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La educación en Honduras debe salir de las sombras en 2022

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Tegucigalpa – No es que la educación estaba bien en el país antes de la pandemia de COVID-19, sin embargo, es innegable que la crisis se ha agudizado los últimos dos años, con el cierre masivo de las clases presenciales en todas las instituciones educativas.

Uno de los puntos más dramáticos y que debe llamar la atención de los tomadores de decisión en el país y en general de toda la sociedad es que actualmente se estima que hay 1.2 millones (1,231,676) de niños y jóvenes entre 3 y 18 años, fuera del sistema educativo hondureño lo que equivale a un 39.7 % de la población en edad escolar.

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Además, un estudio de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), a través del Instituto de Investigación y Evaluación Educativas y Sociales (INIEES) y del Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional, refleja que los principales indicadores como ser cobertura, deserción, repitencia y reprobación, en los últimos años se agravan.

Una muestra de cómo ha bajado la matrícula en todos los niveles se refleja claramente en los datos del estudio que muestra que en el 2018 se dio una inscripción de 2 millones 018 mil 266 estudiantes, ya en el 2019 la cantidad de estudiantes matriculados pasó a 1 millón 952 mil 686 y siguió bajando en el 2020 registrando una matrícula de 1 millón 871 mil 155.

Las aulas no deben seguir cerradas en Honduras. (foto:Cepal/Unicef)

Asimismo, en el 2021 Honduras quedó a la zaga en el mundo de los países que no lograron abrir nuevamente las aulas de clases, por agosto el ministro de Educación, Arnaldo Bueso, informó a través de una cadena nacional, el retorno a clases semipresenciales a partir del 16 de agosto, sin embargo, ese anuncio se hizo realidad para la minoría de centros escolares.

En ese sentido, los expertos lamentan que no solo la educación pública cayó en la trampa de las clases virtuales porque las escuela privadas en el país en su mayoría tampoco pudieron dar una respuesta adecuada durante la pandemia por lo que el retraso no solo es para la escuela pública.

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Cinco años de retraso en la escolaridad

Los conocedores del tema también analizan que con dos años prácticamente perdidos de clases el retraso los conocimientos en la escolaridad llega a los cinco años.

Este dato lo reafirma un estudio del Banco Mundial, que indica que la pandemia causó en todos los países de Latinoamérica un rezago equivalente a dos y medio años de escolaridad.

Sin embargo, esa investigación revela hay países con mayor retraso en la escolaridad y entre esta figura Honduras con una pérdida de conocimiento de 4.8 años.

Más de un millón de niños hondureños están fuera del sistema. (foto:Cepal/Unicef)

Deserción escolar

Lastimosamente el indicador de deserción es otro de los que cada año sube lo que significa que más niños adolescentes y jóvenes abandonan los centros educativos, con la falta de clases presenciales este número ha ido para arriba.

Algunas proyecciones estiman que en el 2021 entre 500-600 mil estudiantes se retiraron del sistema educativo, y una de las principales causas fue la falta de conectividad.

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Barreras que impidieron regresar a las aulas

Durante los últimos meses la justificación que ha expuesto el gremio magisterial para no retornar a clases es el deterioro de la infraestructura, a la que los huracanes Eta y Iota, fueron la gota que rebalsó el vaso, destruyendo gran cantidad de centros escolares.

Los docentes exponen que el deterioro en la infraestructura y la falta de servicios básicos es algo grave en el país. En cuanto a este tema el informe de UPNFM, revela que en efecto las carencias son muy altas.

Para el caso en la falta de servicios básicos se revela que solo un 56.1 % de los centros educativos del país tienen cobertura de energía eléctrica, mientras el 43.9 % no cuenta con el servicio.

En cuanto al servicio público de agua potable solo el 68.2 % de los centros cuenta con el servicio y el 18.9 % no tiene ningún suministro de agua y el restante porcentaje se auxilian con agua de pozo o de río.

En cuanto a agua negras un solo un 13 % tiene alcantarillado público, un 55.3 % tiene pozo séptico y un 31.7 % ninguno.

La conectividad también ha sido un obstáculo para los menores hondureños. (foto:Cepal/Unicef)

Educación requiere reformas profundas

Para el dirigente magisterial Daniel Esponda, la pandemia solo ha venido a profundizar problemas que ya existían, pero las dificultades en educación son estructurales.

En plática con Proceso Digital, Esponda expuso que, en educación lastimosamente los indicadores vienen en deterioro desde hace varios años, para el caso se ha incrementado la tasa de analfabetismo que se ubica actualmente en un 14 %; por otro lado, el tema de inversión en infraestructura prácticamente ha quedado anulado.

Rememoró que, con la Ley de Matrícula Gratis, se garantizaban fondos para el mantenimiento de los centros escolares y eso ya no existe.

Con la pandemia todo se ha agudizado sobre todo la exclusión al grado que hay un millón y medio de niños y niñas fuera del sistema educativo, eso principalmente por la brecha digital existente, “porque a pesar que existe un presupuesto para internet gratis en el sistema educativo no sabemos a dónde está”, recriminó.

Reformas a la Ley

Otro punto que requiere atención -según el gremio de los maestros- es que debe derogarse la Ley Fundamental de Educación, porque esa normativa no funciona y no garantiza el derecho a la educación.

Es una ley que lejos de ayudar a perjudicado a criterio de docentes consultados porque solo ha venido a crear más burocracia al grado que tiene al sistema educativo prácticamente paralizado, ya que increíblemente las leyes deben tener un reglamento; “pero esta (Ley Fundamental de Educación), tiene 22 reglamentos, que se contradicen entre sí.

La dirigencia magisterial está dispuesta a regresar a clases en 2022, para lo cual ya tienen el diseño de un plan estratégico para los primeros 100 días de Gobierno en el área de educación, mismo que ya ha sido socializado con la comisión de transición.

El profesor Yuri Hernández, presidente del Primer Colegio Profesional Hondureño de Maestros (Pricphma), confirmó a Proceso Digital, que los representantes de los colegios magisteriales sostuvieron una reunión con el expresidente Manuel Zelaya y el diputado Edgardo Casaña, para socializar una propuesta de aulas abiertas para el próximo año.

Los conocedores del tema también analizan que con dos años prácticamente perdidos de clases el retraso los conocimientos en la escolaridad llega a los cinco años. (foto:Cepal/Unicef)

“Vamos a apoyar al nuevo Gobierno de la presidenta Xiomara Castro, ella nos ha pedido una propuesta y ya se la presentamos para los primeros 100 días y poder juntos avanzar en el comienzo de las clases” agregó.

Hernández, detalló que la estrategia contempla seis puntos básicos, que se desarrollaran previo a una etapa de diagnóstico, que iniciara desde el primero de febrero para iniciar las clases las primeras semanas.

Los seis puntos son: vacunación, inicio del año lectivo, programas sociales, campañas masivas de comunicación para que los padres de familia vayan a matricular a sus hijos y regresen a las escuelas y colegios y la Republica Digital.

Explicó que las clases presenciales iniciaran con los jóvenes de séptimo en delante que ya estén vacunados para lo cual se preparan las estadísticas para tener la certeza de los vacunados y no vacunados para también emprender la campaña de vacunación masiva.

Los menores que no están vacunados iniciaran las clases de manera virtual y se van a ir incorporando de manera progresiva.

De igual forma hay estrategias para trabajar en los programas de reparación e infraestructura y servicios en los centros educativos, además se implementará de nueva cuenta la merienda escolar.

En ese sentido, la esperanza de del retorno a clases será una realidad a partir de febrero asegura el gremio magisterial que tienen grandes expectativas con el nuevo gobierno al cual adelantan que están apoyando.

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Aulas abiertas

Con la reanudación de las clases presenciales el reto se centraría en recuperar las habilidades de aprendizaje y conocimientos de los estudiantes para evitar como dicen algunos expertos una generación pedida que no tenga las competencias cuando les toque enfrentarse a la educación superior y el mercado laboral.

La anuencia de los maestros a regresar a las aulas es la esperanza para que la educación vuelva a encaminarse, Daniel Esponda concluye que es imperativo volver a abrir las escuelas, y generar las condiciones de bioseguridad, a la par construir la República Digital, para poner a tono la educación al siglo XXI y abrir las escuelas, para no volverlas a cerrar.

La presencialidad en las universidades también es imperativo.

Educación Superior también a clases semipresenciales

La educación superior también se ha visto afectada con la perdida de clases presenciales, se estima que la contracción en la matricula durante la pandemia supera el 22 % por lo que el reto además del retorno progresivo a clases presenciales, es recuperar la matricula.

En ese sentido, el Consejo de Educación Superior, ha determinado que para 2022 el regreso progresivo a clases presenciales debe ser una realidad así lo han confirmado los titulares de las tres universidades con mayor población estudiantil la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM).

El Consejo Universitario que es el máximo órgano de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) discutió y aprobó, recientemente por unanimidad de votos, los calendarios académicos de 2022.

En el dictamen se dio la autorización para que a partir del primer período académico 2022 retornen a la semipresencialidad para que se puedan realizar exámenes y laboratorios presenciales, haciendo uso de las normas de bioseguridad recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En conclusión, en el sector educativo, brilla la esperanza de un retorno a clases y que las nuevas autoridades se concentren en accionar para ir dando un giro y que la educación en Honduras pueda ponerse a la altura de las necesidades para el desarrollo del país. LB

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