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Inmigrante hondureña aceptó deportación voluntaria tras vivir casi toda su vida en EE.UU.

Tegucigalpa – Allison Bustillo-Chinchilla, una joven hondureña de 20 años que vivió la mayor parte de su vida en Estados Unidos, aceptó una deportación voluntaria después de vivir casi toda su vida en Estados Unidos, señalan reportes de prensa.

La hondureña permaneció los últimos seis meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Su decisión, informada por el medio WFAE, es un espejo de la dura realidad que enfrentan miles de inmigrantes que, pese a haber crecido en territorio estadounidense, se ven obligados a regresar a países que apenas conocen.

La hondureña soñaba con convertirse en enfermera, renunció a su solicitud de asilo frente a un juez de inmigración y optó por salir sin una orden formal de deportación en su historial.

La deportación voluntaria  suele considerarse la alternativa menos perjudicial para quienes no cuentan con los recursos legales necesarios para prolongar su defensa en tribunales.

La historia de Allison visibiliza el costo humano de las medidas contra los inmigrantes que ha implementado el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.

Al igual que muchos migrantes, la hondureña fue capturada en una de las múltiples redadas migratorias que se desarrollan en varios estados de ese país.

Su madre, Keily Chinchilla, señaló a WFAE que las duras condiciones dentro del centro de detención influyeron en la decisión de su hija de aceptar la deportación voluntaria. (RO)

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