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Las distancias de Lobo, una ruptura con aliados estratégicos

Tegucigalpa – La polémica quedó abierta y solo sirvió para confirmar que cada vez más se profundiza la distancia entre el gobernante Porfirio Lobo Sosa y un sector de su partido Nacional a la vez que sectores de sociedad civil organizada y hasta un ala religiosa ya resienten situaciones similares.
 

La destitución de la directora del Patronato Nacional de la Infancia (Pani), Abeli Lozano Andino, abrió otro frente entre el gobernante y la fracción nacionalista que no ha visto con buenos ojos la insistencia de Lobo Sosa de atraer a su administración a todos los sectores políticos, pero dejando por fuera a los propios “cachurecos”.

La medida fue inmediatamente denunciada por la afectada como una “cacería de brujas” de parte de los allegados a Lobo Sosa hacia su familia, en especial, a su esposo Fernando Anduray, que se ha transformado en uno de los principales críticos de los actos de los gobernantes.

Lozano Andino acusó directamente al ministro de Gobernación y Justicia, Áfrico Madrid, de haberla amenazado previamente con su separación si su esposo no cesaba las criticas al gobernante. Madrid descartó esta versión y dijo que la destitución fue “legal y apegada a derecho”

No obstante, la acusación de la ex funcionaria y de su esposo tomaron el protagonismo mediático del momento, mientras del lado gubernamental se produjo una tardía e ineficiente respuesta, que fue insuficiente para que la versión oficial pudiera tomarse como válida.

Lozano Andino y Anduray reiteraron que la gestión de Lobo Sosa se ha dedicado a despedir nacionalistas y a no emplearlos, mientras hace esfuerzos supremos para atraer a miembros de otros grupos políticos.

No me callarán

Anduray dijo que no lo van a “callar” y prometió que continuará con sus críticas y realizará una gira por toda Honduras para “levantar la bandera del partido Nacional”. La destitución de su esposa, le puso en bandeja de plata el levantamiento de su perfil político.

Asimismo, dijo que le “vamos a enseñar que si Pepe Lobo se equivoca, el partido Nacional va a seguir defendiendo los intereses del pueblo hondureño”, aun en contra de la “represión política” como llamó la destitución de su esposa.

También denunció que su cargo de secretario general del Registro Nacional de las Personas (RNP) ha sido ofrecido en el Congreso Nacional, con lo cual denunció una alianza entre Lobo Sosa y el titular de la Cámara legislativa, Juan Orlando Hernández.

Anduray se dijo preocupado por observar los mismos “vicios” que tenía el ex presidente Manuel Zelaya en cuanto a que no se le podía cuestionar porque se le “declaraba enemigo del gobierno”.

Crea adversarios

La preocupación sobre Lobo Sosa es que comenzó a crear y unir adversarios a su gestión, a pesar que no hay voluntad de ningún sector de hacerle real oposición.

Primero comenzó atacando a los de la Unidad Cívica Democrática (UCD), conocidos popularmente como “blanquitos”, por el rechazo de estos a sus constantes deseos por ser reconocidos por naciones hostiles a Honduras, para lo cual ofrece acciones que están fuera de su competencia en el Poder Ejecutivo.

Sutilmente ha comenzado a atacar y distanciarse de los influyentes grupos religiosos cristianos, tanto católicos como evangélicos, a quienes parece desdeñar, a pesar que sus consultas ciudadanas para socializar el Plan de Nación comiencen con la lectura de Salmos y otros tramos de la Biblia.

Y también acusó a miembros de su partido de participar, junto a empresarios, en el complot para removerlo del poder, aunque dijo tenerlos bien “chequeaditos”, luego desmintió que se tratara de un complot, pero igual mantenía “seriados” a sus opositores.

Mientras, en su partido crece la división, primero entre los cinco precandidatos presidenciales con sus respectivos movimientos, además de forjarse un grupo de dirigentes que no tienen acceso al poder, pero que tampoco están conformando un grupo para lanzar candidato presidencial, pero que por su histórica militancia retienen una cuota de poder o influencia en las bases.

Así, Lobo Sosa sigue buscando la reconciliación con la comunidad internacional y los países que lo rechazan y en el campo doméstico busca la aceptación de los seguidores de Zelaya que lo denigran públicamente. Los frentes internos que se está gestando innecesariamente el presidente Lobo obedecen, en parte, a una forma de gobernar que genera suspicacias por los chispazos en que se asemeja al ex presidente Zelaya. De otro lado, evidencia la falta de una estrategia política con un operador que lo reflote y no que le hunda.

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