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Resguardo, intimidación e injerencia a 48 horas de las elecciones

Tegucigalpa – El tramo final de la campaña, considerados los últimos cien metros planos de una carrera, se caracterizó por campañas de intimidación del crimen, así como denuncias de injerencia política de parte de Venezuela, en beneficio de uno de los partidos participantes de la campaña electoral.

Las amenazas se centran en la distribución de volantes y mensajes por redes sociales en cuanto a que, si no gana el candidato promovido por la izquierda, habrá actos de violencia y protestas el día después de los comicios, previstos para este domingo.

Igualmente hay mensajes de terror de parte de grupos criminales organizados en cuanto a que atacarán a personas que promuevan el actual partido gobernante, el Nacional, en represalia a las políticas contra la criminalidad y la depuración policial que ha impulsado el actual mandatario Juan Orlando Hernández, candidato a la reelección por el nacionalismo.

Para contener las amenazas, los responsables militares y policiales incrementaron los operativos para dar certidumbre al votante que el domingo estará segura su movilización y los centros de recepción de votos.

Las autoridades anunciaron también la puesta en marcha de un desarme de siete días previo, durante y posterior a las elecciones como medida preventiva para evitar brotes de violencia. Los escenarios posibles de crisis han sido contemplados, según las autoridades.

Igualmente, muchos gobiernos municipales establecieron la “ley seca” o prohibición de expendio de bebidas alcohólicas durante tres días.

Cierres entusiastas

Con unos cierres sectoriales contundentes, llenos de entusiasmo e invitando al electorado a votar por sus propuestas, las tres fuerzas políticas con mayor opción de triunfo en los comicios generales de este domingo, ingresaron al tramo final cuando faltan escasos días para que los hondureños acudan a las urnas a renovar sus autoridades supremas.

Aunque el país entró a un silencio electoral, de acuerdo con el cronograma establecido por las autoridades, los candidatos y sus agrupaciones si están autorizados a difundir sus planes de gobierno y afinar estrategias de triunfo.

Las tres principales fuerzas con opción de triunfo son el Partido Nacional, Partido Liberal y Alianza de Oposición.

Tanto el Partido Nacional, en el poder, como el Liberal y la Alianza de Oposición, sus otros dos contrincantes, cerraron sus eventos públicos vendiendo la opción de triunfo y apostando en la carrera final de los cien metros, a atraer al electorado definido, indeciso, independiente y oculto. Parafraseando al presidente y candidato Juan Orlando Hernández, todo parece estar listos para la “madre de todas las batallas”, el gran cierre electoral.

Todos quieren ganar con amplia mayoría y en esta recta se cuidan de sus acciones y expresiones, pues cualquier movimiento falso puede inclinar la balanza de uno u otro lado.

Vigilancia

Las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) repiten que éstas serán las elecciones generales más observadas en la historia del país, mientras comienzan a llegar las delegaciones de observación internacional, y los observadores nacionales se preparan para hacer su trabajo de veeduría el día de los comicios.

A diferencia de otros procesos electorales, en esta ocasión no habrá por parte de la ciudadanía el llamado conteo rápido de votos, una metodología que permite señalar las tendencias de los votantes y casi siempre coincide con los datos que maneja el tribunal electoral.

Este año, por diversos factores, entre los que están el tiempo de organización y la polarización que ha caracterizado el proceso, el conteo rápido no pudo ser implementado, habrá otra metodología de tipo cualitativo, se informó.

El efecto MACCIH

Del lado de la propaganda y la publicidad, este proceso también fue distinto. La entrada en vigor de la Ley de la Política Limpia promovida por la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH) le dio otro rostro: poco gasto electoral visible y se anuncian las primeras sanciones para aquellos aspirantes que no abrieron sus cuentas bancarias, así como aquellos que aperturándolas no rindieron los respectivos informes.

La entrada en vigor de la Ley de Política Limpia se produjo en un contexto político electoral caracterizado por las denuncias de financiamiento ilícito de campañas procedente del narcotráfico, según denuncias de los sobornadores en el marco de los juicios que enfrentan narcotraficantes hondureños en Nueva York.

Esas denuncias y las declaraciones de uno de los asesores del gobierno en el sentido que había que depurar la política de la presencia de los carteles de la droga, dio mayor impulso a la puesta en marcha de la Ley de la Política Limpia que tuvo su primer efecto en estas elecciones al disminuir la bullaranga publicitaria de antaño.

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En medio de este contexto, resalta la ciudadana promovida por la instancia civil, Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ) con su iniciativa Tres de Tres en la cual lanzó el reto a los aspirantes políticos a rendir en forma voluntaria y bajo el escrutinio público sus cuentas patrimoniales y otras de interés que permitan medir su grado de apertura a la transparencia.

En el caso de la Ley de la Política Limpia, el impacto sobre la vigencia de esta normativa se sabrá a posteriori, cuando los comisionados de la unidad de fiscalización de la ley rindan su informe y se pueda saber de dónde provino el dinero de las campañas, quiénes y cómo las financiaron.

Si bien la publicidad fue escasa, en la recta final, previo al actual silencio electoral, la propaganda mediática tuvo un fuerte repunte.

De planes y discursos

Del lado de los planes de gobierno, solo cuatro de los 10 partidos políticos en contienda, hicieron público sus propuestas que giraron en torno a los ejes de empleo y seguridad, infraestructura, seguido del tema de la institucionalidad, fortalecimiento y recuperación de las instituciones en su ámbito de independencia, así como la lucha contra la corrupción.

Distantes estuvieron del discurso los temas de los derechos humanos, medio ambiente y el llamado Plan Alianza para la Prosperidad. Los partidos que presentaron su plan de gobierno por el orden fueron: Partido Liberal, Alianza de Oposición, Alianza Patriótica y Partido Nacional.

Violencia electoral

La violencia en el contexto político electoral ha sido otro de los ingredientes en la actual campaña. De acuerdo con el Observatorio de la Violencia en el marco de la veeduría que realiza la Coalición no partidaria Observación N-26, al menos 11 personas han sido asesinadas, secuestradas, amenazadas a muerte e intimidadas en lo que va del proceso electoral primario de marzo al proceso general de este 26 de noviembre.

Mauricio Reinieri González quien fue asesinado por ser activista político.

A esa cifra habría que agregar al menos tres muertes más que se han producido en las últimas tres semanas, entre ellas la de un activista del Partido Nacional, uno de Libertad y Refundación (Libre) y otra del Partido Liberal.

Se suma a este escenario los discursos de odio y discriminación que han sido objeto los miembros de la comunidad LGTBI, así como las agresiones físicas y verbales en contra de las mujeres políticas, según denuncia en sus alertas la Coalición de Observación N26.

Todas estas acciones hacen que el tema de la observación electoral tome fuerza por las particularidades de estos comicios en donde por primera vez se aplicará la figura de la reelección presidencial, en donde el oficialista Partido Nacional espera repetir por tercera vez consecutiva la retención del poder de la mano del presidente Juan Orlando Hernández.

Las cábalas políticas

Al tema de la reelección presidencial, se aplica también la figura de la Alianza en el nivel electivo presidencial, donde los partidos PINU/SD y Libre, unieron fuerzas para promover en su fórmula presidencial al presentador deportivo y de espectáculos, ingeniero Salvador Nasralla.

Entra en la disputa el otrora bastión del bipartidismo en Honduras, el Partido Liberal, con Luis Zelaya a la cabeza, un ex rector universitario, que desde que ganó la candidatura presidencial ha entrado al ruedo electoral sin dar tregua a sus rivales, en un afán por colocarse entre los favoritos y tratar de revivir al liberalismo.

Los tres presidenciables hacen sus cábalas y en ellas todos ganan. Ello hace que el 26 de noviembre próximo, no se descarte que tres candidatos se declaren vencedores en medio de recuento oficial que haga el tribunal electoral. De ahí que la veeduría ciudadana e internacional tendrá un rol protagónico como en pocos procesos.

Del lado del TSE el cronograma electoral se ha cumplido sin mayores contratiempos, excepto el tema de Mapa Soluciones, cuyo contrato fue parcialmente rescindido ante la denuncia de los liberales y de la alianza de oposición de no confiar en los procedimientos establecidos para la transmisión de datos.

El tribunal anunció la contratación de una firma especializada para la transmisión de resultados y de otra para la auditoria. No obstante, tanto la Alianza de Oposición como el Partido Liberal han dicho que van bajo protesta al proceso y que solo reconocerán lo que digan las actas al término del conteo que se haga en las mesas receptoras electorales.

El material electoral ya casi termina de ser distribuido, los militares se han puesto bajo las órdenes del TSE como manda la ley para garantizar la seguridad del proceso. Los dispositivos de seguridad se han puesto en marcha y se asegura que más de 35 mil efectivos de las fuerzas del orden que incluyen cuerpos de inteligencia y contrainteligencia han sido activados alrededor de las elecciones.

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