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Dengue, reflejo de improvisación y debilidad sanitaria

Tegucigalpa.- El avance de la enfermedad del dengue clásico y hemorrágico en el país, refleja no solo la debilidad del sistema sanitario hondureño, también la improvisación al no prever a tiempo que todos los años, al acercarse el invierno, asoman las enfermedades previsibles y si no hay un control, la propagación es inminente.
 

En menos de tres semanas, se reportan un promedio de 13 muertes por dengue hemorrágico, las salas hospitalarias están repletas y hasta camillas de catres de campaña se han tenido que utilizar para paliar la demanda, en un reflejo de la calamidad en que se encuentran la red hospitalaria y de salud en el país.

La campaña musical de la palmadita para matar al zancudo, no funcionó, nadie la entendió y ese gasto pudo ser utilizado en la compra de abate y otros mecanismos más creativos de prevención.

La incapacidad del gobierno ha sido tal, que ha recurrido al uso de aviones para fumigar las zonas más vulnerables de Tegucigalpa y San Pedro Sula, como si se tratara del avance del virus del ébola. La improvisación está al descubierto y se vislumbra un equivocado discurso mediático de eficiencia y eficacia.

Las autoridades sanitarias reportan a la fecha cerca de 12,385 casos de dengue clásico, 672 de hemorrágico y 13 muertes confirmadas y certificadas.

La epidemióloga y ex ministra de Salud, la doctora Elsa Palou, declaró hace un par de día que todo este revuelo tiene un nombre: improvisación y que ello pasa por poner a coordinar cargos a personas con seis meses de haber egresado de la Facultad de Medicina, sin experiencia y noción de cómo se tratan estos casos.

Palou, conocedora y experta en su área, dijo que todo esto pudo evitarse si no se hubiera improvisado tanto, pero el ministro de Salud restó mérito a sus declaraciones en un programa televisivo, alegando que “no quiero referirme a eso, el zancudo se mata así”, insistía mientras sonaba tibiamente las palmas de sus manos.

De ahí que resulte anecdótico y hasta irónico que en la sesión del Consejo de Ministros de este martes, los colegas del titular de la Secretaría de Salud, Arturo Bendaña, lo felicitaron por el “éxito de la campaña” contra el dengue, al tiempo que las autoridades en los hospitales confirmaban la muerte número 13 y lanzaban llamados de auxilio porque “no hay cama, pa´ tanta gente”.

Las zonas de mayor incidencia de la enfermedad son los departamentos de Francisco Morazán, Cortés, Olancho, Yoro, Atlántida y El Paraíso. La mayoría de los casos son de dengue clásico, y %26nbsp;es en estas regiones donde la presencia es más fuerte.

La Secretaría de Salud anunció la adquisición de 180 mil kilos de abate para combatir los criaderos del zancudo transmisor del dengue, que serán distribuidos en %26nbsp;el país.

El ministro Bendaña, declaró que cuentan con los insumos precisos para atender a los pacientes contagiados por el Aedes aegypti, nombre del zancudo transmisor. Pero también, aceptó que el abate ha sido insuficiente y de ahí la compra de más producto, procedente de México.

La alcaldía de Tegucigalpa, %26nbsp;se sumó a la campaña y promueve operaciones de limpieza en los solares baldíos, uno de los principales criadores del vector, al tiempo que emitió una ordenanza para multar a los propietarios que no mantengan limpios sus solares improductivos. La multa va de los dos mil hasta los cinco mil lempiras, y en caso de ser reincidente, la suma será de 10 mil lempiras.

Pero la gente no responde con la celeridad con que quisieran las autoridades sanitarias. A la debilidad de la red hospitalaria y sanitaria del país, se suma la cultura de la apatía del hondureño, que espera que las autoridades entren a sus casas a barrer, lavar pilas, limpiar y fumigar. No se ha podido hacer conciencia en la mayoría de la población de la importancia de la higiene básica para contrarrestar la presencia del dengue.

Este año, las autoridades de meteorología anunciaron un invierno copioso ante la entrada del fenómeno natural de “La Niña”, lo que indica que las acciones preventivas y de ataque a la enfermedad deben ser reforzadas antes que las lluvias comiencen a caer con más fuerza en el territorio nacional.

La debilidad del sistema de salud tiene muchos factores, uno de ellos las deudas que el Estado mantiene con los proveedores, en un país que según el titular de Finanzas, William Chong Wong, vive con el “día a día”, por lo que urge que se concretice la firma de la carta de intenciones o un acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional, el aval internacional para acceder a recursos frescos.

Pero el otro factor de la crisis, es la contratación “a mansalva” de personal en Salud, en su mayoría activistas políticos que carecen de experiencia en el manejo de crisis y emergencias como la actual. Un paseo por las salas de las redes de salud de la capital, es el mejor indicativo para conocer y dimensionar la “red clientelar” que inunda los puestos y pasillos de hospitales, seguro social, centros de salud y otras dependencias afines.

Mientras, los escenarios indican que si la crisis del dengue no se atiende más allá del impacto mediático, donde los funcionarios esperan el acompañamiento de los medios para la foto, el video y la transmisión “en directo”, cerca de 100 mil hondureños podrían verse afectados por el avance del dengue hemorrágico.

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