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Enorme gasto y deuda pública debe gestionar el próximo presidente

Tegucigalpa – Mientras Honduras inicia la última semana de la campaña electoral para los decisivos comicios del domingo 28 de noviembre donde se elegirá un nuevo presidente y se renovarán las 128 bancas del Congreso unicameral, los expertos advierten que al ganador le esperan una serie de desafíos económicos que no han sido abordados durante la cruzada proselitista.

– También debe hacer frente a la alta inflación de los principales socios comerciales.

– Tendrá a disposición la futura administración un buen colchón de reservas internacionales e ingreso de divisas por concepto de remesas familiares.

Enorme deuda pública, elevado gasto gubernamental, gigantesca deuda de la ENEE y su cada vez mayores pérdidas técnicas y no técnicas, el aumento de la pobreza, mientras que en el campo externo todavía sigue sin resolverse la cadena de suministros y su impacto en las cadenas de producción, así como la alta inflación que registran los países ricos, especialmente Estados Unidos.

Mientras otros destacan que el nuevo gobierno tendrá a su favor una sólida base de reservas internacionales superiores a los 8 mil 800 millones de dólares que cubren 7.5 meses de importaciones y el ingreso de remesas familiares que llegarán a los 7 mil millones de dólares, así como una recuperación de la industria maquiladora.

La maquila ha logrado una recuperación importante tras el embate de la pandemia y las tormentas.

Aunque ninguno de estos temas es abordado por los principales candidatos presidenciales que en sus presentaciones ofrecen a los votantes resolver todos los problemas estructurales del país, pero sin explicar de dónde provendrán los fondos para solucionarlas, ya que además ofrecen entre no aplicar nuevos tributos hasta reducirlos en otros casos.

Tampoco ninguno de los tres candidatos presidenciales con opciones de triunfo ha dado luz sobre quienes serían sus líderes de su equipo económico, que tendrán a cargo los retos.

El aspirante liberal Yani Rosenthal promociona que es un experimentado empresario y que junto a su padre, el desaparecido banquero Jaime Rosenthal, conformaron un poderoso grupo económico que generó 15 mil empleos, a la vez que fue ministro de la Presidencia en el gobierno del expresidente Manuel Zelaya Rosales.

Ninguno de los tres candidatos presidenciales con opciones de triunfo ha dado luz sobre quienes serían sus líderes de su equipo económico.

Del lado de Xiomara Castro, se conoce que ha encarado la tarea económica del plan de gobierno de Libre al experimentado economista Hugo Noé Pino, expresidente del Banco Central de Honduras (BCH), exministro de Finanzas y diplomático en los últimos gobiernos liberales.

De Nasry Asfura, del Partido Nacional, no se conoce su equipo económico.  

Pesada carga

El nuevo gobernante, que saldrá de los comicios de este domingo, asumirá el próximo 27 de enero del 2022, pero desde ya deberá ver como enfrentará los gigantescos problemas que recibirá como herencia.

Aunque existen muchos grandes males, los conocedores del tema han seleccionado los que consideran los principales.

Entre ellos se encuentra la enorme deuda pública cuyo servicio significa para el gobierno destinar más de 52 mil millones de lempiras en el presupuesto del próximo año.

El servicio de la deuda, junto al pago de salarios del sector público absorberá  casi 100 mil millones de lempiras, que es casi todo lo que cobrará el gobierno en impuestos y tasas a los contribuyentes.

Existe una enorme deuda pública cuyo servicio significa para el gobierno destinar más de 52 mil millones de lempiras en el presupuesto del próximo año.

La deuda pública hondureña se estima en más de 15 mil millones de dólares, que representa un 60 % del producto interno bruto (PIB), según coinciden organismos especializados y economistas independientes.

Para el 2022 el presupuesto elaborado por la Secretaría de Finanzas es de 308 mil millones de lempiras, casi el 50 % del PIB, lo que se considera como muy elevado, ya que drena recursos del sector privado al público.

Los economistas consideran que el futuro gobierno deberá crear nuevos impuestos o tasas para financiar el nuevo presupuesto, pero tanto de la administración actual, como los candidatos presidenciales con opciones de triunfo rechazan crear nuevas cargas impositivas.

ENEE y su colosal deuda

Otro pesada losa que heredará la nueva administración es el de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), un auténtico barril sin fondo y uno de los principales males del gobierno y una amenaza para la economía nacional.

El monopolio estatal registra una deuda de más de 83 mil millones de lempiras, sus pérdidas técnicas y no técnicas son superiores al 30 % y cada año el gobierno debe inyectar fondos para que pueda honrar compromisos con sus proveedores de energía.

La ENEE representa un gran agujero en las finanzas públicas.

Pero las soluciones propuestas por los candidatos presidenciales es reducir las tarifas, ofrecer energía gratis a los pobres y revisar los contratos con los generadores privados, utilizados como chivos expiatorios de la clase política en la debacle de la gestión de la ENEE.

Igualmente está en el aire el contrato con la Empresa Energía de Honduras (EEH), el cual fue intervenido por la actual administración por un año, pero con opciones a extenderlo por otros 12 meses, decisión que corresponderá a la nueva administración.

Pobreza en alza

Si Honduras contaba con una de las tasas más altas de pobreza en el continente americano que oscilaba entre el 65 y 70 %, según la medición que hacía cada sector, la aparición de la pandemia del COVID-19 y las tormentas tropicales Eta e Iota elevaron dicha tasa.

De acuerdo a un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) la pobreza aumentó a casi el 75 %, aunque después la publicación fue retirada de su portal.

Pero cifras del Banco Mundial la sitúa en 71 % y el Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló en su último informe de octubre de este año que había crecido 6 %.

La crisis de la pandemia, más Eta e Iota provocaron la pérdida de más de medio millón de empleos y profundizó la situación del mercado laboral por cuenta propia o economía marginal.

Inflación externa

Otro de los males que impactará en el país son los altos precios que están sufriendo las economías de los países ricos a causa de los problemas de las cadenas de suministro provocadas por el COVID-19.

Lo anterior ha provocado que los precios de los bienes manufacturados se incrementen, ya que los costos de transporte marítimo se elevaron en más del 100 %.

A lo anterior se agregan los precios elevados de la energía, especialmente el petróleo y sus derivados, creando mayor presión.

Asimismo, grandes empresarios y economistas critican que la inflación en Estados Unidos podría ser más extendida a causa de los programas de estímulo de la Reserva Federal (equivalente al Banco Central) y los recién aprobados fondos solicitados por la administración de Joe Biden, que inundarán de dinero a la economía norteamericana.

La Reserva Federal está adquiriendo bonos equivalentes a 100 mil millones de dólares por mes con la finalidad de dinamizar la economía norteamericana desde la aparición de la pandemia, aunque ha adelantado que reducirá la compra de los mismos.

Otro de los males que impactará en el país son los altos precios que están sufriendo las economías de los países ricos a causa de los problemas de las cadenas de suministro provocadas por el COVID-19.

Mientras en el terreno gubernamental el Congreso de Estados Unidos ha aprobado sendos paquetes al gobierno de Biden.

Uno es por 1.2 billones de dólares para modernizar la infraestructura del país y así competir con China, de manera que Washington se resiste a ser superada por Pekín como la primera potencia económica del mundo.

Igualmente destinarán recursos para combatir el cambio climático, apostar por tecnologías verdes e impulsar el uso de coches eléctricos.

El otro paquete llamado social, busca reducir la brecha en Estados Unidos, otorgando beneficios a las familias pobres, financiar proyectos educativos y atención a los ancianos.

En total serían unos tres billones de dólares, los cuales se financiarán parcialmente con nuevos impuestos a las personas que ganen más de 400 mil dólares anualmente y a las empresas, así como nuevas deudas.

Pero los críticos del programa señalan que dichos programas o paquetes solo significan mayor gasto público e inundar con dinero la economía, lo cual ha hecho elevar los precios y con ello elevar la inflación interanual a más del 6 %.

Inversores y economistas indican que ello impactará en las tasas de interés, lo cual golpeará el crédito para los hogares y las empresas.

El problema de la inflación estadounidense y su impacto en las tasas de interés para Honduras es que muchas de las tasas que se cobran en el país están indexadas a Estados Unidos.

Igualmente los bonos soberanos emitidos por Honduras en el mercado norteamericano sufrirían impacto y la fórmula para la devaluación depende de una cesta de monedas, donde el dólar estadounidense tiene un peso grande.

Se prevé las remesas pasarán los 7 mil millones de dólares.

Los beneficios

Pero en el ámbito de lo positivo que tendrá la futura administración hondureña se encuentra que contará con un buen colchón de reservas internacionales netas que superan los 8 mil 800 millones de dólares.

Igualmente las remesas familiares superarán este año los 7 mil millones de dólares y representan el 26 % del PIB hondureño.

Ello dispara la demanda interna y con ello estimula la producción nacional y las importaciones, generando mayor dinamismo económico, al grado que se espera el crecimiento de la economía nacional el 2021 en un rango del 8-9 %.

Igualmente el país ha logrado recuperar la actividad maquiladora e incluso se espera aumentar los niveles de empleo y exportaciones el presente año.

Se espera que el 2021 se generen más de 15 mil nuevos empleos en la maquila y las exportaciones lleguen a los 5 mil millones de dólares, de acuerdo a Alden Rivera, gerente de operaciones de la Asociación de Maquiladores de Honduras (AMH).

A lo anterior se agrega los altos precios del café en el mercado internacional que superan los 200 dólares y que también impactará positivamente en las comunidades del interior del país, ya que los productores se diseminan en 16 departamentos de los 18 con que cuenta el país.

PD

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