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Sin misas, ni playas, llega atípico Viernes Santo

Tegucigalpa – Decenas de generaciones de hondureños siempre esperaban la Semana Santa para acudir a las celebraciones religiosas en recordación a lo vivido por Jesucristo hace más de 2000 años y las últimas combinaban el fervor religioso, con las celebraciones en playas, lagos, ríos y otros centros de diversión.

-Las playas e iglesias hondureñas se encuentran vacías por el confinamiento.

-Los mercados, bancos y gasolineras son abarrotadas en la necesidad de abastecimiento.

Las últimas generaciones de hondureños combinaban la conmemoración religiosa con la salida masiva a los centros de esparcimiento, ya que la Semana Santa coincidía con las altas temperaturas, lo que convirtió a la fecha en la mayor temporada de vacaciones de verano de Honduras.

Lo anterior provocaba una movilización de turistas, que por millones abandonaban las ciudades para trasladarse a playas o al interior para visitar familiares.

Pero la presente generación asiste incrédula a una Semana Santa atípica, algo que no conocían, ya que debido a una emergencia sanitaria no pueden abandonar sus residencias, ni para acudir a las playas, ni a los eventos religiosos.

La epidemia del coronavirus ha provocado que en Honduras, como en el resto del mundo, los gobiernos decretarán confinamientos, con la finalidad que el aislamientos social logre reducir la propagación del virus que provoca la pandemia.

Cientos de capitalinos hacen fila en bancos y supermercados

Esta Semana Santa los hondureños han acudido a supermercados y bancos, no para prepararse para los viajes, sino aprovisionarse y confinarse en sus hogares, debido al COVID-19.

El virus paralizó las actividades económicas de todos los continentes debido a su fácil capacidad de propagación que convirtió esta semana “atípica e inusual” por las medidas y recomendaciones de confinamiento que toman los gobiernos.

La Semana Santa es la celebración anual que festeja el Cristianismo para conmemorar la pasión de Cristo, es decir, los últimos acontecimientos que vivió Jesucristo antes, durante y después de su muerte.

Sin embargo, Semana Santa también son las principales fechas de movilización humana a nivel mundial, donde la población viaja, por lo general playas, para disfrutar su tiempo libre.

Pero en esta ocasión, el mundo se ha visto afectado por una nueva cepa del coronavirus que hasta la fecha ha dejado más de 87 mil pérdidas humanas.

Debido a la pandemia del coronavirus, el papa Francisco oficia los ritos de la Semana Santa del Vaticano sin la presencia de fieles.

La Iglesia Católica, a través del Papa Francisco, anunció y ordenó que los ritos y celebraciones serán oficiados sin la presencia de fieles en la basílica de San Pedro en el Vaticano.

Cabe recordar que el Vaticano queda ubicado dentro de la ciudad de Roma, capital de Italia, país que reporta el mayor número de decesos con más de 18 mil personas.

Honduras no ha sido la excepción, la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH), anunció que las celebraciones serán sin presencia de feligreses como medida de acatar las órdenes del gobierno y evitar que el virus continúe propagándose.

En esta ocasión, no habrá procesiones de Viacrucis, alfombras adornadas en las distintas calles del país ni el Santo entierro.

Turismo de Honduras calcula que perderá 1,050 millones dólares por COVID-19

Turismo devastado

Igualmente, otro sector golpeado por el COVID-19 es el gremio del turismo que en estas fechas, al igual que otros comercios, tienen sus mayores ganancias del año con la movilización de personas, sobre todo, a playas, lagunas, ríos, balnearios y otros.

Hoteles, restaurantes y pequeños comercios no tendrán esas ganancias que son el sustento para llevar comidas a sus casas para sus miles de empleados.

La Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), reporta pérdidas de hasta de 26 mil millones de lempiras por el parón de las actividades comerciales.

El 100% de las reservas han sido canceladas y la ausencia de clientes por el confinamiento dejará pérdidas irreparables a la industria turística.

Los empresarios del rubro han pedido medidas de apoyo para salvaguardar más de 200 mil empleos por la inactividad.

Para este año, la Secretaría de Turismo estimaba una movilización de 3.7 millones de personas y una generación de 26 mil empleos temporales.

El sector lleva ya tres semanas paralizado y en todos los sitios la salida de turistas ha sido casi total.

Saturados bancos, supermercados y bulevares en la capital.

Abastecimiento, máxima prioridad

Esta Semana Santa ha sido la misma tónica que ha ocurrido en las anteriores, el gobierno habilitó tres días (lunes, miércoles y viernes) para que los hondureños, de acuerdo con la terminación del digito en su tarjeta de identidad, asistan a supermercados, bancos y gasolineras.

En los días hábiles, los hondureños salen y abarrotan los bancos, mercados y gasolineras con la intención de abastecimiento.

La problemática del asunto, para los médicos, es que los ciudadanos salen a las calles sin ninguna medida de protección, no cumplen el distanciamiento de un metro y medio con otra persona y otras irrespetan la terminación del digito.

Los mercados, en especial el Zonal Belén, en la ciudad de Comayagüela, los hondureños se exponen a contagiarse tras aglomerarse en los distintos puestos para obtener los productos de la canasta básica.

Cortés, Omoa y Puerto Cortés, posee destinos turísticos, tienen restringidas las garantías constitucionales de salir a las calles.

Salvaguardar empleos

La industria del turismo, que comprende hoteles, restaurantes, tiendas y centros comerciales, transporte, comercios en lugares turísticos, es la primera y principal golpeada por esta pandemia, porque su principal temporada de actividad e ingresos se ha perdido por la pandemia.

Empresarios advirtieron que muchas personas dedicadas al rubro de turismo perderán sus empleos porque los negocios no serán capaces de sostenerlos.

Cortés, que posee destinos turísticos como Omoa y Puerto Cortés, tiene restringidas las garantías constitucionales de salir a las calles debido al toque de queda absoluto.

Igualmente, la ciudad de La Ceiba, otro atractivo turístico en Semana Santa, ha visto en las últimas horas como aumentan los casos del COVID-19.

Islas de la Bahía, con Roatán a la cabeza, ha visto cómo sus playas y hoteles están vacíos y los turistas extranjeros saliendo cuando se presenten las oportunidades de abandonar las islas.

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