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Tráfico de migrantes y narcóticos, una combinación en auge: Fiscal de Colombia

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital / Jorge Sierra) – La lucha contra el crimen organizado ha mutado y sus métodos se afinaron durante la pandemia del COVID-19 que afectó el planeta y ante ello, urgen las medidas regionales conjuntas, dijo el fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, en Tegucigalpa, a donde llegó para afinar estrategias conjuntas con su homólogo hondureño Oscar Fernando Chinchilla.

La mutación de las economías criminales es desafiante, estas organizaciones ponderan modalidades tecnológicas de punta como el uso de criptomonedas y potencian los ciberdelitos, se explayó el fiscal Barbosa para agregar que Colombia y Honduras estructuran más operaciones anticrimen y advirtió la urgencia de consolidar acciones.

Francisco Barbosa en la reunión con el Fiscal hondureño, Óscar Chinchilla.

Detalló que el narcotráfico cada vez tiene un vinculo más estrecho con el tráfico de migrantes, una de las negras economías que se ha potenciado en la región durante los últimos años. En ese sentido desglosó que los migrantes son utilizados en la cadena del tráfico y advirtió que de la misma forma pueden permear las remesas que podrían ser usadas en modalidades diversas del delito.

El fiscal Barbosa habló con Proceso Digital.

El tráfico de drogas es tan lucrativo como el de migrantes, alertó el alto cargo colombiano.

Por ello, apostilló que si el crimen se organiza, las fiscalías regionales deben hacer lo propio.

Resaltó la captura en su país del denominado capo de capos, Darío Antonio Úsuga David, alias “Otoniel», y dijo que este hombre y su organización tienen vínculos en Centroamérica.

Calificó de fructífera la jornada con su homólogo hondureño Chinchilla y sus equipos técnicos  y dijo que son relaciones que se vuelven trascendentales en estos tiempos que el crimen transnacional se diversifica.

(LEER) Crimen transnacional y trata de personas puntos centrales, entre Fiscales Generales de Honduras y Colombia

Fiscal de la República de Colombia hace 1 año y 10 meses -le restan 2 años y dos meses de mandato- apuntó que en la reunión bilateral se abordaron dos grandes ejes: una estructuración para luchar contra las estructuras criminales que están detrás del tráfico de migrantes y en segundo término el fortalecimiento de la cooperación existente en cuanto a la lucha contra el narcotráfico y extinción de dominio de bienes de personas involucradas en la criminalidad.

En entrevista con Proceso Digital el fiscal Barbosa conversó sobre el flagelo del narcotráfico, trata de personas, tráfico de migrantes y los nuevos retos regionales ante la explosión de nuevas formas del crimen.

El fiscal colombiano anunció más reuniones entre los equipos de ambas fiscalías en los próximos días.

Proceso Digital (PD): Honduras y Colombia llevan años enfrentando en forma conjunta la lucha contra el narcotráfico y sus males asociados, ¿qué evaluación hace sobre el tema?

Fiscal Francisco Barbosa (FB): Hemos hecho un trabajo conjunto en los últimos casi dos años que tengo de estar al frente de la Fiscalía (de Colombia). Hemos tenidos dos operaciones, en una de ellas implicó además una incautación de una tonelada de clorhidrato de cocaína, dos aviones que pudimos también incautar, pero es necesario fortalecer las capacidades para lograr mayores incautaciones. Hablamos con la directora antinarcóticos de Honduras (Soraya Cálix) que próximamente se reunirá con su homóloga colombiana para estructurar las operaciones y desde los puntos de donde salen este tipo de cargamentos de Colombia hacia Honduras.

El objetivo de estas reuniones es fortalecer ese tipo de cooperación, y abrir otros frentes que son tremendamente importantes para generar una mayor confianza en nuestra ciudadanía.

PD: ¿Cómo se vinculan estas estructuras criminales de Colombia y Honduras, tomando en cuenta que recién se logró la captura de alias “Otoniel” de quién hace unos años Honduras extraditó a uno de sus familiares integrantes del clan Usuga?

FB: La captura de Otoniel es uno de los grandes logros de la institucionalidad colombiana y la investigación de la Fiscalía General de la nación. Nosotros desde 2015 hemos venido detrás de las estructuras del clan del Golfo, ahí han caído personas muy importantes de esa estructura, algunos neutralizados por el Ejército Nacional, otros capturados por la acción de la justicia, pero lo importante es la extinción de dominios a esta estructura criminal por el orden de 3 mil millones de dólares de recursos.

Es claro que el señor Otoniel y su estructura del clan del Golfo, antes la estructura que se denominaba los Urabeños, tenían o tienen vínculos con Centroamérica. Esa captura a la que hace referencia no es una captura gratuita, es una captura donde efectivamente los criminales están creando corredores internacionales de criminalidad, por lo que es necesario por ende que, si ellos se organizan, las fiscalías generales y la investigación criminal deben ir en la misma vía. Por eso debemos sentirnos complacidos de ir abandonando la virtualidad e ir logrando estos grandes acuerdos entre la institucionalidad hondureña y colombiana.

PD: De acuerdo a su experiencia, ¿cómo se interconectan estas estructuras criminales y cuáles son los rubros que más las unen?

Valoró la herramienta de la extradición para atacar a las estructuras dedicadas en narcotráfico.

FB: Las estructuras se unen en torno a que existen salidas de narcóticos a diferentes países de la región, entre ellos Colombia donde hay un componente importante de cultivos ilícitos que se han venido conteniendo y trabajando a través de las diferentes estrategias que se lideran desde el gobierno nacional. Como Fiscalía tenemos la responsabilidad constitucional de perseguir la criminalidad, el fiscal general de Colombia no hace grandes reflexiones en torno a cuál es la mejor manera de contener estos cultivos ilícitos, lo importante es atacar esto, pero lo cierto es que los narcotraficantes tienen puntos de contactos en Centroamérica para ir hacia México y llevar esos narcóticos a los Estados Unidos.

Hace unos meses hicimos una reunión y de hizo la declaración de Cartagena con 13 fiscales de la región, esta fue precedida con un encuentro con el fiscal de Panamá, Javier Enrique Caraballo; el fiscal de Costa Rica, Warner Molina; y ahora la de Honduras con el fiscal Óscar Fernando Chinchilla; pero también están involucradas las fiscalías de Guatemala, Ecuador, Chile y varios del Caribe.

Sin embargo, se han venido trabajando otras problemáticas, como el tráfico de migrantes. Estamos teniendo un paso importante de migrantes por la región, para poner un ejemplo en Urabá que es considerado el tapón del Darién en la selva que conecta a Colombia y Panamá, en 2020 pasaban ocho mil migrantes que venían del sur al norte y que son distintos a los migrantes del Triángulo Norte de Centroamérica, pero a esta fecha ya han pasado más de 110 mil migrantes que atraviesan también el territorio hondureño.

No solo estamos con narcotráfico, también estamos con tráfico de migrantes, porque además las redes estructurales de criminalidad de narcóticos están utilizando a los migrantes para trasladar narcóticos a los Estados Unidos y es necesario actuar en conjunto para frenar estas situaciones.

PD: Desde 2017 a la fecha Honduras ha ejecutado importantes hallazgos de plantaciones de coca, especialmente en el departamento de Colón. ¿De acuerdo a la experiencia colombiana, qué aportes puede darles a las autoridades hondureñas para detener este flagelo?

FB: Cada país es autónomo en la manera de cómo gestiona este tipo de problemas, creo que cada país tiene las condiciones económicas, sociales y culturales… por eso mal haría yo como fiscal general de Colombia entrometerse en decirle a Honduras cómo combatirlo.

Sin embargo, puedo decir que en Colombia hemos hecho una tarea importante en torno a la erradicación forzosa de cultivos ilícitos, hay además una erradicación voluntaria de estos cultivos y por supuesto esto debe involucrar a las mismas poblaciones que están relacionadas a este tipo de plantaciones porque gran parte de los problemas se producen por las circunstancias de abandono económico, social y cultural que se encuentran. Nada justifica el crimen, pero es necesario que los gobiernos entiendan que su función es cambiar las dinámicas criminales por dinámicas legales y por supuesto utilizar todas las alternativas viables para poder romper los focos de criminalidad.

Para erradicar cultivos ilícitos es necesario involucrar a la población, sugirió.

Honduras y Colombia son países de gente buena, y quiero aprovechar para decir que hay que acabar con la estigmatización que existe por parte de muchos estados contra Centroamérica, Honduras y Colombia. Somos gente que hemos contenido la criminalidad, hay muchos policías hondureños, muchos funcionarios decentes que han caído en estas circunstancias igual que en Colombia, por ende, la institucionalidad de ambas naciones debe avanzar para tener mejores países.

PD: Una economía criminal potente en la región es el tráfico de armas ¿hay evidencias y esfuerzos binacionales en ese apartado?

FB: Claro que tenemos un trabajo importante, pero quiero mandar un mensaje como esto: ¿quiénes nos venden las armas? Entonces aquí hay un problema de quienes le venden las armas a América Latina porque hasta donde entiendo ni Honduras ni Colombia producen armas.

Una tarea importante con los Estados Unidos y otros países que producen esas armas para que frenemos y le pongamos un poco de ayuda alrededor de que estas naciones estén cambiando la cocaína o los narcóticos por las armas y además tengamos una inflación criminal en donde son nuestros niños, jóvenes, mujeres y ancianos los que terminan cayendo en esta ola criminal que se produce en nuestros países.  

PD: ¿Hay avances en la lucha contra el narcotráfico o solo existe un relevo generacional de las cúpulas criminales, así como los consumidores en los países desarrollados?

FB: El narcotráfico tiene unas dimensiones que son muy complejas. Nosotros hemos hecho en Colombia, desde el momento que llegué a la Fiscalía General de la Nación, hemos incautado más de 700 toneladas de narcóticos, hemos desmantelado más de 800 estructuras criminales, hemos ejecutado más de 3 mil capturas y he firmado más de 350 órdenes de extradición a diferentes países. En mi país la extradición es un instrumento de cooperación judicial muy importante, todo eso lo podemos seguir haciendo, pero si sigue existiendo ese consumo masivo de narcóticos en los países desarrollados, la oferta o regla económica se va a producir.

Hace poco que estuve hablando con mis homólogos en Francia y me decían que hay 600 mil consumidores de cocaína, la pregunta es ¿quién distribuye esa droga en esos países o quien surte de la cocaína en Holanda, en Suiza, Bélgica, Polonia, Alemania, en España? Entonces ante esas circunstancias lo que se ha dicho desde el momento que se asumió esa batalla es que exista corresponsabilidad en la lucha contra ese flagelo, tanto de los países que consumen como lo hacemos en los países productores.

PD: ¿Qué significó la pandemia para el crimen organizado, ¿cómo se modificaron sus operaciones?

FB: Una transformación total, esas estructuras también sufrieron movimientos, pero en mi caso hemos hecho más de 120 movimientos en Colombia desde el inicio de la pandemia, hemos estructurado las 35 seccionales en los 32 departamentos porque somos un país con un millón 100 mil kilómetros cuadrados con más del 60 % del territorio selvático, en ese orden de ideas esas estructuras se fueron modificando, alterando y cambiando las rutas, pero lo importante es que nosotros seguimos encima. La captura de Otoniel es un símbolo, un ejemplo de lo que estamos haciendo como país y en la reunión que tuve con el fiscal Óscar Chinchilla me di cuenta que Honduras está en esa batalla articula esfuerzos para combatir la criminalidad organizada.

La captura de Otoniel es un símbolo, un ejemplo de lo que estamos haciendo como país, dijo el entrevistado.

PD: ¿El último informe de EEUU dice que hay una mayor producción de coca en Colombia, eso también demuestra que existe mayor demanda en el norte del continente?

FB: Una regla económica simple dice que a mayor demanda pues la oferta tiene que llegar de algún lado. Se trata de un mercado y en esa vía se está generando la multiplicación y eso es evidente que el consumo en países como EEUU aumentó en la pandemia, hay una mayor necesidad de estupefacientes por parte de los enfermos que utilizan esas drogas.

La dimensión del negocio nos muestra que una tonelada de clorhidrato de cocaína cuesta cinco millones de dólares en Colombia, pero cuando llega a las calles de New York se convierte en 50 millones de dólares, en Europa 65 millones de euros, 195 millones de dólares en Australia… hablamos de dimensiones brutales de mercado… creo que es necesario volcar esfuerzos en países productores para combatir las estructuras criminales que existen allá para que nosotros también podamos combatir las estructuras criminales que existen acá y hacer el enlace que es lo que se denomina la corresponsabilidad que el mismo presidente Iván Duque materializó y explicó en Naciones Unidas sobre este flagelo.

Se debe trabajar de manera simétrica en los países consumidores de drogas y en los que ofertan estos productos ilícitos.

PD: ¿Qué nuevas actividades criminales despuntan y como cree usted deben ser consideradas para combatir a futuro?

FB: Estoy viendo la necesidad de fortalecer nuestros trabajos y nuestra investigación criminal en términos de cibercriminalidad y criptomonedas, aquí hay unos vínculos muy importantes entre esas nuevas dimensiones criminales, el lavado de activos que tienen que ver con conductas ilegales. El narcotráfico está empezando a usar este tipo de vehículos y es un tema que empieza a afectar gravemente la región y lo que he percibido en Europa e incluso en EEUU es que se requiere que entre todos trabajemos para frenar o entender qué es lo que está ocurriendo y saber que el mundo criminal también muta y por ende nosotros debemos estar a la altura.

La reunión de los equipos fiscales de Honduras y Colombia.

PD: ¿Cree que es significativo el lavado de activos en estas organizaciones criminales tanto en Colombia como en Honduras?

FB: Por supuesto. El lavado de activos es una actividad fundamental. Hasta el último año y medio en Colombia hemos incautado más de 3 mil millones de dólares. Yo me pregunto cuántos recursos están siendo utilizados por estructuras no solo en el lavado de activos en donde aparecen mecanismos de fraccionamiento o pitufeo de los recursos cuando entran a nuestros países donde aparecen grandes casas de cambio u otras. También por ejemplo cuando hay mecanismos en el intercambio de drogas por contrabando para tratar de romper incluso las economías de mercado legítimas que existen en nuestra sociedad, sino ya utilizando las criptomonedas en donde aparecen unos mecanismos de utilización y evasión de los caminos legales para que esos recursos empiecen a llegar a nuestros países.

Honduras, El Salvador y Guatemala son países con un buen contenido de remesas, y este apartado puede ser utilizado mediante las criptomonedas para tratar de lavar activos dentro de nuestros países. Aquí lo importante es una estructura global de lucha contra el crimen, por eso si trabajamos cada uno por nuestro lado no vamos a poder resolverlo, pero si nos escuchamos vamos a tener un mayor entendimiento que el crimen no se lucha solo con el Código Penal, sino que se lucha con la compresión de los fenómenos criminales en nuestra región.

PD: Me decía que ha firmado centenares de órdenes de extradición ¿qué ha pasado con el honduro-colombiano Ramón Matta Waldurraga detenido en su país y pedido en Honduras?

Fortalecer la investigación en cibercriminalidad y criptomonedas, propuso Barbosa.

FB: Puntualmente no conozco sobre el caso, pero es importante decir que en Colombia existen procesos regulados por la Constitución en torno a las extradiciones. Si en mi país hay una orden de captura con fines de extradición la firmo yo o hay requerimiento de Interpol sobre una persona, de forma inmediata se inicia un procedimiento que implica un trámite ante el Ministerio de Justicia, un trámite de compatibilidad criminal en cada uno de los países (requirente y el que la recibe) para que se haga el análisis en la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal de nuestro alto tribunal, y posteriormente el presidente de la República procede o no a extraditar a la persona solicitada.

PD: ¿Hay muchos hondureños procesados por tráfico de drogas en Colombia?

FB: Existen muchos de diferentes países, pero no quiero entrar a estigmatizar a un país en torno a esto. Creo que hay muchos hondureños que hacen las cosas bien, que respetan la ley y que además sacan adelante a su país.

PD: Desde 2012 que se hizo una reforma constitucional en Honduras, se han extraditado 25 connacionales a EEUU por delitos de narcotráfico, ¿sigue siendo la extradición una herramienta eficaz para combatir el narcotráfico?

FB: La extradición es un mecanismo importante de cooperación judicial y hay que continuarla. La extradición no significa que algunas justicias operan inadecuadamente, lo importante es entender que hay que fortalecer las justicias de nuestros países, hay que entender las dinámicas de aplicación de esas justicias, pero al mismo tiempo utilizar la extradición como un mecanismo de cooperación en la medida que todo mecanismo existente es útil para sacar la criminalidad organizada transnacional.

PD: ¿Qué decirles a los operadores de justicia de estos países que combaten este flagelo de la criminalidad organizada?

FB: Les mando un mensaje de compromiso, de apoyo y por supuesto de solidaridad frente a todas las actividades que puedan afectar nuestra normalidad en nuestros países, pero también un gran abrazo y un respeto profundo por el pueblo hondureño, por su lucha, por su trabajo constante y por mantenerse en pie. Creo que somos ejemplo para el mundo y que a pesar de lo que han querido muchísimas personas de criticar nuestros países pues seguimos estando en pie y con millones de ciudadanos que se levantan a trabajar y se sostienen en medio de las dificultades en nuestras sociedades. (JS)

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