Barcelona – Noche de gala en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona en el estreno de la nueva y minimalista producción de ‘Tristan und Isolde’, de Richard Wagner, dirigida por Bárbara Lluch, con la soprano noruega Lise Davidsen en su debut mundial como Isolde, un rol con el que hoy se ha coronado, a tenor de la ovación recibida al final de la obra.
Más de diez minutos de aplausos, con el teatro en pie, han acompañado a la cantante, reincorporada a los escenarios, después de un parón de varios meses para dedicarse a sus mellizos, nacidos el pasado año, aunque ya advirtió hace unos días que llevaba mucho tiempo preparándose para poder un día convertirse en la ‘princesa de Irlanda’, además de que en las últimas temporadas ya pudo interpretar al personaje cantando el Acto II con Simon Rattle y la Bayerische Rundfunk.
La soprano ha compartido la poción del amor con el heldetenor estadounidense Clay Hilley, otra de las grandes voces wagnerianas de la actualidad, en su papel de Tristán, que el público también ha valorado, igual que las interpretaciones del rey Marke por parte de Brindley Sherrat; de Ekaterina Gubanova como Brangäne; y de Thomas Konieczny, como Kurwenal.
El año ha arrancado en el coso de la Rambla con una de las grandes producciones de la temporada, con una nueva lectura de este poema drámtico-musical de Wagner por parte de Lluch, cuya puesta en escena ha sido recibida con división de opiniones, mientras que la maestra finlandesa Susanna Mälkki ha dirigido musicalmente la primera de las siete funciones programadas hasta el próximo día 25 de enero, con el beneplácito del respetable.
Una acertada puesta en escena
Bárbara Lluch, que ha vuelto al Liceu tras presentar el año pasado ‘La sonnambula’, ha buscado una puesta en escena que permitiera el lucimiento de los intérpretes, en un acertado espacio minimalista, con aires expresionistas en algún momento y otros más surreales, especialmente, en el tercer acto.
En el diseño de iluminación ha contado con Urs Schönebaum, quien ha borrado los límites del escenario para que se pudiera disfrutar bien de una obra considerada como una de las cinco más influyentes de todos los tiempos, para muchos el «summum» del repertorio operístico.
Poema de amor y de muerte, inspirado en una leyenda medieval, con una de las escenas de éxtasis amoroso más extraordinarias de la historia de la ópera, en este montaje, con los dos intérpretes de rojo fuego durante todo el segundo acto.
Al terminar el espectáculo, los momentos de «suprema voluptuosidad» han quedado en las mentes del público, mientras en la Rambla barcelonesa la temperatura era invernal pasadas las 23:15 horas.
Entre las personalidades que no han querido perderse el estreno de destacan la consellera de Cultura de la Generalitat, Sònia Hernández; el conseller de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch; el expresidente de la Generalitat Quim Torra o la cónsul general de los Estados Unidos de América, Lia Miller.
Asimismo, han acudido al coliseo barcelonés el expresidente de la Comunidad de Madrid y miembro del Patronato del Teatro Real, Alberto Ruiz-Gallardón; el exministro de Universidades Joan Subirats, el presidente del TNC, Joan Francesc Marco, así como el Abad de Montserrat, Manel Gasch; la directora del Festival Grec, Leticia Martín o la arquitecta Benedetta Tagliabue.
Tampoco se han perdido la obra el director general del Grand Théâtre de Genève, Aviel Cahn; el director de Producción del Teatro Real, Justin Way; el director general del Palau de la Música, Joan Oller; el director del Royal Opera House, Cormac Simms y el director artístico de esta institución, Oliver Mears, además del director de la Ópera de Zúrich, Christian Berner.
Asimismo, ha levantado mucha expectación entre medios de comunicación de todo el mundo, desde the Guardian y Associated Press, a la Bulgarian National Radio o Opera Magazine of London. EFE








