spot_imgspot_img

La pedagogía Waldorf

Dr. Ignacio Alonzo

La pedagogía Waldorf, esta en más de sesenta países alrededor del mundo. Es interesante como nace esta tendencia pedagógica. Allá por el año 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, en Stuttgart, Alemania. Surge como una necesidad de educar a los hijos de los empleados de la fábrica Waldorf-Astoria, La tarea e implementación de la Escuela Waldorf, le fue concedida a Rudolf Steiner, quien sin duda, sabía perfectamente lo que quería para aquella población de infantes.

La fábrica Waldorf- Astoria estaba dedicada a la fabricación de cigarrillos, más el director de la fábrica Emil Molt, pensó que una buena educación podría ser la que se enfocara en los aspectos espiritual, anímico y físico. La pedagogía Waldorf, busca encontrar en cada etapa del niño, aquellos aspectos que vayan formando el carácter, responsabilidad, creatividad y compromiso en cada una de las competencias y tareas que el educando tiene que alcanzar y cumplir.

La integración que hace la pedagogía Waldorf, está enfocada en descubrir en los niños, las capacidades innatas, lo artístico y las actividades manuales, las cuales según esta tendencia y filosofía pedagógica, al niño le desarrollan el pensamiento crítico, la comprensión, complejidad y profundidad de los contenidos, pero a la vez, la simplicidad con que el estudiante los asimila y los pueda aplicar para la vida.

Además la escuela Waldorf, busca que los niños alcancen competencias comunicacionales, de tal manera que los dispositivos, como tablets, celulares y computadoras, llegan a la vida escolar hasta los años de la secundaria, aduciendo que si bien es cierto la tecnología es muy importante, no obstante, el niño debe desarrollar otras habilidades y funciones neuronales y sociales, las cuales determinarán el resto de su educación Prebásica, hasta la universitaria, sin duda, con mucho éxito, no sólo profesional, sino que personal y familiar.

Existe un abanico de bondades de esta manera de educar, por ejemplo, un aspecto interesante, es que las muñecas Waldorf, no tienen rostro, pues buscan que el niño desarrolle su imaginación sin ponerle ningún límite. De tal manera, que el filósofo Rudolf Steiner dijo muchas veces, que el niño debe encontrar el “sentidos de la vida”.

Seguramente, el que lea este artículo, podría pensar, que el autor está en contra de lo que se ha venido haciendo, desde el conductismo, cognitivismo, humanismo, socioconstructivismo, neoconstructivismo, tendencias contemporáneas, aprendizajes basados en proyectos, diseño universal de aprendizajes y todos los modelos inclusivos educativos que se han adoptado, sin embargo, es bueno, hacer un alto y revisar nuestros currículos, los cuales, dicen que al niño se le debe guiar en su aprendizaje a fin de que alcance los contenidos en el orden conceptual, procedimental y actitudinal.

Sería bueno que revisásemos sino hemos rebasado el currículo de lo que realmente no es educacional, y lo hemos vaciado del aprendizaje significativo, es decir, de lo que al estudiante lo hace vivir, recrearse, reinventarse y transformarse para afrontar y resolver problemas para vivir mejor, en la dimensión personal y profesional.

Cada vez, nos encontramos con niños que “están presentes” pero que “están ausentes”. En definitiva, los efectos perversos de los dispositivos y artefactos tecnológicos en los niños están causando un daño irreparable, por lo tanto, la Pedagogía Waldorf, podría ser una buena salida y alternativa en nuestro país, a fin de cambiar la historia y el destino de esta generación que siendo optimistas, todavía se puede hacer algo, para mejorar las condiciones y espacios para que los niños y jóvenes sean guiados a un aprendizaje que valga la pena, encaminado a potenciar las habilidades motoras, pensamiento crítico, pensamiento divergente y capaces de resolver conflictos y preparados para la toma de decisiones.

En otras palabras, un ser integral, educado con una educación integral. Reflexionar si nuestra educación es desde el punto de vista antroposófico, es decir, que se descubran las capacidades con las que el ser humano fue dotado y que las mismas necesidades afrontadas a lo largo de su vida, le permitan sobreponerse a cualquier situación.

Si educamos para el hoy, perdemos la gran oportunidad que tenemos de educar para la vida, y esta se consigue con una excelente práctica y uso racional, dosificado, adecuado, pertinente y contextual nacional e internacional del currículo.

El Método Waldorf, tiene adversarios que señalan que hay desventajas en el uso y estilo de enseñanza-aprendizaje para los niños, apuntan por ejemplo: Lo académico es posterior a la etapa de la socialización, no hay mucho interés al principio por lo académico, sin embargo,
estudios e investigaciones hechas por la Universidad de Stanford, y en Nueva Zelandia, concluyeron que los niños provenientes de las escuelas Waldorf salían mejor calificados en los exámenes estandarizados, que aquellos que venían de la escuela tradicional.

La otra crítica, que se le hace a la metodología Waldorf, es el no uso de la tecnología en las edades tempranas, pues se privilegia el contacto con la naturaleza y la experiencia táctil, aspecto que hace que los niños desarrollen otras competencias como se señaló al comienzo de este trabajo, en donde los jóvenes aman la naturaleza y el medio ambiente.

Entre otros señalamientos que se le hacen a la pedagogía Waldorf, es que el pionero Steiner, era aparentemente segregacionista, lo que a estas alturas, está superado por lo que este movimiento se ha diseminado por todo el mundo hoy, dando oportunidad a todos sin discriminación. Los Waldorf, también son sindicadas con darle demasiado énfasis a lo espiritual.

Si bien es cierto, el ser humano es espiritual, las escuelas Waldorf no profesan ninguna religión, solo sostienen que la mayoría de los problemas del ser humano y en el caso particular de los niños, obedecen a situaciones que lindan con lo anímico o lo espiritual.

Además de lo que se ha mencionado alrededor de esta forma de hacer pedagogía, los críticos subrayan que los niños pueden tener el mismo docente por 5 y hasta 7 años, lo cual, podría crear una dependencia y no conocer de otros docentes que podrían ser excelentes formadores, sin embargo, al parecer, no es nada malo que el mismo profesor pase por mucho tiempo con los mismos educandos, sumado a lo anterior, la escuela Waldorf, no es barata, pues el niño y el docente deben tener las condiciones óptimas para desarrollar el currículo apegado estrictamente a los contenidos y actividades que forman al niño a lo largo de su escolaridad.

Cómo reflexión final, se puede decir lo siguiente: “ Si piensas que la educación es cara, invierte en la ignorancia”. Si queremos dar un golpe de timón en la educación en Honduras, tienen que proponerse la mejor metodología de enseñanza-aprendizaje, desde la formación de los docentes por la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, revalorizar la carrera docente desde la Secretaría de Educación.

Además, contar con una capacitación permanente, para los docentes en servicio áulico y directivo docente, con propuestas innovadoras, pensadas desde las mejores prácticas mundiales y copiando bien las experiencias exitosas de otros sistemas educativos, y si en algo, esta Pedagogía Waldorf, se llegase a implementar en nuestro país, sería algo extraordinario, visionario y adelantado para los millones de escolares hondureños del presente y del futuro.

spot_img
spot_imgspot_img
spot_img

Lo + Nuevo

spot_imgspot_img