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Red Clamor y Celam condenan asesinatos de migrantes en Melilla

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Tegucigalpa – La Red Clamor, adscrita al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) condenó hoy el asesinato de migrantes en Melilla, España.

El viernes 24 de junio, algunos de nuestros hermanos subsaharianos intentando huir de la miseria, el hambre y las guerras en sus diversos países y sin vías alternas para entrar de manera segura y regulada en España, intentaron cruzar la frontera entre Nador, Marruecos y Melilla, España, recordó el organismo eclesial.

El asesinato recibió a algunos, a otros las devoluciones sumarias y muchas personas han sido trasladadas al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), hasta que se resuelva su situación administrativa.

El arribo de más de mil quinientas personas fue repelido por las fuerzas de seguridad de Marruecos y España, ocasionando una verdadera masacre. Más de treinta personas han perdido la vida.

La externalización de las fronteras, además de trasladar la realidad migratoria a un tercer país, calla la conciencia y “justifica” que se violen Derechos Humanos, se torture y asesine, en aras de cuidar las fronteras y el bienestar social de la Europa- fortaleza, apuntó la Red Clamaor y el Celam en un comunicado firmado por monseñor Gustavo Rodríguez, Arzobispo de Yucatán, México, presidente de la Red Clamor y por monseñor Miguel Cabrejos Obispo de Trujillo, presidente del Celam.

Medios de comunicación y redes sociales mostraron los cuerpos arrojados en el piso, algunos con vida y otros muertos, bajo el sol, atados de pies, recibiendo tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte del ejército de Marruecos. Paradójicamente fue en Marruecos donde se firmó el Pacto Global de las Migraciones en 2018 y es ahora el escenario de una masacre pública.

El relator especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de los migrantes en su más reciente informe señaló que España no ha escuchado una de sus recomendaciones clave: “Todos los esfuerzos deben dirigirse a garantizar que los migrantes no sean criminalizados, sancionados o discriminados simplemente por migrar”.

El relator especial ha denunciado también que los Estados siguen empleando “medidas de gobernanza de fronteras que agravan las situaciones de vulnerabilidad, en particular las resultantes de formas múltiples e interseccionales de discriminación, por motivos de raza, origen étnico, nacionalidad y situación migratoria”.

El gobierno español ha subrayado las buenas relaciones reanudadas con el gobierno marroquí y se mostró satisfecho ante los medios de comunicación destacando “el extraordinario trabajo que están haciendo las fuerzas de seguridad del Estado, en la ciudad autónoma de Melilla, pero también contra la migración irregular en general”.

Así, es claro que el discurso de los gobiernos se centra no en las víctimas de tales violaciones de Derechos Humanos, ni siquiera en las causas que les hacen migrar; por el contrario, el mensaje ha sido responsabilizar nuevamente a los pobres y a los traficantes de personas, caracterizando lo sucedido como un “asalto violento, bien organizado, bien perpetrado y en este caso, bien resuelto por los dos cuerpos de seguridad tanto en España como de Marruecos”, reflexionan los organismos eclesiales.

Del mismo modo, el gobierno español ha planteado que se trate el tema de la migración irregular en la reunión de la OTAN que comenzará en dos días, en Madrid.

Por ello nos preguntamos: ¿Acaso las vidas de los subsaharianos no importan?

La Red Clamor, adscrita al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en su misión de acompañar, acoger, promover y defender la vida de nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados en América Latina y el Caribe, nos unimos junto con nuestros pastores del continente, representados por el propio CELAM, a las familias de las personas fallecidas, a la sociedad civil que desde el viernes ha ocupado las calles, a los medios de comunicación para denunciar la barbarie y a la Iglesia que ha manifestado su preocupación por el trato que se ha dado tanto a las personas asesinadas, como a quienes se encuentran heridos.

Hacemos nuestras las palabras de la Conferencia Episcopal Española en su llamado a dar pasos de humanización, a analizar y afrontar esta nueva crisis desde la necesidad de protección de todo ser humano y al empeño por establecer con urgencia vías de acceso legales y seguras para las personas en movilidad forzada.

En consecuencia manifestamos:

•             Nuestra solidaridad con las familias de los hermanos asesinados.

•             Pedimos justicia, verdad, investigación, reparación y no repetición de estos hechos cruentos. Libertad para los migrantes que se encuentran en los CIEs: son personas víctimas y como víctimas requieren de entornos seguros y de un acompañamiento humano, no de una prisión o detención administrativa.

•             No enterrar a los fallecidos de forma apresurada, sin una investigación para determinar responsabilidades y consecuencias.

•             Retorno de los cuerpos sin vida a sus respectivas familias en los diversos países de donde son originarios. Sus familias, tienen derecho a recibir sus cuerpos y exigir justicia.

– En línea con las recomendaciones del Relator Especial sobre los Derechos Humanos de los migrantes, poner fin a la externalización de fronteras e implementar políticas de control fronterizo que respeten plenamente los Derechos Humanos de las personas migrantes, independientemente de su calidad migratoria.

Con el Papa Francisco seguimos apostando por derribar muros y edificar puentes de solidaridad, por combatir la cultura del descarte, para hacer posible la amistad social y la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, sin excluir a nadie, sin importar el color de la piel, la nacionalidad o el estatus migratorio, cierran los obispos latinoamericanos. (RO)

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