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“Hilda dejaste una semilla, es impresionante la cantidad de gente que llora tu partida”: Hernández

Tegucigalpa – El presidente Juan Orlando Hernández a través de un emotivo discurso, durante el velatorio de su hermana Hilda, dijo que ella deja una semilla plantada en las personas que la conocieron y que mucha gente hoy por eso llora su partida.

– “Hilda nos enseñó a ser unidos y este es el momento de honrarla con la unidad, que Dios nos bendiga a todos y que Dios bendiga a Hilda”, dijo la primera dama, Ana García de Hernández.

– “Era una guerrera”, dijo Hernández en referencia a su hermana Hilda.

– “Jean Françoise -esposo de Hilda- es miembro de nuestra familia y lo seguirá siendo y gracias por abrazar lo que Hilda le pidió que hiciera”, citó.

Ante una abarrotada Basílica de Suyapa, en la capital hondureña, el gobernante comenzó diciendo que “amigos y amigas, a todos los acompañantes de Hilda, a toda su familia y a la nuestra, a las amistades de cada uno de los que iban viajando juntos, mis más sinceras muestras de pesar”.

“Pensaba que era parecido -prosiguió- a escuchar un gran estruendo que nos deja a cada uno de nosotros por momentos o por horas sin el sentido del oído, pero que ese gran estallido que significa la partida de alguien como ellos y en el caso particular de mi hermana Hilda, marca un antes y un después. Todos andamos en la vida con nuestro afán de hacer que las cosas ocurran, de hacerle el bien a los otros, de servir, peor por ratos nos olvidamos también que tenemos una familia cercana”, exteriorizó.

El presidente electo refirió que “Hilda tuvo ese gran don, que a pesar de que tuviera tantas ocupaciones, nunca olvidaba a sus sobrinos, a sus hijos, a todos nosotros. En más de alguna ocasión me decía: ‘muchacho hoy estás cumpliendo años’, y eso para muchos significa mucho y debe significar mucho, cumplir un año de vida, pero cuando a uno se le olvida por andar en otras cosas, ahí hay una señal que lo debe llevar a volverse a las cosas más esenciales”.

JOh interior1Hernández siguió con sus palabras mencionando a Jean Francoise de Peirecave, esposo de Hilda Hernández, quien le contó que tuvo la oportunidad de abrazar a tanta gente y cuantas cosas le dijeron al oído. “Allá donde está Hilda, a la par del Señor, le digo: ‘Hilda, dejaste una semilla, es impresionante la cantidad de gente que llora su partida y otros que me decían: ‘no Juan Orlando, esa debe ser alegría porque ella está ahora allá en el cielo y desde allá estará haciendo su parte’, así que le doy gracias al Señor por haberme puesto como hermana a un ser humano incansable”.

La calificó como “una guerrera de mucho temple”, que la vida le puso muchos retos en su camino, lo que hizo que formara su carácter en la lucha y la adversidad.

El mandatario Hernández recordó a su hermana Hilda como “una persona que abría su corazón a los demás y hacer las cosas en las que creía para luchar por ellas, en eso Hilda, no te vamos a defraudar. Hoy la familia, estamos golpeados, es algo fuerte, pero también tenemos que honrar a Hilda siendo más frecuentes en esas conversaciones que ella provocaba”.

Con la voz entrecortada remarcó: “Yo no sabía que ya le había dicho a Ana que teníamos que pasar juntos la Navidad (susurros) y el año nuevo, así era Hilda y de repente uno por andar en su afán (aplausos) de sus responsabilidades se olvida de cosas tan esenciales”.

Mandó un mensaje a los padres y hermanos hondureños: “Estas son épocas en familia y hoy más que nunca en Honduras necesitamos fortalecer la familia, eso es sumamente importante”.

Agradeció a las muchas personas que llegaron a la Basílica de Suyapa para despedir a su hermana Hilda Hernández. “Quiero decirle a mi madre, hacíamos cuentas ahorita que hace unos 23 años por estas fechas también perdimos a mi padre”, contó.

Puntualizó que “estos son días de reflexión, todos tenemos que entender que nos ocupamos los unos a los otros, que los hondureños somos todos, podemos pensar diferente y tenemos derecho a pensar diferente, pero tenemos que abrazarnos todos. Hoy es el momento de entender que el otro al pesar diferente le asiste su derecho, sin embargo si todos queremos construir una familia unida, una hondureñidad unida, todos tenemos que ceder un poquito y abrazarnos, construir una nación para nuestros hijos porque a los que somos padres les recuerdo, lo que me ha sonado estos dos días, que la vida es así, se va en segundos y lo que queda son nuestros hijos”.

Concluyó refiriéndose a su madre, doña Elvira Alvarado: “Mamá, Hilda fue una extensión suya, a usted le gusta mucho atender a la gente más humilde y andar hablando por otros dando palabras, orando y también madre que eso la haga sentir reconfortada, yo sé que no es fácil enterrar a un hijo”.

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