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Garzón cree que no investigar a Pérez Molina corrompe la institucionalidad

Guatemala El jurista español Baltasar Garzón aseguró hoy que no investigar a fondo al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, «cercena las esperanzas de los ciudadanos y corrompe la propia institucionalidad».

«La institucionalidad de un país se consolida con la transparencia y la rendición de cuentas bajo el principio de igualdad ante la ley, no estableciendo trabas», proclamó Garzón en una entrevista con Efe en Guatemala antes de participar en un simposio.

En este sentido, continuó, razonar que un antejuicio contra Pérez Molina pone en peligro la institucionalidad del país es un argumento «demasiado pobre como para que pueda convencer».

El exmagistrado de la Audiencia Nacional de España mostró su respeto por las instituciones guatemaltecas, e indicó que las resoluciones judiciales se someten a veces a «criterios de interpretación», pero agregó que las decisiones no se pueden quedar en «la más estricta formalidad».

Por ello, consideró que la decisión de la Corte de Constitucionalidad de otorgar un amparo provisional al mandatario exige una «profunda reflexión», ya que no es bueno para el país no continuar con el camino iniciado «a impulsos de la sociedad civil y de instituciones como la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICIG)».

Garzón, que llegó el sábado por la noche a Guatemala para intervenir este lunes en el Seminario Internacional Contra la Impunidad, dijo que es importante seguir con el compromiso adquirido por la sociedad guatemalteca que, a su juicio, ya no se conforma con «añagazas y componendas entre bambalinas», sino que exige conocimiento, transparencia y servicio público.

«Y me parece que algunos no acaban de darse cuenta de que los tiempos están cambiando y quieren perpetuar las mismas prácticas. Se está comprobando que eso no funciona, ni puede funcionar», explicó Garzón, y puntualizó: «Mejor que lo perciban antes que después porque la contestación pública va a continuar».

De no seguir este camino e insistir en el concepto «patrimonialista del cargo y de las tentaciones» se corre el peligro de que el país caiga en una degradación moral y económica, advirtió.

«Quizás en Guatemala la elite oligárquica que puede tener un interés en que esto continúe igual no se dé cuenta», pero los organismos internacionales, e inclusive otros países, no van a consentir que siga imperando una dinámica de falta de transparencia o que el país «se vaya a la quiebra».

Aunque reconoce que la impunidad es «insondable», Garzón aseguró que, con el paso del tiempo, cada vez su existencia es «más angosta», máxime cuando existe una «concienciación» de la ciudadanía que ve a la corrupción como un fenómeno que «destruye, socava y acaba» con el sistema democrático.

Para acabar con esta coyuntura, el jurista aboga por «consolidar» el sentir ciudadano, y mostró su apoyo a instituciones como la CICIG, porque cuando un sistema no funciona «con unas garantías y unos equilibrios», es necesario un apoyo que ayude a combatir esos crímenes «que no entienden de fronteras».

«Una comisión internacional que apoye, que investigue e inste a la consolidación de la institucionalidad de un país no solamente es buena, sino que es necesaria», reafirmó.

Por ello, no entiende «el sentimiento nacionalista de la impunidad» y dice que los que critican la presencia de la CICIG en Guatemala «lo hacen con un perfil excesivamente cicatero» y, además, sin proponer nada a cambio.

«Si la institucionalidad en Guatemala está consolidada, la propia inercia de los acontecimientos va a hacer innecesario cualquier otro organismo internacional; pero eso no está sucediendo, como se ha demostrado», explicó.

A diferencia de «los agoreros», Garzón está convencido de que la participación ciudadana no derroca el sistema, porque este se cae «con corrupción, con falta de transparencia, con desarrollos opacos, con impunidad… De la otra manera, se consolida».

Cuestionado por si Pérez Molina debería dimitir tras los escándalos de corrupción, el presidente de la Fundación FIGBAR prefirió no opinar, porque «él y su conciencia» tendrán que decidir si esto es así.

En referencia al encuentro el pasado dos de junio entre Pérez Molina y el embajador de Estados Unidos en el país, Todd Robinson, Garzón alegó que los apoyos de otros países tienen que producirse dentro «de lo correcto y lo legal», y apostilló que los políticos deben rendir cuentas ante los funcionarios y no ante representantes de otros países.

Garzón está convencido de que el camino iniciado en Guatemala es bueno, y por ello sostiene que instaurar directrices como la igualdad de oportunidades y derrotar, así, un «modus operandi» de corruptela que debía estar superado, conducirán al país «hacia un sistema democrático que, hoy por hoy, se echa de menos».

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