Por Alberto Garcia Marrder, desde Maastricht, Holanda.
Especial para Proceso Digital, La Tribuna y El País de Honduras.
Maastricht es una ciudad histórica en el sur de Holanda, país que ahora se llama Países Bajos, por estar un tercio de su territorio bajo el nivel del mar.
A esa riqueza histórica y muy medioeval, se añaden dos hitos recientes de los que yo fui testigo como periodista: la fundación de La Unión Europea (UE) el 7 de febrero de 1992 y el 20 de febrero de 2013, el 25 aniversario de la famosa Orquesta Strauss del célebre director y violinista holandés André Rieu, quien ha popularizado la música clásica en todo el mundo. A un ritmo, nunca mejor dicho, de unos 300 conciertos al año. Esa orquesta lleva ese nombre en honor del famoso compositor de valses vieneses, Johan Strauss (hijo).
Y yo como un corresponsal internacional de una agencia española de noticias puedo decir a lo que aspira cualquier periodista: “YO ESTABA ALLI”. En la creación de la UE, trabajo cuando era director de la Agencia EFE en Londres. Y al concierto de la orquesta de André Rieu, por puro placer personal y después de presenciar mi primer concierto-espectáculo en Orlando (Florida) y quedarme desde entonces enganchado.
Lo que hace Andre Rieu a la vez

André Rieu, con su pelo largo y vestido siempre de “frac” negro es el director de la orquesta, el presentador del concierto y, a la vez, violinista con un violín Stradivarus del año 1667, valorado en dos millones de dólares. Y el único de sus músicos que no usa una partitura.
Es, en definitiva, la cara de su orquesta, fundada en 1987 con apenas 10 músicos. Ahora tiene 60, en su mayoría mujeres y de 12 países. En los conciertos, que casi siempre duran como tres horas, ellas van vestidas de gala y elegantes.
En sus conciertos en México hace llorar de emoción con su “Cielito Lindo , en España cantar en público el “Macarena” (el dúo “Los del Río ,que lo crearon, son sus invitados) y en Grecia, hombres (solo hombres) bailan su sirtaki
Por supuesto no falta en sus conciertos la ya famosa “Marcha Radetzky, para hacer saber cuando debe acompañar el público las directrices de André Rieu con sus palmaditas la marcha militar. Esa es la costumbre impartida por los ya famosos conciertos de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, transmitidos por televisión a todo el mundo.
Pero para ver en su salsa a André Rieu hay que ver uno de sus conciertos en la amplia plaza de Vrijthof de Maastricht, como al que asistí al aire libre, junto a más de 20,000 asistentes. Rieu, y con su insuperable valioso violín, encabeza desde una de las entradas de la plaza el desfile con los miembros de su orquesta y desde un pasillo, van subiendo poco a poco al escenario, mientras se escucha una de sus marchas.

Lo demás es puro espectáculo de tres horas, de emoción y el placer de la música y donde predominan los valses vieneses, principalmente el “Danubio Azul” de Strauss.
André Rieu habla varios idiomas, pero en su cuna y con su gente, la de Maastricht, les habla en su idioma nativo, el neerlandés. Y para los novatos como yo, hay traductores automáticos.
Acaba de cumplir los 80 años y dice que no piensa jubilarse a pesar de los informes de que luchaba contra un cáncer. Vive con su esposa, la ex soprano Marjorie Rieu, en un castillo de 1492, en las afueras de Maastricht . Tienen dos hijos que le ayudan y cinco nietos. Con un patrimonio estimado en más de 400 millones de euros puede darse el lujo de vivir en un castillo medioeval. Y millones de seguidores en todo el mundo.