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Villa Roy, una histórica mansión que se derrumba

Tegucigalpa – Villa Roy ya no es ni la sombra de aquella majestuosa morada en cuyos muros se guardó retazos emblemáticos de la historia de Honduras. El tiempo y la indiferencia le han mellado.

Diseñada por uno de los maestros que dieron forma a las más importantes construcciones capitalinas, habitada primero por uno de los hombres más poderosos del enclave minero estadounidense en Honduras y luego por un hombre de gran poder político, quien alcanzó la presidencia hondureña, Villa Roy, ahora está lejos de sus orígenes.

Tampoco es centro de cultura e historia como dispuso su última dueña, quien decidió dejarla como patrimonio a la nación para fines de cultivar la historia y la cultura.

Villa Roy se cae cada día.

Museo1Un museo cerrado

El Museo de Historia Republicana, más conocido como Villa Roy, fue un lugar de historia, cultura, arte y hogar del expresidente de la república Julio Lozano Díaz.

Actualmente, el museo se encuentra cerrado para el público desde el 2010, luego de que un sismo dañará gran parte del edificio provocando su cierre indefinido.

La subgerente de Promoción y Turismo Cultural Sostenible del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Patricia Cardona, manifestó que ha habido proyectos para recuperar el inmueble pero los procesos aún no se concretan.

“Se han presentado proyectos para fondos nacionales, pero lamentablemente no han podido ser aprobados”, declaró Cardona.

Recordó que el año pasado se propuso un proyecto de recuperación y esperan que la Secretaría de Finanzas lo apruebe.

La funcionaria señaló que lo primero que se tiene que hacer para recuperarlo es consolidar todo el terreno y restaurar todo el edificio.

Historia

El edificio fue construido entre los años 1936 a 1940 por el arquitecto Augusto Bressani y el maestro constructor Samuel Salgado.

Su primer propietario fue el estadounidense Roy Gordon, de la transnacional Rosario Mining Company que operaba en San Juancito. Cuando el dueño de Villa Roy, denominación relativa al nombre del dueño, visitaba Tegucigalpa, aprovechaba para disfrutar su palacete, además de la seguridad que le proveía su residencia.

Gordon falleció en un accidente aéreo en México y su casa pasó a ser propiedad de Julio Lozano Díaz, experto financiero de la minera y posteriormente presidente de Honduras.

Lozano Díaz se mudó a Villa Roy en 1940, junto a su esposa Laura Vigil.

En 1954, Julio Lozano Díaz se convirtió en el cuadragésimo presidente de Honduras hasta el golpe de Estado el 21 de octubre de 1956 época en la que alojaron en la Casa Presidencial, diseñada también por el arquitecto Bressani. Tras el golpe de Estado la pareja retornó a Villa Roy.

El expresidente Lozano Díaz falleció el 27 de agosto de 1957 dejando a su esposa como la nueva dueña de Villa Roy.

La exprimera dama, Laura Virgil, no tuvo herederos y donó la residencia al Estado de Honduras en 1979 con el propósito de que se instalará en ella un museo.

Desde 1979, la residencia Villa Roy se convirtió en el Museo Nacional que fue inaugurado ese mismo año.

El Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), decidió en 1997 convertir Villa Roy en la sede del Museo de la Historia Republicana.

Museo5
Lo que fue Villa Roy

Lo que fue Villa Roy resulta lejano y ver su realidad es doloroso para cualquier hondureño que ama sus raíces.

El Museo de Historia Republicana Villa Roy era un lugar magnífico para conocer retazos de la historia de Honduras, sus matices culturales y su vida política, desde la independencia, los procesos de formación de Estado, la declaración de la República y su institucionalidad presente. De todo eso podía conocerse en ese centro de historia nacional.

La mansión, de la que solo quedan sus maltrechos muros y deterioradas reminiscencias, estaba distribuida en dos pisos que albergaban 14 salas, seis en la parte baja y el resto en la planta superior.

Quedan los ecos de aquellos visitantes que podían contemplar, a su llegada, el magnífico salón de entrada, el despacho del expresidente de la república, Julio Lozano Díaz, una sala donde se encontraban detalles de la organización política territorial del país, una magnifica estancia dispuesta para el aprendizaje audiovisual, una agradable sala de música y otra de educación y cultura.

También las memorias marcan la ruta que conducía al segundo nivel, donde el visitante podía encontrar las salas de exposiciones temporales, otro recinto relativo a la independencia del imperio español y anexión al primer imperio mexicano, detalles de la época de la reforma liberal, historia de los partidos políticos, las guerras civiles, la consolidación del Estado y también su modernización.

Museo4Todos estos tesoros de la historia hondureña han sido guardados, aparentemente, bajo buen recaudo, mientras otros han sido trasladados al Museo de la República, instalado en la antigua Casa Presidencial, en el centro histórico de Tegucigalpa. Joyas como cómo la reproducción del Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821, varios sables de generales y expresidentes de la república, el confesionario del padre José Trinidad Reyes, la espada otorgada al general Florencio Xatruch en reconocimiento, son parte de esa herencia que las nuevas generaciones de catrachos deben conocer.

Igualmente, las pistolas y rifles de las guerras caudillistas, cosas personales de nacionales que marcaron la historia por su contribución a las artes, las letras y en otros campos de la vida del país.

Museo3Cinco automóviles utilizados por mandatarios también formaban parte de los tesoros de Villa Roy ahora están depositados en un lugar aledaño a la mansión de Villa Roy y aunque un empleado se encarga de la vigilancia, los vehículos se ven deteriorados y hasta menguados, no parecen ser las poderosas máquinas que en su tiempo trasladaban a los hombres más poderosos de Honduras.

Problemas del Museo Villa Roy

Museo6La estructura del museo fue dañándose con el paso del tiempo, afectada por una falla geológica que se origina en el cerro El Berrinche y que al llegar a los antañones barrios La Concordia y Buenos Aires, donde está ubicado el museo, se profundiza. En mayo del 2010, un sismo de 7.1 en escala a Richter deterioró aún más el edificio.

En septiembre del 2010, el IHAH decidió cerrar temporalmente el Museo Villa Roy debido a los daños provocados por las lluvias y los sismos originados por la falla geológica en el Berrinche. 

Durante mayo del 2014, una sección del suelo de la bodega de la sección de Arqueología colapsó por lo que las autoridades del Comité Permanente de Contingencia (Copeco), sugirieron la evacuación del edificio. Algunas piezas importantes fueron rescatadas del suelo colapsado y fueron trasladadas a la antigua Casa Presidencial.

Futuro de Villa Roy

Cardona añadió que se ha presentado al fondo de los embajadores en la delegación de Estados Unidos un proyecto para trasladar el Museo de Historia Republicana a la antigua Casa Presidencial donde ya están algunas piezas instaladas.

El proyecto trata de sacar las piezas restantes y trasladarlas al Museo Presidencial y exhibirlas.

La subgerente confirmó que el proyecto no ha empezado porque necesitan mayor seguridad como colocarles balcones a la casa, instalación de alarmas y vitrinas.

¿Pero qué pasará con la casa Villa Roy?

Para gran parte de la población de Tegucigalpa, el edificio debe ser restaurado definitivamente. Pero otros piensan que los tesoros que allí se alojan deben ser trasladados a otra sede de la historia y la cultura.

“Ha sido un descuido de las autoridades porque si ya saben que pasa la falla por ahí deberían reubicarlo”, expresó el ciudadano Héctor Espinal, a quien Proceso Digital consultó su opinión al respecto.

Mientras, que Daniel Amaya considera “mejor la reubicación y que el museo funcione como una alternativa de los niños y jóvenes de Tegucigalpa”.

Cardona afirma que seguirán intentando con proyectos para rescatar el inmueble porque consideran que es un edificio emblemático para la historia nacional.

Así, Villa Roy, aquella imponente mansión que en sus muros encierra simbólicos momentos de la historia hondureña, se derrumba entre la indiferencia pasmosa que hace desvanecer parte de la historia que en sus muros se guarda.

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