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Más de 700 mil menores están excluidos de educación en Honduras

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Tegucigalpa –  Honduras afronta serios desafíos en su sistema educativo y ello se ve reflejado en que más de 700 mil menores se encuentran fuera del mismo y la mitad de los niños que comienzan la primaria no llegan al noveno año.

-Un informe señala que 5 de 10 niños que inician primaria no llegan a noveno año.  

Informe desnuda crisis de sistema educativo e insta a atender problemas históricos.

Honduras apenas invierte el 4.9% del PIB de más de 25 mil millones de dólares anuales.

Un informe presentado por la Fundación para la Educación Ricardo Ernesto Maduro Andreu (FEREMA),  la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y el Programa de Capacidades (LAC Reads) reveló este martes datos que dan cuenta sobre la precariedad en que se encuentra la educación en el país, mismo que tiene su asidero en la crisis social, económica y política.

Eficiencia en el uso de recursos

Michael Dieckmann, representante de FEREMA, dijo en declaraciones a Proceso Digital que la idea de esta investigación, es despertar conciencia en lo que ha representado el abandono de la educación en Honduras, este no solo es un llamado para las autoridades sino a toda la sociedad hondureña porque este tema nos debe interesar a todos por igual “pero si es necesario identificar los indicadores de lo que no ha funcionado”, externó.

“El 96% del presupuesto en educación se gasta en salarios, es decir que a pesar de que Honduras invierte una cifra significativa del Producto Interno Bruto, somos un país pobre y ante ello es urgente ser más eficiente, la tecnología sigue siendo una necesidad, la implementación de un sistema híbrido será vital para lograr avances en lugares donde la educación se está ausentando”, agregó.

Refundar el sistema educativo  

Por su parte, Daniel Sponda, Ministro de Educación, reconoció que este es  un aporte importante para los objetivos que se persiguen desde la administración pública e insistió que el plan de refundación del sistema está enmarcado en esa misión y muestra de ello, es que se aumentó en más de 2 mil millones de lempiras el presupuesto general para el sector educación.

Sponda agregó en conversación con Proceso Digital, que la primera etapa que implementará el gobierno es definir una política para atender la primera etapa de la infancia y alimentación escolar, porque si no se garantiza una buena alimentación nutricional, no se podrá contar con un niño con alto rendimiento, todo tiene que ser un proceso que termine en la atención de la educación media, subrayó.

Una crisis arraigada en la región

Sarah Stanton, vocera de Diálogo Interamericano, consideró que en dos décadas se vieron algunos avances importantes, pero aún quedan retos importantes que atender, porque el tema de la pandemia y su impacto, es y será un tema tremendo de superar para los niños de Honduras y América. El contextualiza la realidad del país y será importante atender puntualmente las recomendaciones para garantizar una educación de calidad.    

Diálogo Interamericano, un laboratorio de ideas con base en Washington, aplaude los esfuerzos de la sociedad civil y autoridades para situar el tema de la educación en una prioridad,  porque es para nosotros una buena oportunidad para colaborar con el desarrollo del sistema educativo nacional “estamos agradecidos por seguir siendo sus aliados en este proceso y compromiso de mejora continua”.

Sin aprendizaje de calidad no hay futuro

Y finalmente Ana González, destacó que para la agencia estadounidense USAID la región vive una situación educativa muy grande, ya que más del 50% de menores de 15 años no entienden lo que leen y eso está generando impactos muy negativos en el futuro de los niños, ante ello es momento que se comience a dar pasos concretos para cambiar la realidad, estas investigaciones le muestran a Honduras, el camino que debe tomar.

González enfatizó que atender las recomendaciones y llevarlas a la acción es parte del cambio que Honduras y la región necesita y el cambio debe iniciar en las aulas, porque un niño que aprende a temprana edad todas las actividades ligadas a la lectura y escritura, son personas con futuros distintos, es momento para que se inicien a atacar esta crisis educativas que se viven en la región.

Sin condiciones ni respuestas

La investigación, “Educación: Otro quinquenio de Promesas Incumplidas”, cifró en que más de 700 mil menores entre 5 y 17 años están actualmente fuera del sistema educativo, además 5 cada 10 niños que inician la primaria no logran ni siquiera ingresar a noveno año y los niveles de aprendizaje cada vez son menores en un país sumergido en el 73% de pobreza y donde la pandemia fue un detonante para visibilizar el escenario de vulnerabilidad.

La emergencia sanitaria, dio paso a la educación virtual, propuesta que desde instancias oficiales se desarrollaba en un contexto en el que ni el 40% de las familias tenían acceso a internet; menos del 20% disponía de computadora en casa, un 40% tampoco contaba con acceso a servicio de cable (otros medios análogos), además un 30% carecían de un aparato de televisión y un 13% no disponían ni siquiera de un dispositivo de radio.

La reapertura de las aulas de clase y el regreso a la presencialidad alcanzó apenas el 40% en Honduras –expresa- pues este fenómeno aconteció con mayor vigor en las escuelas rurales, gracias a la voluntad de los docentes y padres de familia, situación que robusteció la participación comunitaria en un país donde un estudiante a los 15 años,  ya sufre 2 años de retraso académico en relación a un alumno costarricense y 3 años frente a un chileno.

Deserción y exclusión escolar

Es de esta manera que el “Informe de Progreso Educativo: Honduras 2022”: analizó detenidamente los temas relacionados a 10 sectores de la educación nacional, entre ellos: la cobertura, eficiencia, calidad, equidad, autoridad y responsabilidad, estándares y sistemas de evaluación, profesión docente y el financiamiento. Estas categorías fueron evaluadas en escalas como: excelente, bueno, regular, deficiente y muy deficiente.

Respecto a este escrutinio realizado al sector educación, ninguna de las categorías se encuentra al menos en etapa de progreso y desarrollo, sino en retroceso o simplemente sin una tendencia definida; la cobertura es deficiente con más de 700 mil alumnos desertores, la eficiencia en detrimento, la calidad educativa es muy defectuosa; y la equidad se visibilizó con más fuerza durante y después de la pandemia.

Y sobre la autoridad y responsabilidad; no hay avances importantes en rendición de cuentas, transparencia y monitoreo al sistema, pese a existir un marco normativo favorable y los estándares y métodos de evaluación,  apenas muestra modestos avances en elaborar estándares para estudiantes y evaluación de los aprendizajes, los docentes por su parte, sin tendencia definida solo muestran ligeros avances sobre la formación y capacitación.

La crisis económica otro verdugo

Sin embargo, la gestión del recurso humano de maestros sigue siendo un aspecto crítico; el financiamiento, es además un punto analizado y se presenta una reducción importante en el presupuesto asignado y baja eficiencia en el gasto educativo, tampoco hubo financiación extraordinaria para afrontar los retos de la pandemia, en cambio disminuyeron los recursos de la cooperación internacional en el rubro.

La anterior situación detalla que las condiciones socioeconómicas son el principal motivo para no estudiar; la baja cobertura que muestra el sistema educativo en los diferentes niveles está asociada principalmente a la pobreza y la proporción de niños que están fuera por esa razón, aumentó entre 2015 y 2019, pasó de 42% a 50% de casos, otro dato relevante es que la segunda razón para que los menores estén fuera del sistema es que “No quiere seguir estudiando”.

La emigración es también un motivo importante de pérdida de matrícula. Un dato ilustrativo de la situación social del país durante los últimos años, es el hecho de que una proporción significativa de menores entre los 12 y 15 años que cursan educación básica, expresan que ya están pensando en emigrar del país, no se dispone de datos estadísticos sobre las cantidades de menores que emigran ilegalmente del país y abandonan sus estudios.

Nivel de aprendizaje deficiente y retrasado

De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)a finales de  2021, Honduras era uno de los 8 sistemas educativos de 210 registrados por la institución en el mundo que aún no había implementado al menos la semi presencialidad para el retorno a clases, pero con una asistencia presencial de estudiantes de dos o tres veces por semana, en grupos de aula no mayores de 20 personas, en forma escalonada.

 Pero no todo tiene que ver con la administración del sistema, el aprendizaje es otro tema que presenta niveles muy bajos y estos cada vez son más preocupantes –alerta la investigación-, es decir que están sin aprendizaje, todos los amplios, complejos y costosos procesos escolarizados pierden su sentido, esa escolarización puede catalogarse como un engaño y  es porque que los niños no puedan ir a la escuela, es que allí no aprenden”.

Entonces, las evaluaciones internacionales de aprendizajes ubican a Honduras en un marcado rezago regionalmente, los resultados corroboran los bajos niveles de aprendizajes en matemáticas y español obtenidos en las pruebas nacionales. Los datos en matemáticas son los más bajos de las 3 áreas evaluadas, pero en todas: español, matemática y ciencias, los jóvenes hondureños de 15 años muestran un año de atraso respecto al promedio de América Latina.

Un avance diluido en el tiempo

Según datos del Banco Mundial (BM) para el 2019, un 14.8% de la población hondureña vivía con menos 1.90 dólares por día, adicionalmente, cerca de la mitad de la ciudadanía equivalente a 4.8 millones de personas, de un total de más de 9 millones, vivía con menos 5.50 dólares diariamente, lo que representa la segunda mayor tasa de pobreza en América Latina y el Caribe (ALC), solamente después de Haití.  Y según el INE de Honduras: el 73.6% vive en situación de pobreza.

La pobreza es un fenómeno que obstruye y genera analfabetismo pues persiste entre los más pobres, las desigualdades sociales del país se expresan en el acceso a la educación formal. Al analizar el tema en perspectiva longitudinal sitúa al analfabetismo en niveles de reducción significativos entre 2008-2019 para toda la población, considerando el promedio nacional, pero la relación entre el porcentaje de adultos en esa condición, ha aumentado de manera acentuada.

Los investigadores indicaron que el Plan Estratégico del Sector Educación 2018-2030 (PESE), es un avance importante para la gestión y gobernabilidad del sistema educativo hondureño. El mismo se elaboró, bajo la coordinación del Consejo Nacional de Educación y la Secretaria General de Coordinación del Gobierno, con apoyo financiero del Fondo Global para la Educación (GPE) y una amplia participación de los principales actores del sistema educativo.

El financiamiento sin eficiencia

En tal sentido, subraya que el PESE se fundamenta en un diagnóstico del sector a partir del cual se identificaron los seis grandes retos del sector, también las tres áreas estratégicas, 41 líneas de acción prioritarias y 81 indicadores de productos alcanzables al 2022 y 2030, el proyecto proporciona una visión de las transformaciones que requiere el Sistema Nacional de Educación durante la próxima década, pero el mismo tiene ejecutarse en tiempo y forma.

Durante la pandemia, la Secretaría de Educación no desarrolló ninguna iniciativa para realizar una evaluación estandarizada que permitiera conocer los niveles de aprendizaje alcanzados durante estos dos años, en los cuales el sistema no abrió las aulas para realizar actividades presenciales, pese a que en el país menos del 40% de las familias tienen acceso a internet y los estudiantes del sector público carecen de libros de texto y cuadernos de trabajo para uso individual.

El financiamiento es otro tema con tendencia decreciente durante la última década –según el amplio documento-, ya que no se realizó una inversión extraordinaria durante la pandemia; tampoco la legislación establece cuánto debe ser el aporte financiero al sector educativo como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, lo que incide para que la aportación estatal varía año con año y en cada administración gubernamental.

El fortalecimiento de ocho áreas críticas  

Un promedio de 1,017 dólares anuales invierte Honduras por cada escolar matriculado entre primero y noveno grado, ante ello la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que el país centroamericano posee una de las inversiones más bajas en educación (9,150 dólares), cifra que representa lo asignado a educación básica por estudiante desde los 6 a los 15 años, el asidero del escenario, es una erosión acentuada en la situación social y política.

En conclusión, establecieron ocho recomendaciones para atender en el corto, mediano y largo plazo, como 1) Mejorar la cobertura para que todos los menores accedan a educación prebásica, básica y media; 2) Aumentar los niveles de aprendizaje estudiantil, 3) Implementar programas orientados a reducir las desigualdades educativas; 4) Disminuir el abandono escolar, especialmente en tercer ciclo de básica y nivel medio.

Asimismo proponen fortalecer la gestión del sistema educativo, en particular la rendición de cuentas, la transparencia y el monitoreo, apoyándose en la participación comunitaria; 6) Fortalecer las funciones de evaluación, acreditación y certificación; 7) Fortificar la gestión del recurso humano docente, además de la formación inicial de manera permanente  y finalmente insta a: 8) Incrementar significativamente la inversión en educación. JP

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