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La cuaresma multicolor de las alfombras de aserrín se extiende por Honduras desde Tegucigalpa

Tegucigalpa – Una fiesta colorida de casi 700 metros de alfombras, hechas a base de aserrín, podrán observar los hondureños y los turistas extranjeros que visiten la capital de Honduras en esta Semana Mayor.
 

Cerca de 400 personas, entre voluntarias y empleadas de la Alcaldía Municipal participan por sexto año consecutivo en la elaboración de las alfombras de aserrín, cuya extensión se extiende por toda la avenida Cervantes de Tegucigalpa hasta concluir a unos pasos después de la Iglesia Catedral.

Cada año el colorido de la capital hondureña se conjuga que el fervor de los católicos en una muestra de arte religiosos que da a la ciudad un aire espiritual y que refleja la delicadeza del trabajo hecho con esmero.

La intención de posicionar a Tegucigalpa como una de las capitales del mundo con mayor arraigo de la fe cristiana pasa por la belleza de las figuras de la virgen María, los apóstoles y la ruta dolorosa, rumbo al Calvario, que se plasmas en los lienzos de aserrín.

Gustavo Cruz está al frente de esta tarea dentro de la municipalidad capitalina. El explica que la inspiración, el talento y la devoción cristiana se unirán este jueves y viernes santo para promover el mensaje del evangelio y la paz cristiana.

“Este año, las alfombras llevarán mensajes bíblicos como los “10 mandamientos”, “la flagelación de Jesucristo”, pasajes bíblicos, imágenes de David y Goliat y un segmento con imágenes para niños”, detalló Cruz.

Asimismo, entre la catedral y el Palacio Municipal se expondrá una imagen de Jesucristo de unos 20 metros, considerada una de las más grandes del país.

“Son unos 4,200 metros cuadrados de alfombras” detalló.

Según Cruz, centenariamente las familias de Tegucigalpa que han habitado en el casco histórico, elaboraban una alfombra frente a su casa; sin embargo, con el tiempo la gente fue saliendo del centro y organizaciones como El Museo del Hombre fueron adoptando la misma costumbre y luego la municipalidad se fue integrando hasta el día de hoy, cuando se les ha dado la magnitud que se merecía”, destacó.

Sin embargo, el camino para presentar los tapices de aserrín es un trabajo que se inicia tres meses antes de la fiesta cristiana. “Comenzando con la compra de las tintas, luego buscar el aserrín, cernirlo, teñirlo, hacer los moldes, los dibujos, que da como resultado un trabajo culminado que todos conocemos como las alfombras”, apuntó.

Este año, las autoridades municipales esperan unos 200 mil visitantes, que en época de religiosidad se trasladan a Tegucigalpa para observar las obras de arte finamente construidas con colores llamativos (rojo, verde, amarillo, azul, púrpura, entre otros).

“Son impresionantes las figuras que se realizan con un material tan simple como es el aserrín…una fiesta completa el jueves y viernes santo, así que los esperamos”, puntualizó Cruz.

Una tradición que se extiende a otras ciudades del país

Según el historiador hondureño Mario Felipe Castillo, la primera capital de Honduras, Comayagua, fue una de las primeras ciudades que impulsó la elaboración de alfombras en el país.

Con la particularidad que allá por los años 1700 las mismas no eran como las elaboradas hoy en día. Su tapiz era de pino con flor de coyol; las mismas eran ubicadas en el frente de cada casa que seguía la costumbre católica.

Castillo estima que el tema tenía que ver con las ordenanzas católicas que sugerían que “aquel que tenga alfombra en su casa que la saque, para que por ahí pase la procesión, o que mande a regar pino con flor de coyol”.

A través del tiempo la práctica se fue perfeccionando y hoy en día vemos como otras ciudades del país han imitado esta práctica, haciéndolas ahora de aserrín pintado imprimiéndole una serie de diseños que evocan la cristiandad”, subrayó.

“Tegucigalpa fue la primera, ahora hay un montón de pueblos de Honduras que tienen planificado realizar para determinada época una alfombra o dos frente al cabildo, frente a la iglesia, a la salida de la procesión de Semana Santa. Pero probablemente la que más ha tomado el arraigo es Tegucigalpa, haciendo esa alfombra desde el cabildo, hasta la plazuela del arbolito”.

Otras ciudades como Danlí, Yoro, Copán y otras de cultura lenca, realizan también estos ambientes cristianos en sus principales callejuelas; son rutas de fe, regocijo y emotividad, donde los artesanos más populares salen a las calles para hacer brillar la imagen de Cristo en cada una de ellas.

Según el estudioso Mario Felipe, éstas obras de arte hondureño “son infinitamente pequeñas en cuanto a magnitud comparadas a las de Sevilla, España; pero en calidad e imaginación, son insuperables”, destaca.

Es así que las alfombras de aserrín son uno de los principales atractivos de la Semana Santa en el país.

Sus coloridos diseños atraen la mirada y participación de los fieles y turistas internacionales, hacia una Honduras llena de tradiciones, fe y amor por la Pascua, que a pesar de los embates violentos es imperecedera.
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