Tegucigalpa – El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, dijo este martes que quienes cultivan la violencia en Honduras buscan intimidar a los que todavía están actuando en esta sociedad.
 

Custodio afirmó que debe ser un aldabonazo a la conciencia cívica de todos que ha llegado el momento de ponerle un punto final a la violencia en este país.

Luego de conocer el hallazgo del cuerpo mutilado encontrado en un sector de Villanueva, Cortés, el defensor de los derechos humanos calificó el hecho como “un crimen abominable y de excesiva crueldad”.

Los datos revelados hasta este momento son realmente que se trata de un crimen abominable, hay excesiva crueldad en quienes además de quitarle la vida han querido quitar cualquier indicio racional para tener plena prueba de que se trata del cuerpo de Aníbal Barrow, señaló.

Sostuvo que en Honduras “hay una violencia que quienes la cultivan buscan intimidarnos a los que estamos todavía actuando en esta sociedad”.

La reacción nuestra, expresó Custodio, debe ser de serena expectativa de que vamos a lograr justicia y que se va a castigar a los culpables que se logren identificar.

El Comisionado de los Derechos Humanos lamentó los niveles de crueldad a que lleva la violencia en este país centroamericano.

Consultado si detrás de este tipo de acciones violentas estaría el narcotráfico, Custodio respondió que lo desconocía.

No sabría decirle porque la forma de matar es una sola, la forma de mutilar un cuerpo es la misma y no es la primera vez que aparece un cuerpo mutilado en este país, contestó el ombudsman hondureño.

Añadió que lo que si debe ser un aldabonazo a la conciencia cívica de todos es que ha llegado el momento de ponerle un punto final a la violencia en este país.

Según Custodio, cuando la violencia aumenta, es porque cada día las personas se vuelven más crueles.

Por eso es que interesa tanto controlar los niveles de violencia para que no sigamos en esta práctica de excesiva crueldad, donde prácticamente el mensaje que se da es que ya no se tiene ningún respeto sobre el ser humano, declaró.

Datos de muertes de periodistas en Honduras

Desde el 2003 a la fecha han muerto 35 comunicadores sociales de los cuales 33 son hombre y 2 mujeres.

Entre el 2003 y el 2012, diez de los 18 departamentos del país se han convertido en sitios inseguros para el ejercicio del periodismo en Honduras.

De esta radiografía de la inseguridad para la prensa hondureña, Francisco Morazán reporta la muerte violenta de 12 comunicadores sociales; Cortés, 7; Atlántida, 4; Copán, 2; Colón, 2; Olancho, 3; El Paraíso, 2; Santa Bárbara, 1; Yoro, 1; y Lempira, 1.

A nivel municipal, de los 12 que murieron en Francisco Morazán, distribuidos entre Tegucigalpa y Comayagüela; Cortés reportó siete muertos: tres en San Pedro Sula, 2 en Villanueva, uno en Choloma y uno en Puerto Cortés.

En lo que respecta al departamento de Atlántida: uno murió en San Juan Pueblo, dos en La Ceiba y uno en La Masica. En el departamento de Colón: uno murió en Tocoa mientras que el otro en Sabá. Los tres comunicadores que perdieron la vida en Olancho se registraron en Juticalpa; En Copán, una se registró en La Florida, mientras que el otro fue en Santa Rosa de Copán.

De los dos comunicadores muertos violentamente en El departamento de El Paraíso, uno se cometió en los municipios de El Paraíso y el otro en Danlí, de los restantes, uno murió en Candelaria, Lempira; otro%26nbsp; en Santa Bárbara y uno en Morazán, Yoro.

Un 3 % ha sido condenado judicialmente

De los 35 casos registrados desde noviembre del 2003, apenas uno ha sido objeto de sentencia condenatoria.

El 11 de septiembre de 2012, el Tribunal de Sentencia de San Pedro Sula condenó a Jonathan Cockborn Delgado, a purgar una pena de 28 años de cárcel por los delitos de homicidio simple y robo cometido en perjuicio del periodista Georgino Orellana, hecho ocurrido el 20 de abril de 2010.

Sin embargo, hay 34 (97%) casos en los cuales los responsables están gozando de impunidad, con lo cual queda demostrado que Honduras sigue siendo un país sin justicia para las víctimas ni castigo para los victimarios.

El estudio de los casos arroja que 31 comunicadores sociales, que representan el 89%, fueron ultimados con arma de fuego, uno con arma blanca, dos estrangulados y uno que se desconoce el tipo de arma que usaron para quitarle la vida.

En lo que respecta al tipo de programa en que se desempeñaban los comunicadores sociales que murieron, en circunstancias violentas: 18 (51%) laboraban en programas noticiosos; 5 (14%) en programas de entretenimiento; 3 (9%) en programas de deportes; dos (6%) en áreas de relaciones públicas, uno (3%) como reportero gráfico, mientras que en seis casos se desconoce a qué se dedicaban en su profesión.

En cuanto al lugar en donde fueron ejecutadas las víctimas: 17 (48%) murieron violentamente en la vía pública; seis (17%) cerca de su centro de trabajo; 1 (3%) en su vivienda; ocho (23%), cuando se encontraban o se conducían en el interior de su vehículo; 2 (6%) muy cercanos a su vivienda y uno (3%) en motocicleta.