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Unos Premios Platino más coloridos que nunca consiguen remontar la pandemia

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Madrid.– Noche de música y músicos, abrazos, sonrisas y sorpresas para esta IX gala de los Premios Platino donde el broche de oro lo puso la cantante española Ana Belén con una versión de «Solo le pido a Dios», el himno pacifista de la icónica Mercedes Sosa, que dedicó a todas las personas que sufren el horror de la guerra».

Esta canción, dijo la artista, es también un homenaje a «los que luchan, han luchado y lucharan por la dignidad del mundo y por la paz».

Desde ese momento, las escaleras que llevan al escenario quedaron alfombradas con los colores de la bandera ucraniana; por ellas llegaban a las tablas Cecilia Roth, Oscar Martínez y Óscar Jaenada para encumbrar a la película ganadora de la noche «El buen patrón», que comparte los máximos galardones con la serie argentina «El reino», con tres premios.

Lali Espósito, la copresentadora junto con Miguel Ángel Muñoz, no tuvo problema, a pesar de sus sandalias de tremenda plataforma de charol negro, en intercambiar unos pases de balón con su compañero y con un joven virtuoso del toque, Javier Redondo, que no dudó en felicitar a su equipo, el Real Madrid, por su reciente campeonato de Liga, mientras desde el público les sonreían Fernando Morientes y Marcelo.

Tras un emotivo mensaje de apoyo a Ucrania en el que participó todo el público, componiendo con cartulinas de colores amarillo y azul la leyenda «Iberoamérica por la paz», hubo un homenaje a Vicente Fernández, que puso a cantar a todo el mundo, acompañando la interpretación de «Volver, volver» a cargo de Pedro Fernández, un homenaje que se unía al recuerdo a Celia Cruz al principio de la gala con «La vida es un carnaval».

Unos premios que se han decidido después de ver detenidamente «669 películas y 145 series», dijo Muñoz, poco antes de llamar la atención de su «tata», que a los 97 años buscaba desde su asiento a su sobrinonieto que evolucionaba por el escenario. «Tata, no te lo pierdas», le dijo entre risas Muñoz, al ver que se distraía un momento.

Muñoz volvió a sorprender al cambiar el pantalón de su esmoquin por una falda plisada negra que dejaba al aire sus piernas enfundadas en unos ejecutivos para presentar la actuación de su compañera en la gala -«lo mejor que me ha pasado estos días», aseguró el actor y director- que no logró ganar el Platino con su documental «100 días con la tata».

Otra sorpresa no anunciada fue cuando entró al escenario para entregar los premios a mejores interpretaciones de reparto en cine la actriz y cantante colombiana Carolina Gaitán, una de las voces de «Encanto», que entonó una frase de la popular canción «No se habla de Bruno», éxito mundial de la película de Disney.

Ganaron el chileno Alfredo Castro, su tercer Platino, y la española Aitana Sánchez-Gijón, el primero. La actriz, impecable con un modelazo de tirantes en color blanco, fue de las primeras en agradecer su premio a Milena Smit, a la que disputaba el premio, y a Pedro Almodóvar por haber hecho «esta película tan importante y necesaria», por la que Antxón Gómez se ha llevado el premio como mejor director de arte.

Y con sorprendente puntualidad, la gala -estupendo programa de televisión retransmitido al mundo iberoamericano por televisión e internet- terminó a la hora anunciada; felices los ganadores y los que no, como les recomendó la reina de la noche, la maravillosa Carmen Maura, adorable en su sencillez:

«Que no les importe a los que no han premiado, que en este trabajo hay que tener mucha paciencia. Tienen que pasar muchas cosas para que te den un premio: que te llamen para la película, que te den la prota…».

Pero al que le toca, le toca. Y este era el año de Maura, aprendiz en «una carrera no se termina nunca porque haces un personaje, y otro, y siempre tienes que estar estudiando, y es muy divertido poder ser rica, pobre, mala. Matar, por ejemplo. Y luego irte tan tranquila a casa a dormir. Es genial, porque te arregla mucho la cabeza».

(ir)

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