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Matías Funes: De la cátedra al micrófono

Tegucigalpa – “La gente está cansada de ver políticos con poca ética, mentirosos, corruptos y que una vez en el poder hacen lo contrario de lo que habían prometido….” así piensa Matías Funes, un intelectual de viejo cuño y quien recién ha emprendido una nueva etapa en el mundo del periodismo.
 

– Sobrevivencia o resquebrajamiento del bipartidismo, una moneda en el aire, dice Funes

– “Honduras requiere de un gran pacto social en el que se involucren todos los sectores”

Se ha estrenado en la radio donde su voz y su pensamiento refrescan los micrófonos con sus significativas pausas, su claridad de pensamientos, su fina ironía y su oportuno humor que logra arrancar las sonrisas de una población agobiada por una exclusión sin parangones.

Lo cierto es que frente a los micrófonos Matías Funes, quien tiene una importante trayectoria como columnista de importantes medios escritos, logra compartir y departir con otro público, uno más popular, llega hasta él y es recibido con la confianza de un viejo amigo.

Luego de transitar por 34 años en las aulas universitarias, formando generaciones de jóvenes que tuvieron el placer de tenerlo como su mentor de filosofía, este hombre ha decidió tomar nuevos retos y ahora frente a un micrófono en la cadena radial HRN, cada tarde y durante una hora junto a su par Edgardo Rodríguez, comparte e ilustra a su auditorio.

Matias, es un filósofo, político, analista, columnista, profesor, amigo y para estos días candidato a ocupar un puesto en la Comisión de Reforma a la Seguridad Pública.

Lector empedernido, dice que sus padres fueron un gran bastión para formar su hábito de lectura. “No podría vivir sin leer, suelo leer dos o tres libros al mismo tiempo, pero libros de carácter distinto”.

Funes agrega que los libros más pesados de comprender los lee en el día y los más ligeros por la noche. “Tengo preferencia por la filosofía, historia, política, narrativa y un poco menos por la economía” dice.

La vena periodística es parte de sus años mozos, a los 21 años dirigió el periódico “Vanguardia Revolucionaria”.

Para conocer detalles sobre su nueva etapa, Proceso Digital mantuvo un encuentro con él:

¿Cómo se desarrolla su vida al frente de los micrófonos?

Yo empecé a laborar en el departamento de Filosofía de la Universidad en febrero de 1978, de tal manera que me jubilé el primero de febrero de este año.

Era el jefe del departamento de Filosofía al momento de jubilarme. La docencia me ha encantado, es una actividad muy gratificante para mí. Ahora mucha gente me pregunta si no me voy a aburrir y les respondo que para nada.

Tengo pendiente algunas investigaciones, ya hice una recientemente sobre el pensamiento de José Cecilio del Valle, quiero seguir con la línea del pensamiento hondureño, de tal manera que me puedo meter mañanas enteras en un archivo y para mí el tiempo corre.

Estoy ligado a un programa radial en HRN, que se llama a Dos Voces que se transmite de lunes a jueves de cinco a seis de la tarde.

Le dedicaré más tiempo a mi familia, a mis cosas personales… de tal manera que esta nueva etapa me la tomo con calma, con tranquilidad y con mucha satisfacción.

¿Esta nueva etapa que recién inicia ya le ha dado algunas satisfacciones?

Si, fíjese que si… y también incomprensiones. La crisis política en el país dejó confrontada la familia hondureña, hay muchos prejuicios. Ya con los años uno empieza a saber cómo se debe conducir en la sociedad. Lo bonito de la vida es el pluralismo, imagínese que todo el mundo pensara exactamente igual, todo fuera aburrido.

En la medida que todos tengamos una perspectiva distinta nos enriquece a todos.

¿Cómo visualiza la situación del país?

Hay cosas inéditas que a mí me interesan sobremanera. ¿Qué va a pasar con los nuevos partidos políticos? ¿Se irá a resquebrajar el bipartidismo o seguirá siendo un fenómeno sólido? Eso me interesa enormemente, las actitudes y estoy viviéndolo día a día.

Personalmente he decidido nunca más militar en un partido o movimiento político, creo que se puede hacer labor a favor de un país no necesariamente dentro de un partido político. Nunca viví de la política, mi vida dependió fundamentalmente de la docencia, así que estar involucrado o no en política es algo que no me afecta de manera profunda.

Ud tiene muchas preguntas ¿Y las respuestas?

Respuestas totales no porque la política es un mundo en muchos aspectos imprevisible. Uno aprende a ser cauteloso… es decir, no le puedo asegurar que aquí va surgir un partido que va a irrumpir con fuerza, pero eso se sabrá dentro de poco.

Hay muchas dudas y preguntas en mi cabeza, eso es lo bonito ver que respuestas nos va dando la vida.

Hablemos un poco de la diferencia de su vida política con la de su nueva vida frente a los medios de comunicación

Más calmada, más reflexiva… Como candidato de Unificación Democrática no me quedaba tiempo de leer y añoraba aquellos momentos en que podía abrir un libro con tranquilidad. La vida política genera mucha zozobra, mucha inquietud… creo que por eso la mayor parte de los políticos casi no leen. Viven el día a día, pero no hay mucha reflexión.

¿Por qué hay muy pocos analistas en Honduras, qué pasa con la academia?

Creo que el académico se ha encerrado en una torre de marfil, es decir, se encierra a dar sus clases en las aulas de la Universidad y se olvida del resto de la sociedad.

Con el hecho de impartir una clase, cree que ha cumplido, pero realmente no debería ser esa la labor del académico. En Honduras se investiga muy poco y se necesita profundizar mucho en la investigación.

El doctor Salvador Moncada dijo que es fundamental para el país, impulsar e invertir en la investigación y él sabe porque lo dice.

¿Qué opinión le merecen los cambios que recién hizo el presidente Lobo en su gabinete?

En Honduras se improvisa mucho, y el gobierno de Porfirio Lobo Sosa, con quien tengo una gran amistad por cierto desde los 70, no se sale de esa regla, es decir, se improvisa mucho.

Esa improvisación llega al grado que hoy se nombra a un secretario de Estado, mañana se le sustituye, después viene otro… no hay una línea que le sirva a uno de base para pensar que este gobierno va siguiendo un buen rumbo.

Hay un Plan de Nación, pero es bastante vago todavía. En el tema educativo debería haber una especie de contrato social en el que participe el Estado, la Sociedad Civil, los maestros, los estudiantes, los padres de familia y ver la educación como un tema de Estado y no como un tema de gobierno. Que hay compromisos que involucren a todos los gobiernos, independientemente del partido que mantenga la hegemonía.

Somos políticos casuísticos, improvisadores y eso le ha hecho bastante daño al país.

Pero como analista ¿qué soluciones propondría en este momento?

Para mí, la solución pasa por un pacto social. Un gran pacto político que involucre a todos los sectores.

Si hacemos grandes pactos, pero sinceros, genuinos y hay evaluación y seguimiento, creo que el país puede enfilarse por mejores derroteros.

¿Qué pasó con su militancia en Unificación Democrática?

Ya no pertenezco a ningún partido. A la última reunión que asistí en el caso de UD fue en marzo de 2005. Había dos corrientes, yo era el presidente del partido y traté de unir a las dos corrientes para que hubiera unidad en el partido, pero existió mucho sectarismo. Incluso, sentía físicamente los efectos de esa situación anómala, no me sentía bien, por eso decidí apartarme.

Nunca hice una renuncia por escrito, pero en la práctica estoy fuera y no me siento parte de ningún partido político.

¿Fundaría otro partido político?

A mi edad, no. El entusiasmo ya no es el mismo, las experiencias son bastantes frustrantes. Militar orgánicamente ya no va conmigo. Me siento más alegre haciendo investigación, estudio, análisis, etcétera…

¿Se puede hacer mucho frente a los micrófonos?

Claro que sí. Personalmente he llegado a la conclusión que los éxitos que he logrado en mi vida se lo debo a la palabra hablada y a la palabra escrita. No he tenido otra arma más que esa. Es decir, la docencia ha sido mi vida, empecé a impartir clases a los 19 años y tuve muchos alumnos mayores que yo.

¿Le parece que los políticos están colmando la paciencia de los hondureños?

Claro que sí. La gente está cansada de ver políticos con poca ética, mentirosos, corruptos, que una vez en el poder hacen lo contrario de lo que habían prometido. La gente quiere políticos más diáfanos, comprometidos con la colectividad y que actúen en consecuencia.

El acercamiento político y ético es una de las necesidades más imperiosas que han en el país.

¿Es lo mismo leer en Internet que leer un libro?

Mire, dicen que el libro va a desaparecer… ese pronóstico me tortura porque a mí me gusta sentir la textura del libro hasta el olor. Leer en una pantalla nunca es igual… soy bastante prehistórico en cuestiones tecnológicas. He llegado a la conclusión que ahora que hay mucha tecnología la gente lee menos… lo noto en mis alumnos, que lo que hacen es bajar información de Internet.

No es lo mismo leer un resumen del Quijote de la Mancha de cinco páginas, que leer la obra completa.

¿Qué espera de esta nueva etapa como columnista de Proceso Digital?

En primer lugar es un desahogo personal. Seguramente habrá lectores que estarán de acuerdo y otros no, pero de eso se trata. Espero una satisfacción de tipo personal e intelectual, aportar algunas ideas si sirven y si no allí quedarán.
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