Medidas antiinmigrantes que Biden quiere abolir

Medidas antiinmigrantes que Biden quiere abolir

Ricardo Puerta 

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Tegucigalpa. – Quiero escribir sobre el “Plan Biden para Centroamérica”, más ahora, ya que Estados Unidos tiene un presidente electo, y otro derrotado, que no lo admite. 

Lo haré en 3  entregas. En esta  primera, informaré sobre lo que motiva el Plan, la crítica que hace Joe Biden al legado de Trump en migración y cerraré  comentando 11 acciones anti migratorias de Trump, que Biden debe abolir a su llegada a la Casa Blanca.

 Plan Biden

El título oficial  de la propuesta es  “Plan Biden  para fortalecer la seguridad y la prosperidad en colaboración con los pueblos de Centroamérica”. Está disponible  en español en un documento de 8 páginas, por internet desde el  pasado 28 de octubre, cuando todavía ambos candidatos estaban en la recta final de sus campañas presidenciales.  

Primer paso 

Tras  reconocer el reto que significa el legado de  Donald Trump en migración, Biden quiere eliminar de  inmediato esa herencia antiinmigrante.  Así lo expresa el presidente electo: “Los desafíos que nos aguardan son enormes. Pero como existe voluntad política, no hay razón para que Centroamérica no pueda convertirse en la próxima gran historia de éxito del hemisferio occidental”. 

Y prosigue: “Los pueblos de los Estados Unidos y América Central tienen una amistad fuerte y duradera. Estamos unidos no solo por la proximidad, sino por nuestra historia y valores compartidos, y las conexiones profundamente arraigadas de familiares y amigos que unen inextricablemente nuestro futuro. Estos lazos son una parte esencial de nuestra fortaleza, y nunca deben subestimarse ni darse por sentados”.

 Biden rechaza  la forma en que el Presidente Trump ha manejado  la inmigración: “… desde los primeros momentos,  tras el anuncio de su candidatura a la presidencia, Trump ha insultado y hostigado a nuestros vecinos más cercanos, y ha demonizado, como si fueran menos que humanos, a los inmigrantes y a la gente de nuestros países aliados en toda la región. Ha gobernado a través del miedo y la división en este país, y ha abandonado el liderazgo estadounidense en la región. No solo es una indignación moral, sino además un completo fracaso del liderazgo global estadounidense que exacerba los desafíos en nuestra propia región y hace que la gente de los Estados Unidos esté menos segura”.

Lo antes posible

Una vez Biden,  empiece su mandato presidencial  el 20 de enero, 2021, actuará contra las políticas draconianas antinmigrantes que Trump puso en marcha, por medios cuestionables, por ser inconstitucionales,  ilegales o contrarios a las mejores tradiciones y costumbres de ese país. Por eso, desde que Trump  inicio su mandato presidencial, el 21 de enero del 2017, puso en marcha un buen número de acciones por decreto, que después fueron demandadas en tribunales inferiores estales, federales y  hasta en la prestigiosa Corte Suprema de ese país. Sus demandantes con frecuencia fueron líderes cívicos, activistas, abogados y  grupos solidarios pro-migrantes de la sociedad civil. 

Y como por decreto, Trump no se puede eliminar la tradición ni la identidad de un país  formado por inmigrantes, ni tampoco puede convertir sus caprichos anti-migrantes en Ley de la Nación —  mandó a cumplir “400 acciones ejecutivas, que en la práctica han eliminado o restringido los beneficios humanitarios que permiten  la  legalidad inmigratoria vigente en los Estados Unidos”, tal como  explica Sarah Pierce,  en un Informe de su autoría, divulgado por el Programa de Políticas de Inmigración del Migration Policy  Institute. 

Si  Biden no elimina esas nefastas medidas  en los primeros cien días de su administración, las mismas seguirán entonces impactando negativamente, en el obsoleto sistema migratorio estadounidense. Al que se le hizo la última y acertada reforma en noviembre de 1986,  con la Amnistía Migratoria que puso en marcha  el entonces Presidente de Estados Unidos y hoy de feliz memoria, el Republicano Ronald Reagan. 

Hasta el presente, los problemas migratorios de los Estados Unidos se han multiplicado. Y hoy claman por un cambio más amplio y profundo: una reforma migratoria integral. Que tendría más posibilidad,  si resultara de un esfuerzo bipartidista. Tal como solía hacer -en forma incluyente y consensuada- el Senador Republicano John McCain, que fue candidato presidencial de su partido en la elección realizada el martes 4 de noviembre del 2008.  

Hubo una conducta del Senador Mc Cain en esa elección,  digna de ser comentada en esta fatua era de Trump.  Una vez Senador McCain  conoció  los resultados electorales, la misma noche de las elecciones, mostro una personalidad más como soldado que como político. En un discurso público ante aún sus fervientes seguidores,  acepto la derrota con dignidad, cortó el abucheo de sus partidarios cuando mencionó el nombre de su rival  y le prometió apoyo al presidente electo,  el demócrata opositor, Barack Obama. A quien, a su vez le reconoció que había ganado la elección en forma clara e incontestable. 

Lo más cuestionable de Trump en migración  

A continuación, me limitaré a comentar 10 acciones anti-migratorias del legado de Trump,  que el Plan Biden debe eliminar o actuar en contrario: 

1) LOS TRATADOS BILATERALES FIRMADOS: entre junio y setiembre del 2019 por Estados Unidos con México,  y con los países del Triángulo Norte Centroamericano -Guatemala, El Salvador y Honduras-  fueron mal nacidos desde que se gestaron. Porque para resolver su problema migratorio,  Estados Unidos,  aprovechándose de la asimetría de poder que supone ser la mayor potencia mundial, utilizó la amenaza y una estrategia bilateral de negociación,  cuando el problema migratorio a resolver es y sigue siendo regional del lado latino ante Estados Unidos en  la mesa de negociaciones. E ignoró además, la dimensión multilateral del problema a resolver,  propia también de los países firmantes del lado latino, México y los países centroamericanos. Por estas razones, al año de haberse firmado estos acuerdos bilaterales,  la crisis migratoria se había intensificado, dentro y entre los países firmantes, Estados Unidos incluido. 

2) MUROS EN LAS FRONTERAS: de concreto, vallas y de militares entre Estados Unidos y México y de México con Guatemala, son inadecuados de esa forma para el manejo efectivo de la migración regular y reducir la irregular. Con la  tecnología digital y satelital, acompañadas por inteligencia artificial, funcionando  en lugares apropiados y por personal conocedor de las mismas, pueden eventualmente tenerse funcionado los puentes operativos de seguridad y monitoreo de los derechos humanos que se  necesitan en los límites fronterizos entre naciones,  para cumplir sus funciones y objetivos,  con más efectividad y humanidad, y con menos arrogancia visible de poder.

3) ELIMINAR LOS TERRITORIOS SANTUARIOS QUE PROTEGEN A LOS MIGRANTES IRREGULARES: Amenazas con retirarles fondos federales a los territorios santuarios en sus distintas modalidades: estados, condados o municipios y otras jurisdicciones que se han declarado protectoras de migrantes indocumentados que tienen una vida normal. Santuario significa prohibir en su territorio que el ICE y entes socios o aliados, realicen redadas para verificar la situación legal de “personas sospechosas” de estar irregulares en su condición  migratoria. El Immigration and Customs Enforcemen/ICE, equivale en español al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. 

4) CÁRCELES SECRETAS DEL ICE PARA INMIGRANTES INDODUMENTADOS: Funcionan en las fronteras del sureste estadounidense. Sus autoridades niegan su existencia, y por eso prohíben  visitas de comunicadores, periodistas, abogados, personas u organizaciones, que están autorizadas por ley para realizar veedurías y auditoria social a estas entidades, a fin de prevenir malas prácticas y mejorar su desempeño, según protocolos y normas vigentes. 

5) NEGARLE A  MUSULMANES: la entrada a territorio estadounidense por provenir de un país donde predomina esa religión. Y de corolario interno, imponerles a ciudadanos estadounidenses restricciones de viaje a países extranjeros que están regidos por dictadores,  con los cuales el presidente Trump se relaciona, como si fueran amigos o aliados de la admirada democracia de EE.UU.  

6) ASILO: Tras un fallo de la Corte Suprema estadounidense, los solicitantes de asilo cuya demanda ha sido rechazada,  podrían ser sometidos a una deportación expedita, sin posibilidad de apelación. El fallo de la Corte ha sido considerado una victoria para el presidente Trump.  Pero la decisión ha sido cuestionada ante la Corte –por inconstitucional–  mediante un Habeas Corpus,  presentado por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles –ACLU, por sus siglas en inglés. 

7, 8 y 9) CANCELACION DE SU CONDICION MIGRATORIA  Y DEPORTACCION: a los beneficiados de  DAPADACA TPS, cuando necesitan normalizar su actual e  indecisa condición migratoria. 

10) MENORES EXTRANJEROS VARADOS EN ESTADOS UNIDOS: Víctimas de la cruel política de  “cero tolerancia”. Hay cientos de niños solos y retenidos en refugios improvisados, tras ser separados de sus progenitores por funcionarios del ICE.  Trump ha declarado –en falso– que los demócratas son responsables de esta medida, que bien pudiera catalogarse “de cero humanidad”.

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