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Asesinatos en Santa de Ana de Yusguare, refleja vacío de autoridad y violencia social

Tegucigalpa- El desaliento de la población, por problemas sociales que tienen raíces profundas y la negligencia de quienes ostentan el poder a niveles altos y medios derivan en hechos violentos de los que nadie quisiera ser testigo.

Esta semana en toda Honduras y más allá de algunas fronteras se conoció el lamentable suceso ocurrido en Santa Ana de Yusguare, Choluteca un pequeño territorio de 74 kilómetros cuadrados con  10 mil 197 habitantes, donde un grupo de pobladores lincharon hasta dar muerte a un ciudadano de origen italiano, quien supuestamente, había asesinado a una persona indigente.

Según el relato de los hechos surgidos de distintos testimonios el ciudadano italiano, Giorgio Scanu, tenía antecedentes de violencia y la población ya había alertado a la Policía Nacional, sobre el supuesto delito de asesinato que había cometido en contra de Juan de Dios Flores, pero la denuncia no fue atendida.

José Ananías Méndez, hermano del fallecido Juan Flores, confirmó a medios de comunicación que habían notificado del hecho a la policía, pero no les prestaron atención.

El alcalde de Santa Ana de Yusguare, Edas Mauricio Turcios declaró que un error desencadenó otro error, relató que la población le dio tiempo a la policía de actuar, porque hubo un lapso de cuatro horas antes del crimen donde pedían que lo arrestaran, pero no hicieron nada.

Fue ante la pasividad de las autoridades que un grupo de pobladores enardecidos tomaron venganza por su propia mano, incendiando la casa y el vehículo de la víctima a quien lincharon  hasta darle muerte,  tal como lo relató la misma policía local, que reconoció en un comunicado que ante la turba de unas 600 personas no pudieron hacer nada para salvar la vida de Scanu.

Crisis de autoridad y ausencia de valores

Lo ocurrido en Santa Ana de Yusguare recientemente es algo lamentable, evidencia el poco respeto a la vida y a la autoridad, dijo a Proceso Digital el pastor Alberto Pastor Solorzano.

El pastor evangélico, agregó que “esto también muestra la ausencia de valores morales y una fuerte decadencia en la sociedad”.

“Este hecho se dio frente a miembros de la policía nacional sin intervención de la misma y sin haber verificado la culpabilidad de la persona agredida”, adicionó.

Asimismo, remarcó que es importante investigar a profundidad lo ocurrido y deducir las responsabilidades a los involucrados, porque de esa manera se enviará el mensaje de que algo así no puede repetirse.

También en comunicación con Proceso Digital, el padre Ovidio Rodríguez, coincide en que lo ocurrido en el pequeño municipio de Santa Ana de Yusguare, es terrible.

“Lamentable lo que ha pasado, pero refleja el descontento en el campo de la justicia que el pueblo reciente y quiere hacer justicia por su propia mano”.

El religioso refirió que según testimonios el extranjero que fue linchado ya había cometido otros desaires en la comunidad y no se procedió.

“Entonces la gente se cansa y cuando ve las injusticias en las estructuras de gobierno de ladrones con corbata, de gente que ha hecho tanto daño al país se vuelve indignante, y esa es la reacción penosa, pero no justificable tampoco de lo que pasa” concluyó.

A juicio de la psicóloga, Ana Luisa Núñez, lo ocurrido en Santa Ana de Yusguare es un hecho “reprochable”.

“Vivimos en una sociedad enferma mentalmente, irrespetuosa de los valores y principios más fundamentales, en donde destaca el irrespeto a la vida”, añadió.

Otro punto “es la inoperancia y falta de confianza que tiene la población en nuestras autoridades y de manera específica en el sistema de justicia, que ha demostrado lo injusto e inequitativo que es”, amplió.

Núñez, dijo ver con tristeza, el hecho violento y como se juzga a una población, pero más allá de la crítica se debe ver con detenimiento el fondo, en el que se percibe una “población hondureña, cansada, que ha perdido la fe y que ante este horrible hecho actuó pagando como en la antigüedad, ojo por ojo y diente por diente, aplicando La Ley del Talión”.

Resumió que es una situación que no se justifica porque debe haber respeto a la vida,  pero advirtió que, aunque este puede parecer un hecho aislado es una clara advertencia del malestar de la sociedad cansada, que ante la mala gobernanza termina haciendo justicia por su propia mano y tomando en cuenta que se trata de un ciudadano extranjero, esos hechos podrían repetirse en un futuro por ejemplo en el caso de las ZEDEs, donde los extranjeros tendrán su territorio “ojalá no, pero por supuesto que puede repetirse”.

Límites sociales

Después de un hecho violento tan impactante surgen muchas interrogantes entre estas ¿por qué se llega a un grado de irritación social tal que un grupo de individuos decide hacer justicia por su propia mano?, ¿A qué se expone la sociedad cuando se llega a esos límites y quienes son los culpables?

La respuesta de sociólogos y otros profesionales calificados en la temática es que son muchos factores, pero la mala gobernanza, la desigualdad y la falta de institucionalidad son de las principales causas que desencadenan la violencia social.

Por tanto, se advierte que las autoridades a todos los niveles deben tener precaución porque cuando no actúa o lo hace de manera incorrecta, como ocurrió en el caso del Santa Ana de Yusguare hay hartazgo en la sociedad, y cualquier hecho puede ser detonante de una crisis social.LB

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