Resort, Prision, & Country Club

Pues bien, si de algo podemos presumir ahora los hondureños es de que tenemos las mejores prisiones del mundo.

Equipadas con lo más moderno en DVDs, Plasmas, equipos de sonido, MP3s, consolas de juego y todo lo que se puede desear para el disfrute de los reclusos.

Además, cuentan con sus propias plantaciones de marihuana para el consumo interno y quizá para la exportación. Otras drogas también están disponibles así como licores de la más amplia variedad.

Las visitas conyugales (de esposas, prepagos o amantes) son cosa normal día y noche, todo para satisfacer los deseos y caprichos de los prisioneros.

Y, para los pleitos territoriales y las luchas de poder, machetes, AKs 47, lanzallamas y bazucas.

Cómo llegaron las cosas a ese extremo? Cómo un centro de castigo y supuestamente de rehabilitación se convirtió en un resort?

Cómo es que antes del magnífico operativo que descubrió todas esas comodidades las autoridades encargadas no se percataban de que estaban ahí? No es fácil esconder un plasma de 40 pulgadas, mucho menos cincuenta y tantos de ellos.

Para empezar, cómo los entraron? No creo posible que en las vaginas de ciertas mujeres, como se arguye sucede con los teléfonos celulares y las drogas.

Se sabe que las prisiones gozan de televisión por cable. Quiénes permitieron su instalación y quiénes cobran y se lucran por el servicio? O es que los encargados de la seguridad no se dan cuenta cuando llegan los técnicos cargados de alambres y escaleras a efectuar las instalaciones?

Y la plantación de marihuana? Es que acaso no toman tiempo en crecer? No las afectó la sequía? A qué horas y con qué agua regaban que los custodios no vieron nada?

Durante algún tiempo el gobierno estuvo luchando para que las telefónicas bloquearan las llamadas de celulares (para tratar de evitar la extorsión) lo cual es correcto y finalmente se hizo. Pero, la primera línea de control siempre debió ser impedir que entraran los teléfonos (y la venta de recargas) al centro penal. No debían (de nuevo los custodios y sus altos jefes) evitar la presencia de celulares? El bloqueo de las llamadas telefónicas es un reconocimiento que los controles internos no funcionaban, como se comprobó con el lote de electrónicos decomisados.

Las cárceles son lugares donde los reos van a pagar su deuda con la sociedad y a rehabilitarse para que, al salir, dejen de ser una amenaza pública.

Y que quede claro, no son “privados de libertad”, aquí y en Kafarnabú son reos, hay que llamarlos por su nombre. Basta de cobardía “derechohumanoide” los reos son reos y punto.

Los verdaderos privados de libertad aquí somos los que estamos afuera y debemos vivir detrás de rejas, dormir con un ojo abierto y desear no convertirnos en una víctima casual cuando dos pandillas entablen una batalla campal en el sitio en el que, desgraciadamente, nos encontremos.

Me pregunto qué sentirán los parientes de las víctimas de esos delincuentes cuando se enteran de todas las comodidades de que disfrutan en el “Resort & Prisión” asesinos y violadores?

Qué pueden sentir mientras sus padres, esposos, hijas o hermanas están en el cementerio?

Pensarán que esos aparatos (y las voluntades de quienes los permiten) son comprados con el botín de robado o con el dinero con que fueron extorsionados?

Es difícil capturar un delincuente, también difícil que sea condenado y, cuando eso finalmente se logra, lo mandan de vacaciones con gastos pagos a un lugar donde – de paso – puede seguir planeando y dirigiendo nuevos crímenes.

Este nuevo impulso es una buena oportunidad para terminar con la cárcel tipo “Resort & Country Club”.

El criminal merece castigo y la sociedad la satisfacción de que pague por sus crímenes.

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