La pandemia no frena las elecciones en las regiones de Galicia y Pais Vasco

Madrid – Los brotes de coronavirus y la precaución de la población no frenaron este domingo las elecciones en las regiones españolas de Galicia y el País Vasco, donde la participación no se hundió a pesar de la sombra de la enfermedad, que planeó sobre todo el proceso.

En uno de los países más castigados por la pandemia, con más de cien brotes activos en todo su territorio -varios de ellos en las dos regiones-, que los ciudadanos perdieran el miedo de acudir a votar se había convertido casi en una obsesión de los respectivos gobiernos regionales.

La participación a las 17.00 local (15.00 GMT), tres horas antes del cierre de las mesas electorales, era ligeramente superior respecto a la de 2016 en Galicia (42,95 % desde el 42,49 %), mientras que en el País Vasco bajó ocho puntos (del 44,38 al 36,02 %), la cifra más baja en 26 años, incluyendo una climatología desfavorable.

La única comparación próxima es la de la segunda vuelta de las elecciones municipales francesas, el pasado 28 de junio, cuando la participación se desplomó 20,45 puntos hasta el 41,68 %, por lo que las cifras de hoy solo muestran una caída, y mucho menos fuerte, en las dos regiones españolas.

En las dos regiones, dio la impresión de que los ciudadanos intensificaron el voto en las primeras horas de la mañana. Es «evidente» que mucha madrugó para votar, señaló en rueda de prensa el director general de Emergencias e Interior de Galicia, Santiago Villanueva,

MEDIDAS SANITARIAS SIN PRECEDENTES

Las autoridades pusieron en marcha todo un conjunto de medidas sin precedentes para garantizar la salud de trabajadores electorales, funcionarios y votantes.

Así, allí donde se pudo se instalaron centros de votación en lugares lo más abiertos posible, como patios de centros escolares, pabellones deportivos y hasta una plaza de toros.

Los trabajadores electorales estuvieron equipados con mascarillas o viseras de protección, guantes y gel desinfectante.

Además, en los centros de votación se instalaron marcas de seguridad e itinerarios de entrada y salida para asegurar la distancia social de seguridad y los documentos de identidad de los votantes se depositan en bandejas sin contacto entre las manos de distintas personas.

Y en algunos lugares también se establecieron sistemas para dar prioridad a los mayores de 65 años, considerados los más vulnerables a esta enfermedad.

Y aunque en algunos centro de voto hubo colas, la precaución reinó siempre, con la distancia de seguridad mantenida a rajatabla.

TRANQUILIDAD Y PRECAUCIÓN ENTRE LOS VOTANTES

En Ordizia (norte), una localidad vasca que es el epicentro de un brote con 73 casos, una ciudadana llamada Inés aseguró que acudió a votar «tranquilísima».

Tampoco se echó atrás Juana, una anciana que cumplió cien años en 2020 y que acudió acompañada de uno de sus hijos a un centro deportivo a depositar su papeleta porque, según dijo, ella siempre vota.

El alcalde, Adur Ezenarro, afirmó orgulloso a la prensa que «se han redoblado esfuerzos» para garantizar la seguridad del proceso.

En Galicia (noroeste), el mayor brote está en la comarca de A Mariña, en la provincia de Lugo, con 185 casos activos y la ciudad de Burela cerrada a entradas y salidas.

Allí, división de opiniones entre varias votantes: «Muy tranquila», ya que «todo está muy controlado», se declaró una ciudadana, mientras que otra reconoció que «el temor siempre está».

RESULTADOS SIN MUCHA INCERTIDUMBRE

A falta de que el nivel de participación incida, o no, en los resultados, no se esperan grandes sorpresas de los resultados.

En Galicia, un feudo tradicional del conservador Partido Popular (PP, primera fuerza de la oposición a nivel nacional), el actual presidente, Alberto Núñez Feijoo, aspira a un cuarto mandato y su segunda mayoría absoluta.

Enfrente, el Partido Socialista (PSOE, en el Gobierno central) y varios grupos de izquierda y nacionalistas seguían confiando en lograr suficientes apoyos para formar una coalición alternativa que, según los sondeos de intención de voto, no parece muy probable.

Y en el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) prevé volver a lograr la victoria, tanto por la unanimidad de las encuestas como por la tradición, ya que ha sido la formación más votada en elecciones regionales desde que se celebraron por primera vez en 1980.

Aunque el PNV no logrará mayoría absoluta, se da por hecho que continuará su pacto de colaboración a nivel regional con el PSOE y seguirá controlando el Ejecutivo vasco.

De forma inversa, los nacionalistas vascos respaldan en Madrid al Gobierno español de coalición de izquierda que preside el socialista Pedro Sánchez.

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