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Sexo caliente

Por: Otto Martín Wolf

Por primera vez en mucho tiempo el Estado tiene la intención de hacer algo para evitar el descontrol sexual en que se está criando la juventud hondureña.

Ya era tiempo! Qué bien!

Inmediatamente que se dio a conocer la noticia, la cosa se puso caliente.

De todas partes saltaron los mojigatos e ilusos de siempre, oponiéndose a que los niños-mayores aprendan sobre el sexo de manera científica y planificada, en lugar de que lo hagan “por la libre” en las calles y rincones oscuros, como si las relaciones sexuales no fueran algo normal y una parte de la vida de todos o, al menos, de la mayoría.

Desde luego que el primer lugar donde los niños-mayores deben aprender es en el hogar, lamentablemente la mayoría de los padres tampoco recibieron educación sexual profesional y no tienen idea de cómo tratar el tema con sus hijos.

Por otra parte, y quizá por esa misma razón, creo que en Honduras son más las madres solteras que aquellas que tienen un hogar normal y formal.

Estas madres solteras tendrán la preparación necesaria (aparte de saber reproducirse) para educar a sus hijos en tan natural como complicado tema?

La educación sexual debe ser impartida de manera profesional, al igual que todo tipo de educación, tal y como el Estado está intentado hacer.

Cada vez que he tocado el tema en el pasado he recibido toda clase de críticas, la mayoría provenientes de gente que no sabe de qué se trata el asunto, obviamente de gente que también necesita educación sexual.

Me da la impresión de que han creído que la educación sexual consiste en enseñar a tener relaciones sexuales, sin comprender que el objetivo es que, cuando ese momento llegue, los niños-mayores sepan lo que hacen, los riesgos y problemas que puede acarrear el disfrute sexual.

Porque quiero dejar bien claro: que lo van a hacer lo van a hacer, no hay duda, ninguna duda.

Yo les pregunto a todos: dónde es preferible que aprendan sobre sexo los niños-mayores, en la escuela y el colegio, de manera científica, o en la calle?

Cerrar los ojos a los impulsos hormonales que forzosamente vendrán es lanzar a la juventud a oscuras en el camino de la vida sexual.

Quién es la máxima autoridad en este tema?

No las iglesias, muchos de cuyos sacerdotes y pastores en el mundo entero se han aprovechado de la ignorancia sexual de los niños a su cargo para abusar de ellos, a veces utilizando a “dios” para convencer o amedrentar a sus víctimas.

Lo siento, pero las iglesias no tienen toda la calificación moral que se requiere.

Por otra parte, la esperanza de la abstención hasta el matrimonio es tan irreal como todas las ilusiones y, además, tampoco es conveniente llegar al matrimonio ignorando todo sobre el sexo.

Qué pueden saber de sexo (y mucho menos educar) aquellos que han escogido la abstinencia?

Y hay cosas que llegan hasta la estupidez, como por ejemplo oponerse y hasta condenar el uso del condón!

Según ellos es preferible infectarse de SIDA, Gonorrea o Sífilis antes que utilizar protección!

Claro que hay que dar educación sexual a los niños, desde cierta edad en adelante, para que no aprendan por la libre, en la calle, que no sea un tío, un primo, un vecino o su “guía espiritual” quien los inicie…  a la brava.

Lo que ha venido sucediendo seguirá igual a menos que se cambie la forma de enfrentar el problema y sólo es el Estado quien tiene la responsabilidad y capacidad de hacerlo.

Como dijo Einstein “locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes”. Más de Otto Martín Wolf. Aquí…

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