El plancton humano

La presente sequía, así como la tradicional pobreza y miseria que abaten una considerable parte del territorio nacional, mejor dicho a la gente que lo habita, me recuerda las predicciones sobre las consecuencias que puede tener sobre el planeta la posible extinción del plancton marino, producto de varios factores como la contaminación de los mares, la sobrepesca y el cambio climático.
 
Formado por una gran variedad de pequeños organismos, tanto vegetales como animales, el plancton está considerado como uno de los primeros y más importantes eslabones de la cadena alimenticia.
 

El plancton sirve de alimento a otros seres un poquito más grandes, los cuales a su vez son comidos por otros más grandes y así sucesivamente hasta llegar a los peces grandes y tiburones, que sirven de alimento al hombre

Si desaparece el plancton toda la cadena corre peligro, incluidos nosotros.
 
Qué es el Plancton Humano?
 
Los pobres campesinos, cuyas también pobres cosechas se han perdido, no tienen qué comer, sus milpas se han secado, no hay maíz ni frijoles.
 
Pero, además, en una situación normal, ellos venden el poco excedente de granos que les queda después de comer. Con ese ingreso –quizá el único- compran candelas, cigarrillos, café, pagan transporte, alguna medicina, quién sabe qué ropa y zapatos, etc. 
 
Ese dinero es lo único en metálico que ven. 
 
Pero, al perderse la cosecha, literalmente carecen de dinero. 
 
Qué pasa entonces con la pulpería donde compraban? Esa pequeña pulpería, que depende de esos pobres clientes, de repente no tiene quién le compre, así que sus abastecedores (agentes viajeros, almacenes, etc.) ven reducidas sus ventas, por lo que ellos tampoco compran a sus proveedores. 
 
La cadena llega hasta los bancos, que no pueden colocar dinero y tienen dificultad para cobrar préstamos, etc. (En este caso los bancos hacen el papel de tiburones y peces grandes, el cual –dicho sea de paso- les queda a la perfección).
 
El hambre del Plancton Humano, ese pequeño y casi insignificante ser que apenas si sobrevive en las montañas de tierra adentro, tiene un efecto enorme en la economía nacional. Es un eslabón importante en la cadena económica nacional. 
 
Cierto que el gobierno está ayudando a paliar el hambre enviando bolsas de alimento, lo cual está bien hecho. 
 
Pero, el efecto sobre la cadena comercial sigue siendo el mismo ya que no tienen de dónde agarrar un centavo para comprar nada.
 
Las pequeñas pulperías continúan sin vender y así sucesivamente, un eslabón roto afecta a todos.
 
Además de darles alimentos para que sobrevivan, hay que poner a trabajar a esa gente, que ganen algo haciendo cualquier cosa (no hay que regalarles dinero, tienen que trabajar).
 
Hay que buscar la manera de que lleven un poco de dinero a sus bolsillos, tienen que poder comprar algo para reactivar el sector de la economía que afectan.
 
No sólo por humanismo o porque es obligación del Estado velar por los ciudadanos en calamidad, pero porque el efecto sobre la economía perjudica a todos.
 
Que tapen baches en caminos de tierra o pavimentados, que despejen el derecho de vía, que eliminen la maleza de potreros y terrenos para prevenir incendios forestales, que limpien cunetas mientras termina la sequía y vuelven a cosechar. 
 
Hay que ponerlos a trabajar, no regalarles dinero. 
 
Que se lo ganen, para que cada Lempira que llegue a sus bolsillos sea apreciado y, sobre todo, para que lo reciban con la dignidad del sudor y no de la mano extendida.
 
Y no lo hagamos sólo por caridad, recordemos que la desgracia del Plancton Humano nos afecta a todos.

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