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Una exposición recupera en París la figura del escritor Agustín Gómez-Arcos

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París.– Una exposición recupera en París la figura del escritor español Agustín Gómez-Arcos, exiliado en Francia huyendo del ostracismo que le impuso el franquismo y que tras la llegada de la democracia vio cómo su obra centrada en la memoria tampoco encajaba en un país aún marcado por el trauma de la Guerra Civil española.

«Agustín Gómez-Arcos. Entre memoria y olvido», que abre este jueves en el Instituto Cervantes de París, muestra a un hombre dedicado a escribir en libertad por encima de cualquier cortapisa, huyendo de etiquetas políticas o sociales, hasta el punto de que su lápida en el cementerio parisino de Montmartre dice «Un hombre libre».

 La muestra reúne cartas, manuscritos, documentos oficiales y personales, fotografías, ediciones extranjeras de sus obras, recortes de prensa y hasta su máquina de escribir o su DNI español.

Nacido en Enix (Almería) en 1933 y falleció en París en 1998, Gómez-Arcos dejó España en 1966 después de que dos de sus obras de teatro, «Diálogos de la herejía» y «Queridos míos», ganasen el Premio Nacional Lope de Vega en 1962 y 1966, pero ambos galardones le fueron retirados y las obras no se estrenaron debido a la censura franquista.

La exposición presenta una copia de la carta que envió al entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, anunciándole que dejaba el país y los motivos.

Tras un breve paso por Londres, se instaló en París, donde trabajó lavando platos o de camarero mientras comenzaba a escribir o adaptar obras cortas para el café-teatro Odeón, donde se hizo un nombre en los activos círculos literarios alternativos de finales de los 60.

CENSURADO EN ESPAÑA, ÉXITO EN PARÍS

Su primera novela, «El cordero carnívoro» (1975), tuvo mucho éxito y ganó el Premio Hermès, primero de una racha de galardones.

«Se encuentra un inesperado éxito escribiendo una novela en la que España sigue siendo la protagonista de la historia y donde trata los traumas de la Guerra Civil y de la posguerra española de una forma que en ese momento hubiera sido impensable hacer en España», explica a Efe la comisaria de la exposición, la periodista María Valderrama.

Terminado el franquismo, era «incómodo» para el espíritu de la transición, añade. Los intentos de publicar o de adaptar obras suyas a televisión en España no tuvieron éxito por ese motivo.

En una entrevista en 1994, afirmó: «La dictadura imponía el silencio, la democracia impide la memoria».

Sus obras muestran con frecuencia a personajes marginales en situaciones muy duras y extremas que, al final consiguen sobreponerse y alcanzar algún tipo de éxito, aunque a veces sea a través de la muerte.

«Escena de caza furtiva», de1978, fue finalista del Goncourt, el mayor premio de las letras francesas, igual que lo hizo «Un pájaro quemado vivo», de 1984, año en el que ganó Marguerite Duras con «El amante».

El éxito en Francia incluyó también dedicar libros a los presidentes François Mitterrand o Jacques Chirac. Vivió a temporadas en España, época de la que hay cartas de Pedro Almodóvar, Adolfo Marsillach e incluso de Felipe González.

En 1984 recibió la condecoración francesa de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, y en 1995 la volvió a recibir con el grado de Oficial.

ADELANTADO A SU TIEMPO

Para la comisaria, Gómez-Arcos fue un «visionario» porque planteó temas, como la recuperación de la memoria en España (como la cuestión de las fosas comunes de los asesinados políticos) o la identidad de género y sexual, varias décadas antes de que se hablara abiertamente de ellos.

En Francia también comenzó a ser incómodo cuando denunció en los años 80 el racismo y el ascenso del Frente Nacional.

Valderrama es enfática en rechazar la etiqueta de «escritor maldito». Explica que él mismo afirmaba no serlo porque le publicaban en 16 lenguas, pero sí lamentaba ser «un escritor fantasma» en España.

«Era un escritor silenciado por ser incómodo y por, de alguna manera, intentar aguar la fiesta de la transición con la que él no compartía los principios con que se estaba haciendo», explica.

La exposición tiene la colaboración de la Diputación de Almería, cuyo responsable de Cultura, Manuel Guzmán, señaló su satisfacción por recuperar la figura de Gómez-Arcos.

El director del Instituto de Estudios Almerienses, Francisco Alonso, cuya institución ha aportado parte de la documentación, del fondo donado por la familia de Gómez-Arcos, recalcó a EFE la importancia de «poner en valor a un gran escritor (…) que buscaba por encima de todo la libertad».

El 17 de mayo habrá una mesa redonda en el marco de la exposición con varios especialistas en la obra de Gómez-Arcos.

Además, Valderrama prepara un documental sobre el escritor, en el que participarán Laura Hojman y Guillermo Rojas, que acaban de estrenar «A las mujeres de España» sobre la figura y la obra de otra escritora muy poco conocida, María Lejárraga.

(ir)

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