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Un programa de la FAO benefició a más de 23,000 agricultores latinoamericanos

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La Paz.– Más de 23,000 agricultores de Latinoamérica se beneficiaron este año con el programa para Respuesta y Recuperación de la covid-19 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto a la cooperación canadiense.

Un total de 23.071 pequeños productores de Perú, Bolivia, Nicaragua y Honduras recibieron asistencia técnica, apoyo a emprendimientos, uso de herramientas digitales e implementación de prácticas agrícolas sostenibles y resilientes dentro de esta iniciativa, precisó la FAO en un comunicado.

Del total de beneficiarios, 11.679 son hombres y 11.392 son mujeres, detalló.

La iniciativa, que tuvo el aporte de 6,7 millones de dólares del Gobierno de Canadá, logró recuperar y fortalecer 14 cadenas de valor estratégicas para los medios de vida y la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables y permitió incorporar técnicas de conservación y cuidado del ambiente, indicó el organismo.

La especialista en Gestión del Riesgo de Desastres de la FAO para América Latina y el Caribe, Marion Khamis, destacó que el apoyo de Canadá fue «fundamental» para asistir a las personas de las áreas rurales «más desfavorecidas» ante los impactos de la covid-19 en los cuatro países mencionados.

«Se trabajó mano a mano con ellas para poder enfrentar futuros choques y avanzar en la necesaria transformación de los sistemas agroalimentarios», remarcó Khamis.

Con la asistencia técnica de la FAO, las comunidades participantes conformaron 60 Bancos Comunitarios de Semillas, una especie de almacenes para guardar y compartir semillas para la próxima temporada de siembra, que también contribuyen a preservar la agrobiodiversidad evitando que se pierdan variedades ancestrales locales.

En 33 parcelas demostrativas se fomentaron buenas prácticas para la preparación de suelos, siembra y cosecha y también se apoyó la instalación de 426 huertos «intensivos» con un impacto directo en la calidad y variedad de la dieta, destacó el organismo.

Las mejoras a la producción de alimentos se complementaron con 211 emprendimientos productivos individuales, un mejor acceso a servicios financieros rurales, ferias locales, trueques e intercambios de semillas para consolidar la recuperación de los medios de vida de las familias rurales, añadió.

Además, la iniciativa respaldó a 85 instituciones gubernamentales, campesinas e indígenas para fortalecer sus capacidades de alerta temprana y de gestión del riesgo de desastres mediante la promoción de un mayor uso de herramientas digitales.

APOYO DETALLADO

El proyecto Resiliencia Indígena y Campesina con un enfoque de género y generacional de la FAO en Bolivia mejoró la seguridad alimentaria y fortaleció la resiliencia de los pueblos indígenas quechua, guaraní, aimara, yaminahua y machineri frente a los efectos generados por la pandemia.

La iniciativa se financió con 2,17 millones de dolares e incluyó la puesta en marcha de Centros Demostrativos de Capacitación y la entrega de insumos agrícolas para el fortalecimiento de los sistemas agro-productivos de estas poblaciones.

En Perú se contó con 1,97 millones de dólares para el apoyo institucional a programas de protección social con un enfoque de género y pertinencia cultural, con diagnósticos y asistencia técnica en reglamentos y protocolos de acción, precisó el organismo.

Se trabajó con 43 comunidades de los pueblos indígenas amazónicos asháninkas, ashéninkas, yine, yaminahua, amahuaca y matsigenga, de las provincias peruanas de Atalaya-Ucayali y Satipo Junín.

El apoyo a estas comunidades consistió en capacitaciones y la entrega de insumos para su recuperación económica en las cadenas productivas del cacao, café y la crianza de paco, un pez amazónico.

En Honduras se emplearon 1,06 millones de dólares para fortalecer el sistema de extensión agrícola de las mancomunidades AMFI, MAMCEPAZ y MANORCHO, y apoyar el mejoramiento del estado de seguridad alimentaria de 3.600 familias.

Se destacó el fortalecimiento de capacidades de los equipos técnicos de 19 alcaldías hondureñas en los departamentos de Intibucá, La Paz y Choluteca, y el fortalecimiento técnico y productivo a agricultores de seis cadenas de valor mediante talleres sobre buenas prácticas agropecuarias, además de la entrega de insumos.

Por otra parte, se dispuso de 1,5 millones de dólares para la puesta en marcha del proyecto de Resiliencia de los hogares rurales del Corredor Seco de Nicaragua ante el impacto de la pandemia.

Se apuntó a mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer la resiliencia y los medios de vida de hogares y comunidades del corredor seco nicaragüense con la implementación de bancos de semillas comunitarios, capacitaciones en las cadenas productivas priorizadas, entrega de insumos para la producción, y la generación de emprendimientos rurales individuales y colectivos.

El acuerdo global entre Canadá y la FAO también brindó asistencia a comunidades con alto riesgo de sufrir inseguridad alimentaria aguda en Congo, Etiopía, Níger, Sudán del Sur y Sudán, con un total de 17,7 millones de dólares. 

(ir)

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