Redacción Internacional.- El presidente de EE.UU., Donald Trump, apuntó que la captura en Caracas de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una operación militar se inscribe en una ofensiva más amplia que incluye, entre otros objetivos, el de descabezar el llamado cartel de los Soles, organización de cuya dirección acusa al mandatario venezolano.
El cartel de los Soles es una organización vinculada al narcotráfico y señalada por Estados Unidos como grupo terrorista. Washington sostiene que está integrado por altos mandos militares y miembros del Gobierno venezolano, incluido el presidente Nicolás Maduro, y lo acusa de apoyar a organizaciones como el Tren de Aragua y el cártel de Sinaloa. Estas acusaciones Caracas las ha negado de forma reiterada.
Su nombre proviene de las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos. Las primeras denuncias sobre su existencia se remontan a 2004, cuando el periodista Mauro Marcano acusó a oficiales de la Guardia Nacional de participar en el tráfico de drogas.
Estados Unidos lo designó oficialmente en 2025 como organización terrorista extranjera (FTO), tras haberlo catalogado previamente como grupo terrorista global especialmente designado (SDGT).
Esta decisión fue respaldada por gobiernos como los de Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, mientras que Venezuela y Cuba han rechazado la acusación, calificándola de “invento” o “fetiche” de Washington.
El Departamento de Estado estadounidense afirma que el cartel proporciona apoyo material a organizaciones terroristas y amenaza la seguridad regional. En el contexto de esta designación, EE.UU. ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a la captura de Maduro y otros miembros del grupo.
Hasta comienzos de 2026, el Cartel de los Soles sigue siendo objeto de investigaciones y acusaciones internacionales, especialmente tras la captura de Maduro en una operación militar estadounidense, hecho que los gobiernos de Argentina y Ecuador vincularon directamente con la lucha contra el narcoterrorismo en la región.
Por su parte, el Tren de Aaragua es un grupo delictivo transnacional originario de Venezuela, considerada la banda más poderosa del país.
Nació en la prisión de Tocorón, en el estado de Aragua, donde se consolidó bajo el liderazgo de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”. Su estructura jerárquica se replicó fuera del penal, extendiéndose desde 2018 por varios países latinoamericanos como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Brasil y más recientemente España y Argentina.
La banda se dedica a múltiples actividades ilícitas, entre ellas narcotráfico, extorsión, secuestros, homicidios, trata y tráfico de personas, lavado de dinero y terrorismo.
Su fuente principal de ingresos es la extorsión, especialmente a migrantes venezolanos, mujeres y comerciantes. En varios países ha sido vinculada con redes de explotación sexual y control de pasos fronterizos irregulares.
En septiembre de 2023, el Gobierno venezolano anunció el desmantelamiento total del grupo tras una intervención militar en la cárcel de Tocorón, aunque su líder logró escapar y continúa prófugo.
Pese a ello, las operaciones del Tren de Aragua se mantienen activas fuera de Venezuela, con células detectadas en América y Europa.
Durante 2024 y 2025, Estados Unidos, Perú, Argentina y Trinidad y Tobago declararon al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera, mientras que el presidente Donald Trump invocó la Ley de Enemigos Extranjeros para deportar a sus miembros y ordenó ataques contra embarcaciones vinculadas al grupo en el Caribe.
El Departamento de Estado estadounidense ofrece recompensas por información que conduzca a la captura de sus líderes.
El régimen de Maduro insiste en que la banda fue derrotada y desaparecida, calificando las acusaciones internacionales como intentos de agresión política.
Sin embargo, informes de seguridad regionales y de InSight Crime sostienen que el Tren de Aragua sigue siendo una amenaza activa y la estructura criminal más poderosa del país, con presencia en al menos 16 estados y más de 100 investigaciones federales abiertas en Estados Unidos. EFE/ir








