¿Repotenciar Tucanos o renovar la flota aérea?

Tegucigalpa – Recientemente se conmemoró el 45 aniversario de la agresión salvadoreña a Honduras ocurrida el 14 de julio de 1969 y los expertos recordaron que la primera medida ofensiva adoptada por San Salvador fue enviar su escuadrón de aviones de guerra contra los aeropuertos de Tegucigalpa y La Lima, con el fin de destruir la flota aérea militar hondureña y con ello asegurarse el control del espacio aéreo.
 

– La opción ideal sería buscar renovar la flota aérea ante el bloqueo estadounidense para su mantenimiento.

– Otra opción es adquirir un lote de misiles tierra aire que blinde el espacio aéreo de los A-37 salvadoreños.

Conocedor que tenían una superioridad en el ejército de tierra, los estrategas militares de El Salvador querían tener la certeza que también contarían con la supremacía de los cielos y con ello convertir en exitosa la agresión de carácter expansionista.

Pero la estrategia salvadoreña, de ataque sorpresivo sin mediar declaración previa, no contó con la habilidad de la Fuerza Aérea Hondureña que resistieron la agresión, evitaron la destrucción de los aviones e inmediatamente levantaron vuelo para establecer los duelos de guerra en el aire, con resultados satisfactorios para los hondureños.

Tras cinco días de combate y declararse un cese de hostilidades, cada ejército regresó a sus cuarteles, pero quedó establecida desde esa fecha que no se podía confiar en el vecino y que una fuerza disuasiva era el mejor mecanismo para asegurar la paz.

Paz armada

A pesar de sus guerras civiles, Centroamérica vivió una paz armada en las últimas décadas, aunque existieran problemas o diferendos territoriales y soberanos entre los diversos países, que nunca trascendieron a soluciones militares.

Honduras aprendió la lección y definió como doctrina militar basar su defensa en una fuerza aérea que mantuviera la supremacía regional.

Lo logró a partir de los años 80 del siglo XX con la llegada de los aviones F-5 que Estados Unidos le proveyó para hacer frente a la amenaza de los tanques sandinistas T-52 proporcionados por Moscú.

Guatemala, El Salvador y Nicaragua, los vecinos hondureños, mantuvieron por su lado reducido su poder de fuego aéreo, pero siempre con la aspiración de contar con poder de fuego aéreo.

De hecho los guatemaltecos han hecho intentos de adquirir naves modernas e intentaron adquirir los Súper Tucanos brasileños, pero su alto precio inviabilizó el proyecto.

Nicaragua, a falta de aviones de guerra y sin poder adquirir una flota rusa de Mig, optó por la disuasión que representan los misiles tierra-aire de Sam-7, provistos por la antigua Unión Soviética.

Mientras El Salvador intentó a toda costa de adquirir aviones que buscarán dotarla de cierto nivel de ataque.

Los esfuerzos se vieron coronados con la adquisición de una flotilla de 10 aviones de guerra del A-37 Dragonfly, usados en la guerra de Vietnam.

Con ellos, que tienen motores a reacción, los salvadoreños se dotaron de una capacidad de alcance de casi 1,500 kilómetros, suficientes para llegar a Honduras y regresar a sus bases.

Honduras indefensa

Aunque todavía cuenta con aviones de combate suficientemente poderosos, Honduras ve con peligro como su supremacía militar en el aire es cuestionada por El Salvador, lo que se agrega que Estados Unidos ha bloqueado toda opción de dar mantenimiento a la flota de guerra.

Washington rechaza autorizar la reparación de la flota de guerra aérea, ya que los F-5 y los A-37 Dragonfly son la columna vertebral de poder de fuego de Honduras.

Con el paso de unos cuantos años y de mantenerse la política de Estados Unidos hacia Honduras, las autoridades norteamericanas estarían reduciendo de hecho la fuerza aérea hondureña a los tiempos del 69, ya que solo contaría con aviones Tucano básicos, usados para entrenamiento, y unos españoles.

Ello le daría ventaja a El Salvador con sus A-37 Dragonfly.

Repotenciación

De acuerdo a expertos consultados por Proceso Digital, la política de repotenciar los Tucanos por parte del gobierno no resuelve el problema del poder de fuego y la debilitación militar hondureña, ya que los modelos con que cuenta el país son demasiado básicos y son mono hélices.

Por ello son del criterio que Honduras debe pensar en buscar otras opciones y otros mercados que sean confiables en materia de defensa, ya que en Washington suele cambiar los vientos cada cierto tiempo. La tesis también es compartida por veteranos de la Fuerza Área.

Ante la escasez de dinero para acudir a los mercados mundiales y la casi imposibilidad de lograr apoyo ruso, sugieren que se puede acudir al confiable Israel, que ya antes proveyó de sus aviones Super Mystère a Honduras en los años 70.

Israel ha desarrollado modelos de sus aviones Kfir que bien pueden mantener el poder aéreo sobre los vecinos, estiman los expertos.

Misiles

Otros han sugerido que ante el costo elevado de renovar una flota aérea de persistir el bloqueo estadounidense, Honduras pueda adquirir un lote de misiles tierra-aire (al estilo de Nicaragua) que le permitan equipararse con los A-37 en poder de El Salvador.

Los misiles son más baratos, el mercado es amplio y sólo debe tenerse el cuidado de su resguardo seguro, ya que usualmente las organizaciones terroristas los buscan para sus acciones contra Occidente.

La adquisición de los misiles, -agregan especialistas- sería más barato que adquirir una flota aérea, así como adiestrar el personal y su mantenimiento.

Sugieren que está sería la mejor opción, que repotenciar los Tucanos, por ser muy básicos.

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