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Víctor Manuel de Saboya, despedido entre otros por la Reina Sofía y Alberto de Mónaco

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Roma – Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, fue hoy despedido con un funeral en la catedral de Turín (noroeste) al que asistieron la reina emérita de España, Doña Sofía, Alberto de Mónaco y otros aristócratas y nobles europeos.

El funeral del «príncipe sin trono», fallecido el 3 de febrero a los 86 años de edad en la ciudad suiza de Ginebra, congregó en el ‘Duomo’ de Turín, la tierra histórica de la dinastía Saboya, a unas 350 personas que quisieron dedicarle el último adiós.

Entre los asistentes al funeral estuvieron Doña Sofía de España, Alberto de Mónaco; Enrique, gran duque de Luxemburgo; Carlos de Borbón-Dos Sicilias, o el príncipe Leka de Albania, entre otros.

El féretro llegó al templo cubierto con una bandera italiana con el escudo cruzado de esta antigua casa nobiliaria, impulsora de la Unificación italiana en el siglo XIX y que reinó también en España durante un breve periodo (1870-1873) con Amadeo I.

Le siguió desde el palacio de la Venaria, donde fue velado, una comitiva encabezada por su hijo, Emanuele Filiberto y su viuda, Marina Doria, entre otros familiares y amigos.

Tras el funeral, el cuerpo de Víctor Manuel de Saboya será enterrado en la tumba familiar de la basílica de Superga, en una de las colinas turinesas.

Durante las exequias se colocó a los pies del féretro un saco con tierra de Nápoles (sur), la ciudad en la que nació en 1937, y se leyó un mensaje de pésame del papa Francisco, dirigido en su nombre por su secretario de Estado Pietro Parolin.

Hijo de Humberto II y de su esposa María José, Víctor Manuel ya era a los nueve años heredero a la Corona italiana, después de que su abuelo Víctor Manuel III abdicara en 1946 tras haber apoyado al dictador fascista Benito Mussolini y la II Guerra Mundial y su padre asumiera el trono.

Un honor que duró sin embargo poco más de un mes, ya que su padre, apodado «el rey de mayo», asumió el cargo el 9 de mayo de 1946 y se vio obligado a abandonarlo el 12 de junio, después de que los italianos optaran en referéndum por declarar la República, un sistema que dura hasta la actualidad.

Exiliados primero a Portugal, finalmente los miembros de la familia Saboya se establecieron en Ginebra, ciudad donde Víctor Manuel pasaría casi 60 años de exilio.

Hasta que en 2002, Italia cambió su Constitución donde se establecía que los antiguos soberanos y sus descendientes varones no podían entrar en territorio italiano y a finales de año, acompañado de su esposa y de su único hijo Manuel Filiberto, pudieron volver al país.

A lo largo de su vida protagonizo varios encontronazos con la Justicia de los que casi siempre se libró.

El más recordado se originó 18 de agosto de 1978, en aguas de la Isla de Cavallo, al sur de Córcega (Francia), realizó un disparo en un enfrentamiento con un desconocido e hirió al joven alemán, Dirk Hammer, que pasaba la noche en un barco con amigos y falleció tras varios meses en estado de coma.

Por esta causa, permaneció siete semanas en una cárcel de Ajaccio (Córcega) y fue puesto en libertad provisional bajo fianza. EFE

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