Proceso Digital/Por Alberto García Marrder
 
Miami, (EEUU).– Cuando la CNN EN ESPAÑOL quiso contratar al periodista hondureño Jacobo Goldstein para ser su corresponsal en la Casa Blanca en Washington, este solo puso una sola condición: que le dejaran seguir colaborando con los medios de Honduras.

En principio la cadena de radio y televisión se negó argumentando que querían un trabajo exclusivo, pero ante la insistencia de Goldstein y al hecho que no cobraba nada por sus colaboraciones con la emisora de radio HRN y el diario “La Tribuna” accedieron finalmente.

Esto me lo cuenta Jacobo en una entrevista en su apartamento del sur de la Florida donde solo al entrar uno se topa con cuadros del pintor hondureño primitivista José Antonio Velázquez y en las paredes, pinturas de su esposa Francis, pintados cuando ya estaba afectada de la enfermedad del Alzheimer, de la que murió en el año 2009.

Jacobo renunció a su puesto de corresponsal en la Casa Blanca en el 2005, una tarea que le apasionaba, solo para poder atender a su esposa y se mudaron al sur de la Florida donde ya vivía su hija Victoria y donde había centros hospitalarios especializados en atender a los pacientes de esa demencia senil.

Detrás, Jacobo dejó una carrera de 44 años dedicada al periodismo, donde por 25 años cubrió Washington, especialmente 18 años consecutivos como corresponsal permanente en la Casa Blanca, en su mayoría para la CNN EN ESPAÑOL.

Empezó cubriendo los últimos meses del presidente Jimmy Carter, los gobiernos de Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton y los primeros cinco años de George Bush hijo.

A Jacobo lo conocí cuando ambos cubríamos la Casa Blanca de Ronald Reagan en los años ochenta, yo para la Agencia española de noticias EFE y luego colaboré con el un programa de televisión de análisis político que tenia y que se distribuía por toda América Latina.

Mi recuerdo inolvidable, más que todo como envidia profesional, fue cuando ambos estábamos en Atlanta para cubrir la Convención Demócrata de 1988 que iba a elegir a MichaelDukakis como candidato presidencial.

Ibamos caminando por una calle de Atlanta y Jacobo llevaba pegado al oído, como siempre, una emisora de 24 horas de noticias y pareció que escuchó un bombazo noticioso y salió corriendo en busca del primer teléfono público a mano (en ese entonces no estaba tan extendido el uso de celulares).

Llamó a la emisora de radio HRN en Tegucigalpa y entró en directo con la noticia, improvisando sobre la marcha y sin ninguna nota previamente escrita. Uno que trabajaba para una agencia de noticias, donde la rapidez es una prioridad, no creo que pudiera igualar esa improvisación.

Cuando se le pregunta cual ha sido el punto máximo de su carrera periodística, no duda en citar los 15 minutos de su entrevista en la Oficina Oval con Bill Clinton el 1 de mayo de 1997 y las casi 30 preguntas que el ex presidente americano le concedió en sus numerosas ruedas de prensa durante sus dos mandatos, un privilegio no frecuente para los corresponsales extranjeros.

Jacobo y yo hemos sido los dos únicos periodistas hondureños en entrevistar en la Oficina Oval de la Casa Blanca a un presidente americano de forma individual, en mi caso a Ronald Reagan en 1985, y también por 15 minutos.

También tuvo Jacobo el privilegio de que el entonces presidente George W. Bush le rindiera un homenaje de despedida en la Oficina Oval al terminar sus 18 años de cubrir la Casa Blanca, honor que muy rara vez concede un mandatario estadounidensecon un periodista, ya sea americano o extranjero.

Jacobo me enseña en su estudio-oficina la foto con Bush en la Casa Blanca, donde aparece también su esposa Francis, su hijo José Enrique (a quien el llama Pepe) y su hermano Gilberto. Falta su hija Victoria, que no pudo asistir al acto.

La CNN , en su sede en Atlanta, también le ofreció una despedida en reconocimiento a sus años como corresponsal en la Casa Blanca.

Su pasión puede ser el periodismo, pero su amor fue su esposa, de origen mexicano por la que renunció a su puesto envidiable en la Casa Blanca. Pero unas vez fallecida ella, en 2009, Jacobo se ha reiventado y ahora está ocupado mas que nunca al volver a lo que le apasiona, el periodismo.

Se levanta a las cinco de la mañana para poder atender a las emisoras de radio filiales de la CNN EN ESPAÑOL. Y después de las siete de la mañana, hora del este de EEUU, atiende en directo a Radio América de Tegucigalpa. Díez minutos en el programa en Radio Mega de Oscar Haza en Miami y a mediodía con una emisora mexicana.

A todo esto, hay que añadir que tiene que preparar, en la tarde, su columna diaria en el periódico hondureño “La Tribuna”, que mantiene desde hace 27 años, todo un record en el periodismo latinoamericano. Para ese mismo diario, escribe dos páginas en un suplemento deportivo que se publica todos los sábados.

Sobre sus colaboraciones con “La Tribuna” y ahora con Radio América de Tegucigalpa, dice que siente que tiene que honrar a Honduras a través de su carrera periodística y que siente que informar a su país de lo que sucede en Estados Unidos es como una forma de devolver a su país de origen todo lo que le ha dado.

Jacobo tiene ya 79 años y dice que no tiene ninguna intención de jubilarse: “Moriré con las botas puestas”.
No lo dice, pero queda claro que sus intensas y exhaustivas actividades periodísticas a esa edad, lo mantiene vivo mentalmente.

Y encima, ha dictado más de 250 charlas y conferencias, en su afán de rendir homenaje a su esposa fallecida y dar aliento a los familiares que tiene un paciente enfermo de Alzheimer. El sabe lo que habla, por que lo vivió. Y otras 200 conferencias sobre su vida como corresponsal y de política internacional.

Cuando se le pregunta porque dejó HRN en el 2005, tras 25 años de colaboraciones, solo dice que por “diferencias de opinión con la gerencia” y que ahora lo tratan “a cuerpo de rey” en Radio América, e igualmente de bien en “La Tribuna”.

En el aspecto personal, Jacobo comienza a rehacer su vidasentimental y revela que ha conocido a una persona, viuda como el, y que es profesora universitaria, nacida en Estados Unidos, pero de origen venezolano y colombiano. La califica como “una gran compañera”.