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Rusia gana a la sorprendente Alemania e iguala los nueve títulos de Canadá

Gangneung (Corea del Sur) – El Equipo de Deportistas de Rusia (OAR) se proclamó este domingo campeón olímpico de hockey sobre hielo en los Juegos de PyeongChang, al derrotar en una final decidida en la prórroga (4-3) a la gran revelación del torneo, Alemania, con lo que igualó la plusmarca de nueve títulos de Canadá.

Un gol de oro de Kirill Kaprizov en el décimo minuto de la prolongación coronó al combinado ruso, que obtuvo de esta forma su noveno título olímpico, aunque los siete primeros los lograse como la -ahora extinta- Unión Soviética y el último de ellos, en 1992, como Equipo Unificado.

Rusia se proclamó merecida ganadora de un torneo en el que se había clasificado para los cruces como primera del grupo B, antes de masacrar a Noruega (6-1) en la eliminatoria de cuartos de final; y de derrotar claramente a la República Checa (3-0) en semifinales.

En un partido que reeditó la final de los Juegos de Nagano’98 (Japón), la última que había jugado Rusia. Y que había perdido, en aquella ocasión, por la mínima (1-0), ante el histórico equipo checo que lideraban el portero Dominik Hasek y el atacante Jaromir Jagr.

El equipo ruso se adelantó en la última jugada y casi sobre la bocina del primer periodo, en el que un gol de Vyacheslav Voinov, tras asistencia de Nikita Gusev, colocó el 1-0 en el marcador en el Hockey Centre de Gangneung.

Felix Schütz empató el partido en el décimo minuto del segundo periodo al marcar tras ser asistido por Brooks Macek y con 1-1 se afrontaron los últimos 20 minutos de la final, que se jugaron a un ritmo trepidante y fueron realmente emocionantes.

Gusev, una de las estrellas del equipo ruso, a cuya victoria contribuyó este domingo con dos tantos, adelantaba a los suyos en el minuto 54, sólo diez segundos antes de que Dominik Kahun, tras asistencia de Frank Mauer, volviese a igualar el partido (2-2).

La sorprendente Alemania, que había sido tercera del grupo C y que sólo pasó a cuartos tras eliminar a Suiza, después de la prolongación (2-1), en el partido de repesca; eliminó en esa ronda a Suecia, a la que echó del cuadro, de nuevo con un gol de oro, en el tiempo extra (4-3).

Pero tras saltar a la pata coja sobre el alambre durante casi todo el torneo, el equipo que dirige el joven Marco Sturm -de 39 años, ex jugador de seis diferentes equipos de la NHL, la liga profesional norteamericana- dio un golpe de autoridad al eliminar a Canadá el pasado viernes, en un partido que llegó a ir ganando por 4-1; que concluyó 4-3 y que supuso el momento más importante de este deporte en Alemania, que hasta la fecha sólo contaba dos bronces olímpicos (el de Lake Placid’32, EEUU; y el de Innsbruck’76, Austria).

El equipo alemán, que había acabado con el reinado de Canadá -ganadora de tres de los cuatro anteriores torneos olímpicos y que entró en Corea como vigente campeona- llevó el delirio al sector del público ocupado por sus compatriotas cuando Jonas Müller, asistido por Yasin Ehliz, marcó el 3-2; a falta de tres para el final.

Sin embargo, un inconmensurable Gusev igualaba de nuevo, a un minuto para la conclusión, un encuentro que se resolvió en la prórroga.

En la que Rusia, que el sábado había festejado el oro de la joven patinadora Alina Zagitova (15 años) lavó su cara -tras innumerables escándalos- con un segundo título en los Juegos de PyeongChang, gracias al gol de oro que consiguió Kirill Kaprizov en el décimo minuto de la misma. Por lo que, 26 años después de que el Equipo Unificado ganase la final de Albertville’92 (Francia) a Canadá (5-4), Rusia volvió a festejar un oro en hockey hielo.

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