Tegucigalpa – La expiración del tratado de extradición y la advertencia de retirar la base militar norteamericana de Palmerola en Comayagua, son dos temas con los que el gobierno de Xiomara Castro recibe al mandatario electo de Estados Unidos, Donald Trump.
– Funcionarios del gobierno han arremetido contra el gobierno de EEUU, en tanto desde sectores de la sociedad hondureña han pedido a la presidenta Castro que sea prudente con el nuevo jefe de la Casa Blanca.
– A falta de 17 días para que asuma Trump y 53 días para el fin de la extradición, muchos cuestionan que detrás del anuncio de retirar la base de Palmerola existen otras motivaciones.
Próximo a cumplir tres años de mandato, el gobierno del socialismo democrático ha tenido varios enfrentamientos con funcionarios estadounidenses, especialmente con su embajadora acreditada en Tegucigalpa.
Los motivos para confrontar a Washington han sido variados, desde la aprobación de una Ley de Energía, pasando por señalamientos de corrupción y críticas al proceso de selección de las autoridades del Ministerio Público, hasta las críticas de la embajadora Laura Dogu por la reunión de militares hondureños con homólogos venezolanos acusados por narcotráfico.
Por momentos, a lo largo de 1 mil 072 días del gobierno de Xiomara Castro, las relaciones con Estados Unidos han sufrido tensiones al grado de mandar a citar a la representante de Washington para que explicara los motivos de sus declaraciones.
Castro decidió terminar la extradición luego que su cuñado, Carlos Zelaya, apareciera en un narcovideo con capos de la droga acordando aportes millonarios a la campaña electoral de Libre en noviembre de 2013, los primeros comicios en los que participó el partido, ahora en el poder. Restan 53 días para que finalice el convenio con EEUU que permitió la entrega de 55 nacionales por delitos de narcotráfico y crimen organizado.

El último episodio de esta tortuosa relación de los últimos tres años entre Honduras y EEUU la protagonizó la presidenta Castro al advertir a Donald Trump que si ejecuta deportaciones masivas de migrantes, entonces como respuesta eliminaría la base militar norteamericana en Palmerola. Previamente la mandataria recriminó la suspensión de la visa a la magistrada Sonia Marlina Dubón, esposa del asesor Enrique Flores Lanza, ambos incluidos en la deshonrosa Lista Engel que elabora Washington para retratar a los personajes corruptos y que socavan los sistemas democráticos.
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Gobierno arremete contra EEUU
Tal como ocurre cuando suceden este tipo de fricciones, funcionarios de gobierno han salido a respaldar las declaraciones de la presidenta Castro e incluso algunos de estos altos cargos han ido más allá con fuertes señalamientos a EEUU.
El ministro de Desarrollo Social (Sedesol), José Carlos Cardona, recordó que la penúltima vez que Honduras fue invadida, en 1924, fue por 300 marines estadounidenses. Y la última vez, en 1969 que El Salvador metió tropas al territorio nacional, EEUU no hizo absolutamente nada.
Agregó que “les importa más una base extranjera (de la que ni siquiera se ha dicho que se va a quitar) que la deportación masiva de compatriotas que luchan por sacar a sus familias adelante”.
El ministro de Planificación, Ricardo Salgado, citó que la base de Palmerola fue abierta para desarrollar la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos y sirvió de punto de operaciones para agredir a todos los países de América Latina y para apoyar a los ejércitos asesinos de Honduras y El Salvador.
“Desde esa base se operativizó la operación de Oliver North, Iran Contras para vender drogas y usar el dinero para comprar armas para la contra. Los gringos también construyeron la base de El Aguacate. Nunca su función fue contra el narcotráfico; al contrario, sirvió para estimularlo”, arremetió.
Mientras, el director del Instituto Nacional de Migración (INM), Wilson Paz, reaccionó a la advertencia de la jefa del Poder Ejecutivo. “¡Hasta que la dignidad sea costumbre!”, dijo.
“Los hondureños en EEUU históricamente han aportado su fuerza laboral, generando más ingresos fiscales, potenciado la economía estadounidense. Frente a una postura hostil del gobierno del presidente Trump, la presidenta Castro anunciaría cambios en las políticas de cooperación con EEUU”, reforzó.

Agenda ideológica
El analista Aníbal Cálix lamentó que el país inicie con esta afrenta a EEUU, que no les trae ningún beneficio a la mayoría de los hondureños.
“Estas son decisiones en función de una agenda ideológica que el partido de gobierno tiene que se manifestó desde 2009 tratando de eliminar la base militar en Palmerola, que para que todos entiendan este es un convenio que comenzó con objetivos militares, pero cuando el panorama cambió en la región se convirtió en apoyo de operaciones conjuntas y capacitación de nuestras Fuerzas Armadas, apoyo contra la corrupción transnacional y ayuda humanitaria para desastres naturales en el país”, desglosó.
Estimó que cuando el gobierno habla de eliminar el convenio de Palmerola, lo que realmente sucede es que se afecta al pueblo hondureño.
Dijo que es poco creíble el argumento gubernamental de que se trata de una medida para proteger a los migrantes en EEUU. Si así fuera hay que mandar al vicecanciller y pedirle a los lobistas pagados con dineros públicos para que hagan los cabilderos en Washington.
Avizoró que el gobierno hondureño continuará con “el pan y circo” para mantener entretenida a la población y relegando a segundo plano los urgentes problemas de la nación.
“No tenemos la capacidad de amenazar a una potencia mundial, lo mejor es sentarse en una mesa de negociación y crear las condiciones de ganar-ganar para ambas partes”, puntualizó.

Mal presagio
Mientras, para el abogado constitucionalista Juan Carlos Barrientos es un mal presagio para este 2025 la advertencia de Castro a su homólogo Trump.
“La presidenta Xiomara Castro deteriora aún más las relaciones con Estados Unidos, las cuales no han sido muy buenas y comienza su discurso de Año nuevo con una amenaza latente a un gobierno que ni tan siquiera ha tomado posesión”, esbozó.
Barrientos dilucidó que el convenio para instalar la base militar en Palmerola fue aprobado por el Congreso Nacional y que por lo tanto es el único que lo puede derogar y proceder con ello a implementar la salida de los norteamericanos.
Ejemplificó que EEUU mantiene una base militar en Guantánamo, Cuba, pese a los gobiernos comunistas de la isla que comenzaron con Fidel Castro en 1959.
“Me parece que se trata de posiciones absurdas y que únicamente son para llamar la atención. Si me deportas gente, entonces yo te quito la base de Palmerola, creo que los norteamericanos ni van a pagar, ni se van a ir, y me parece que es un mal mensaje que Castro está enviando”, finiquitó.
Son más los beneficios de tener la base en Palmerola
En tanto, el abogado Kenneth Madrid rechazó la versión oficial en el sentido que se trata de una medida para proteger a los migrantes y de respeto a la soberanía.

Desglosó que no son menos soberanos países como: Alemania, Italia, Reino Unido, Portugal y Turquía por tener bases militares y tropas norteamericanas en sus territorios.
“El ser soberano depende de otros temas. El trabajo de la (estadounidense) Fuerza Conjunto Bravo en Honduras realiza operaciones contra el narcotráfico y crimen transnacional, igualmente el apoyo en momentos de desastres naturales, y el desarrollo de capacidades y fortalecimiento a las fuerzas militares hondureñas”, detalló.
Madrid citó que en Honduras hay más de 10 proyectos ejecutados por empresas norteamericanas en beneficio de la población. “Estos recursos llegan producto de esa cooperación bilateral y con ello no perdemos soberanía”, indicó.
Asimismo, mencionó que muchas de las operaciones que ejecuta el Ministerio Público son apoyadas por personeros estadounidenses. “Me parece que cuando reclamamos el tema de soberanía, perdemos más nosotros ya que por la base norteamericana tenemos más beneficios que perjuicios, y sólo por mencionar una cosa más, la pista que está en el aeropuerto de Palmerola fue construida por el gobierno de EEUU”, apuntó. JS