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Miles de peregrinos vencen la calor y altas temperaturas por la JMJ

Panamá– El calor ni las altas temperaturas hicieron mella en que miles de peregrinos se volcaran con emoción y alegría a darle realce este martes en Ciudad de Panamá a la misa de apertura oficial de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que cerrará el domingo con una eucaristía que dará el papa Francisco.

Fue así que, pese a la temperatura que rondó los 30 grados y el intenso sol que abrasó la capital durante la tarde, poco a poco se prefiguró una marejada de más de 30.000 peregrinos que motivó a que el arzobispo panameño José Domingo Ulloa les dijera al comienzo de su homilía que «hoy Panamá los recibe con el corazón y los brazos abiertos».

Los peregrinos coparon en buena parte de su longitud la Cinta Costera, escenario de apertura de esta actividad que cada tres años realiza la iglesia católica, y desde cualquier punto de este paseo turístico le daban color y alegría al ambiente previo a la misa con cánticos y el ondeo de las banderas de sus respectivos países.

Ulloa les galanteo al decirles que «gracias a su presencia este país es desde ahora la capital de la juventud del mundo, en el que con el cálido calor humano, y también del clima para esta época, crean las condiciones propicias para que puedan convivir entre sus pares compartiendo sueños, esperanzas y proyectos».

Antes de la eucaristía, fuentes de Protección Civil y de los bomberos consultadas por Efe dijeron que la cantidad de peregrinos que se estaba congregando para esta actividad en la Cinta Costera podía rebasar los 30.000, lo que más tarde el comité organizador local de la JMJ confirmó al señalar que fueron en total 75.000.

Los protagonistas de este encuentro «son ustedes, queridos peregrinos», manifestó Ulloa, lo que fue recibido con gritos y aplausos.

La misa de bienvenida empezó cerca de las 17.30 hora local (22.30 GMT) y a ella comenzaron a llegar los peregrinos unas tres horas antes en medio de un ambiente de algarabía.

La organización local espera la llegada de al menos 100.000 peregrinos de todo el mundo que se han registro para el evento, que incluye un amplio dispositivo de seguridad que involucra al menos 30.000 agentes.

El director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, dijo a Efe que con la llegada a Panamá del papa Francisco «probablemente en el día de mañana para esta misma hora, es muy probable que podamos tener de unos 120.000 a 140.000 peregrinos».

«Esto va a ir en incremento, y mañana se va a sumar el pueblo panameño, que desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen hasta la Cinta Costera por donde va a hacer el recorrido el papa, vamos a ver a las miles y miles de personas» dándole la bienvenida al Sumo Pontífice, indicó Donderis.

Todavía siguen llegando al país, y hay una movilidad tanto interna de panameños como de los peregrinos que están ingresando desde Centroamérica por la zona de Paso Canoas, en la frontera de Panamá con Costa Rica, y los puertos y los aeropuertos «hacia la actividad cumbre» con la llegada del papa, señaló el jefe del Sinaproc.

Donderis destacó que la JMJ será una actividad de éxito, y dijo que para que así sea se han desarrollado «56 planes de seguridad, que se están trabajando en perfecto orden y bien ejecutados».

Algunos de los jóvenes peregrinos dijeron estar frente a una experiencia que los marcará por siempre.

«Estoy muy feliz, en verdad esta experiencia ha sido demasiado bonita y apenas lleva un día», dijo a Efe la joven peregrina de Panamá, Isabel Borrás, quien afirmó que le «encanta» que su país «se esté metiendo en esto».

Borras agregó que «este es un país tan pequeño, pero puede aportar demasiado».

«Estupendo escuchar los cantos de ahorita, que están motivando, en espera de la Santa Misa que es una cosa fundamental: comenzar este encuentro con la eucaristía y terminarlo con la eucaristía del papa», comentó a Efe minutos antes de iniciar la homilía Huber Cáceres, un seminarista peruano que participa por primera vez en una JMJ.

El padre venezolano Moisés Pérez dijo a Acan-Efe que esta JMJ «es una expresión de que toda la iglesia católica está unida, convocada por el Sumo Pontífice».

«Realmente es un momento de gritar al mundo que la iglesia está sólida, que es una iglesia que trae nuevos tiempos, nuevos modelos, nuevas formas y un nuevo ardor», afirmó Pérez. 

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