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Honduras enfrenta fuerte desafió en seguridad alimentaria, según expertos

Tegucigalpa – Durante tiempos de pandemia, se agudiza el desafío de la seguridad alimentaria y nutricional del país, y la situación se tornó más difícil después de las tormentas Eta y Iota, por lo que es necesario comprometer operativa y efectivamente al conjunto de la sociedad para que se viabilicen acciones que le garanticen a la gente comida en su mesa, opinan expertos.

Tanya Müller García, rectora de la Universidad Zamorano, resaltó que con la pandemia se observa una mayor crisis, que no es una situación exclusiva de Honduras sino a toda la región y hay que enfocarse en fortalecer los sistemas alimentarios.

Destacó que, aunque la población ha demostrado resiliencia se necesita una atención para la población no solo alimentaria sino nutricional, además enfocarse en la agricultura porque el cambio climático afecta mucho al país, dado que el PIB en la agricultura ha venido decreciendo en los últimos años.

Seguidamente, indicó que “en 2020 según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),  el 64 % de la población ya vivía en la línea de la pobreza, hay una inseguridad alimentaria grave en el 55 % de la población».

Agregó que esta pobreza se concentra en las zonas rurales, principalmente en lo que se conoce como el corredor seco, al tiempo que se estima que 2.9 millones de hondureños (31 % de la población analizada) se encuentran en crisis o emergencia alimentaria.

Añadió, que, según los mismos datos de la FAO, se clasificó a todo el país en condición de crisis alimentaria (fase 3), siendo los departamentos con mayor severidad Yoro, Valle y Cortés; mientras que, con mayor magnitud Cortés, Francisco Morazán y Yoro; en un análisis que abarcó los 18 departamentos de Honduras.

Reconoció que hay algunos avances, pero se requiere de mucha más atención en la temática, “se ha avanzado en la cobertura por medio del riego por goteo, lo que permite avanzar en sistemas productivos más eficientes en la producción de los pequeños y medianos productores».

De igual forma la especialista refirió que según el informe del Programa de Sistemas de Información para la Resiliencia en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Región del SICA, las principales causas de esta situación son las cuantiosas pérdidas ocasionadas por el paso de los huracanes Eta y Iota en noviembre pasado que destruyeron viviendas y medios de vida de la población.

Asimismo, los efectos de la pandemia de la COVID-19 ocasionaron pérdida de ingresos por las restricciones de movilidad y transporte, y provocó la variabilidad y alza en el precio de los granos básicos y otros alimentos, concluyó.

Por su parte, Luis Renato Alvarado, ministro de Agricultura y Ganadería de Costa Rica, declaró “Necesitamos tener avales y seguros diferenciados para que los productores tengan oportunidades de salir adelante ante el cambio climático».

Explicó que se necesita plantear programas financieros efectivos, y que sean seguros para que retorne la inversión, en la región.

De su lado, Wilmer Reyes, rector de la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG), manifestó que “Honduras dejó de ser el granero de Centroamérica debido a que se dedicó a la producción por volumen y otros países al incremento de la producción por unidad de área”. 

«Además, Honduras está estancada en comparación a sus vecinos de la región en el nivel tecnológico para producir”, añadió.

Finalmente, los expertos, que  expusieron sus puntos de vista en el programa “Foros” de HRN en conjunto con TSI, anotan que solo a través de políticas públicas y sostenibles en el tiempo y con los medios suficientes y voluntad política se concretizará la seguridad alimentaria para toda la población. LB

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