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Cárcel sampedrana, primera cerrada

Tegucigalpa – El nuevo sistema penitenciario hondureño prevé la edificación de cárceles de máxima seguridad para responder a las exigencias del siglo XXI y poner coto al autogobierno de los criminales en ellas. El cierre del  “terrorífico” penal sampedrano en las últimas horas es la antesala de otros recintos que correrán la misma determinación.

– Autoridades hondureñas anunciaron que los centros penales que están en los cascos urbanos serán clausurados.

– La Acequia, en Santa Bárbara, será la nueva cárcel que se inaugurará en los próximos días. Se prevé albergará tres mil reos. Asimismo, se prevé construir un “superpozo” en un paraje inhóspito de la geografía hondureña.

Eso se colige de declaraciones del jefe del Poder Ejecutivo, Juan Orlando Hernández, quien ha reafirmado que estos nuevos espacios son más seguros tanto para la población penitenciaria como para la política de seguridad del país.

Varios meses pasaron para desactivar la cárcel de San Pedro Sula. Atrás quedaron episodios de vergüenza y violencia, además se logró que los índices de violencia que convertían a esa ciudad industrial del país en la más mortífera del planeta, hayan bajado dramáticamente.

penal sps cerrado portaEl presidente Juan Orlando Hernández fue el encargado de anunciar el cierre oficial del centro penal de San Pedro Sula.

 

No se había terminado de declarar por cerrada la cárcel sampedrana cuando el propio gobernante anunció que el penal de Santa Bárbara también será desactivado y sacado del casco histórico de esa zona noroccidental del país.

Alrededor de 19 mil reos componen el sistema penitenciario hondureño, los que están recluidos en una treintena de cárceles, de las que el 80 por ciento son construcciones del siglo pasado.

Cárceles con conceptos de máxima seguridad como El Pozo en Ilama, Santa Bárbara, y La Tolva en Morocelí, El Paraíso, se suman a la de El Porvenir, Francisco Morazán, las tres de más reciente edificación.

Nuevo módulo de máxima seguridad

El mandatario Hernández advirtió que todo aquel que delinque terminará enjuiciado y cumplirá su pena, si se requiere, en un centro de máxima seguridad totalmente aislado.

Las características de las cárceles como El Pozo I y La Tolva, y el nuevo módulo de máxima seguridad de Támara tienen una peculiaridad: “la no revelación de detalles de construcción, porque no queremos que se den cuenta de cómo se edifican”.

En el caso de La Acequia, que será un complejo penitenciario industrial, estarán recluidos, pero tendrán que trabajar y aprender un oficio para que puedan aplicarlo una vez cumplan con sus penas y salgan en libertad.

penal sps cerrad2oEn el momento que el presidente Juan Orlando Hernández hizo el recorrido en el centro penal sampedrano.

“Los privados de libertad que están en las cárceles de máxima seguridad como El Pozo I y II (LA Tolva), y el módulo de Támara estarán totalmente aislados”, subrayó.

Hernández señaló que se cumplirá con una disposición legal que establece que en 500 metros a la redonda de cada centro penal el Estado va adquirir o expropiar esas propiedades pagándole al dueño lo que se debe, para no permitir que el modelo del siglo pasado de los centros penales termine en lo que concluyó en el presente siglo.

Media docena de cárceles son bombas de tiempo

Orle Solis, ConaprevEl comisionado del Comité Nacional contra la Tortura, Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes (Conaprev), Orle Solís, alertó que al menos otra media docena de cárceles “urgen” ser trasladadas a sitios apartados de lo urbano y bajo edificaciones seguras.

Citó que el penal de Santa Bárbara se caracteriza por lo vetusto de sus instalaciones, así como por el hacimiento de reos. “Además este recinto está en el casco histórico de la ciudad y hay una serie de inmuebles a su alrededor, lo que lo convierte en una bomba de tiempo”, apostilló.

Solís agregó que “en cualquier momento a lo interior de esta cárcel puede ocurrir una catástrofe que ponga en peligro a los más de 500 privados de libertad que ahí se albergan”.

El titular de Conaprev dijo que como institución desde hace algún tiempo han recomendado a las autoridades que saquen el penal santabarbarense de esa zona.

Enfatizó que aparte de los recintos carcelarios de San Pedro Sula y Santa Bárbara, también es urgente el cierre de los penales de La Esperanza en Intibucá, donde la capacidad real son 70 y hay ahora mismo 425 reos.

Igual caso sucede en Puerto Cortés, en el que existen 225 privados de libertad y fue diseñado para 60 personas.

Mientras en Trujillo, Colón, que fue ideado para 150 reos, ahora mismo tiene 500. Esta fue la primera Casa Presidencial que tuvo el país.

El centro penal de Trujillo es uno de los que se van a cerrar en el futuro.

“La situación es delicada en virtud que la población penitenciaria en vez de bajar va en ascenso por la aplicación de las leyes que tanto mencionamos: la Ley de Lavado de Activos, la Ley de Extinción de Dominios y las reformas constantes a la Constitución”, argumentó el defensor de derechos humanos.

Citó que diariamente 10 personas -en promedio- son enviadas a las cárceles del país con la medida de auto de formal procesamiento. Casi 19 mil personas componen la población penitenciaria hasta mediados de este octubre.

Con respecto a la recién construida cárcel de El Porvenir, Francisco Morazán, apuntó que está fue edificada por militares bajo un modelo tipo “barraca”.

Los tres últimos centros de máxima seguridad (El Pozo en Santa Bárbara, La Tolva en El Paraíso y El Porvenir en Francisco Morazán) están llegando a su máxima seguridad. “Estos sumados a las otras cárceles del país y los anexos en batallones y cuarteles policiales están en la misma condición. Es posible que el señor presidente esté analizando la construcción de otro centro penitenciario, aunque tenemos también la megacárcel con capacidad para dos mil 500 reos que estará en La Acequia, Santa Bárbara”, desglosó.

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