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Aumenta la tensión política en Guatemala tras asesinato de reconocido abogado

Guatemala- Guatemala vivió un nuevo terremoto político con el asesinato del reconocido abogado Francisco Palomo Tejeda, un crimen de “altísimo” impacto que sacudió otra vez el panorama del país centroamericano, envuelto en una crisis de gobierno por millonarios escándalos de corrupción estatal.

Palomo Tejeda, de 63 años y 40 de carrera como jurista, fue asesinado el miércoles al mediodía, de 12 tiros, en una concurrida calle de la Ciudad de Guatemala, supuestamente por dos sicarios que lo persiguieron y abatieron para después huir en motocicleta.

El abogado era uno de los principales defensores del exmilitar golpista y exjefe de Estado de facto (1982-1983) José Efraín Ríos Montt, acusado de genocidio por la masacre de 1.771 indígenas ixiles durante su gobierno, en pleno conflicto armado interno.

Vinculado a la derecha guatemalteca, Palomo Tejeda también defendió al expresidente del país (2000-2004) Alfonso Portillo, por acusaciones de corrupción, y litigó en docenas de procesos judiciales de trascendencia nacional.

“Quien ordenó este crimen, planificado y no ligado a la delincuencia común, es alguien que tiene mucho poder y que estima que en las condiciones del país tiene garantizada su impunidad”, advirtió el analista político Édgar Gutiérrez, ex canciller de Portillo entre 2002 y 2004, en declaraciones a Acan-Efe.

El ex ministro de Relaciones Exteriores, actual director del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (IPNUSAC), enfatizó que el homicidio es un crimen de “altísimo nivel” por lo que Palomo representaba en la sociedad.

Era un referente importante tanto para los que estaban de acuerdo con él, como para los que no. Litigaba en temas políticos de mucha atención nacional, recordó Gutiérrez.

El asesinato del abogado conmocionó a la conservadora clase política y a la derecha guatemalteca, que aún convulsiona después de abril y mayo, dos meses turbulentos donde el gobierno de ese signo del presidente del país, el exgeneral Otto Pérez Molina, perdió a la mayoría de sus piezas más importantes por escándalos de corrupción.

La lista de bajas está comandada por la ahora ex vicepresidenta Roxana Baldetti, quien dimitió el 8 de mayo salpicada por las acusaciones en contra de su secretario privado, Juan Carlos Monzón Rojas, acusado de ser el líder de una estructura de defraudación aduanera.

La red criminal ingresó al menos 500 contenedores de contrabando y según las investigaciones, en un solo día se adueño de hasta 70.000 dólares, producto de sobornos de empresarios que pagaban menos impuestos por ingresar su mercadería.

Pérez Molina también vio en mayo como era ingresado a prisión su exsecretario privado y director del Seguro Social, Juan de Dios Rodríguez, por un supuesto fraude a la entidad en la adjudicación de un contrato millonario que presuntamente afectó a pacientes con insuficiencia renal.

Por ambos casos hay 44 personas detenidas, entre funcionarios y civiles, a la espera de que se ventilen sus casos judicialmente, mientras la sociedad civil ha solicitado la renuncia de Pérez Molina con al menos cuatro multitudinarias manifestaciones.

Palomo tenía contactos a todo nivel, tanto por los casos a su cargo como su pasado político, que incluye una magistratura suplente en la Corte de Constitucionalidad, máximo tribunal del país, además de su vida familiar.

Su esposa, Lucrecia Marroquín, fue diputada al Congreso de Guatemala (2000-2004) por el partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG), el mismo que llevó en ese período al poder a Portillo y Ríos Montt.

Marroquín es hermana del periodista Gonzalo Marroquín, ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), y del también comunicador Óscar Clemente Marroquín, quien lamentó la pérdida “irreparable” de su “amigo de la infancia” en una columna de opinión en un diario local.

Si a esto sumamos los bloqueos de carreteras muy extraños que se registraron el viernes en el país, y que no se ha reivindicado ninguna organización popular, uno puede pensar que está en marcha un plan de polarización para atemorizar a la población, subrayó Gutiérrez.

Las autoridades manejan varias hipótesis acerca del ataque a Palomo Tejeda, quien conducía un vehículo de lujo y se dirigía a almorzar cuando fue tiroteado, en un operativo criminal que debió contar con al menos diez cómplices, según fiscales citados por medios locales. 

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