñó a construir mis utopías, cuando creí que se habían acabado en una de esas malas rachas que le pasan a uno en el periodismo.

El dato, la precisión y el contraste, elementos fundamentales al momento de contar historias, recuerda la periodista Mejía.

PD – ¿Cuáles son los principales desafíos del periodismo hondureño?

TM. Rescatar la esencia del periodismo, de la profesión, generar confianza y credibilidad en sus audiencias y lectores con mejores contenidos que conlleven a la excelencia y calidad periodística, es decir, volver a la técnica, la ética y el profesionalismo. En síntesis, el mayor desafío del periodismo hondureño es hacer periodismo, pero un buen periodismo, es dejar de ser transcriptor para ser un reportero en la búsqueda de noticias, a entender y buscar el dato, a tener memoria y construir memoria, porque un periodismo sin memoria es una letra muerta.

Es aprender a contar historias más allá del dato o la fuente oficial. Este desafío, no solo es para la prensa hondureña, es global, y así lo están debatiendo las mejores redacciones del mundo, agobiadas por la pandemia, y obligadas a reinventarse, conscientes que ello pasa por la credibilidad y la calidad de las notas periodísticas.

PD – ¿Cómo lidiar con la desinformación y las noticias falsas en la era de más auge de las redes sociales?

TM – El principal antídoto contra la desinformación es aprender a buscar la información en sitios y fuentes confiables, aprender a verificar los datos, y saber que no todo en las redes sociales es cierto.

Las redes sociales para un periodista deben ser una fuente donde circula información sujeta a verificación, pero no sustituyen el rigor que debe seguir al buen periodismo y al periodista.

Thelma Mejía junto al entonces Relator Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza.

PD – ¿Los periodistas actuales ejercen el periodismo con la misma pasión y compromiso?

TM – Quisiera decir que sí, pero esa no es la tendencia, son pocos los nuevos periodistas que conozco apasionados por su trabajo; muchos ven el periodismo como un requisito de horarios y como un látigo incómodo al jefe o al editor exigente; muchos se decantan más por publicitarse en las redes sociales que por buscar una exclusiva o adentrarse en un trabajo de profundidad; muchos parecen más preocupados por lograr la legitimidad del funcionario que por el reconocimiento que a su trabajo hace la sociedad.

Hay mucha inmadurez en las nuevas generaciones y confío en que esa mala racha pase, porque son precisamente las nuevas generaciones las llamadas a sucedernos y reivindicar la labor del periodismo; hay que fomentarles la lectura y sembrarles la semilla de la formación continua para alejarse del periodismo mediocre que abunda en las redacciones. El periodismo es eso, formación continua.

PD – ¿Cómo lidiar con las restricciones a las libertades de prensa y de expresión en Honduras?

TM – Esa es una batalla permanente. Si los desafíos del periodismo y del periodista son enormes, justo es reconocer que, en un país como Honduras, con tantas leyes restrictivas, tantos colegas asesinados, otros amenazados, algunos en el exilio y otros querellados o enjuiciados, los periodistas no renuncian a su labor de informar, y algunos, tampoco renuncian a su capacidad de investigar.

En un país como Honduras, la libertad de expresión y de prensa, es una lucha diaria, una lucha que se libra en medio de enormes presiones, en medio del cerco informativo, y en medio de la guillotina de leyes sobre las espaldas. La mejor forma de lidiar es combatiendo la desinformación, alejándose de las narrativas oficiales, contrastando los datos y evidenciando al poder y su impunidad, con inteligencia, astucia periodística y blindaje de la información para cerrar el paso a quienes les incomoda saber y que se conozca que el rey anda desnudo.

Las periodistas Marlen Perdomo de Zelaya y Thelma Mejía, a su derecha el periodista Germán Reyes.

PD – ¿Cuál debe ser la contribución de la prensa hondureña en estos momentos cuando el país enfrenta multipandemias?

TM – Ser un sabueso en la búsqueda de la información, cuestionar, tener memoria para sacar el dato o la frase en el momento y la historia oportuna; generar debate, no altercado, dar espacio a las diversas formas de pensamiento, seguir la ruta del dinero, demandar acceso a la información, dar voz a los protagonistas de las historias, buscar la verdad y evidenciar los abusos y las injusticias; es decir, no dar la espalda a la sociedad. La prensa debe retomar las recomendaciones hechas por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación porque ahí está la ruta para fortalecer el periodismo y su rol en la democracia y el fortalecimiento institucional. Es el faro hacia el cual debemos volver la mirada. (PD).

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