spot_imgspot_img

El FMLN, la potente exguerrilla de El Salvador sumida en una debacle

San Salvador – Han pasado 30 años desde que la entonces guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) alcanzó un acuerdo con el Gobierno salvadoreño que permitió reformar en alguna medida al Ejército y allanar el camino para acabar con la guerra civil, pero en la actualidad vive una debacle que la ha sumido en la intrascendencia política.

Este sábado se cumplen tres décadas de la firma del «Acuerdo de Nueva York» entre los representantes del Gobierno salvadoreño y del FMLN, un proceso que contó con la supervisión de Naciones Unidas en las últimas rondas de negociación para poner fin a la guerra interna (1980-1992).

Desde entonces, el FMLN se convirtió en la principal fuerza de izquierda como partido, llegó al poder al ganar dos veces la Presidencia y luego tuvo una caída meteórica.

EL PODER Y DEBACLE

El FMLN participó en unas elecciones por primera vez en 1994 para ganar 21 diputados y en los siguientes 7 comicios legislativos se mantuvo por arriba de los 30 de 84 diputados del Congreso, aunque en 2018 bajó a 23.

En 2009, ganó las elecciones presidenciales con el periodista Mauricio Funes, ahora nacionalizado nicaragüense y procesado en territorio salvadoreño por diversos casos de corrupción.

Con el exguerrillero Salvador Sánchez Cerén repitió el triunfo en 2014, cinco años después perdió el Ejecutivo y en 2020 dijo adiós al 82 % de sus diputados para quedarse únicamente con 4 y sin ninguna influencia en la Asamblea Legislativa.

Para Eduardo Escobar, director de la organización Acción Ciudadana, «el momento en el que el FMLN asumió el poder no fue el mejor para el partido» porque «el descontento acumulado, las exigencias y necesidades de la gente eran tan altas».

«Los dos Gobiernos del FMLN llegaron con una gran expectativa de la gente de que iba a cambiar la situación del país, (…) pero al final no pasó como la gente esperaba», señaló en declaraciones a Efe.

Añadió que «el principal problema del FMLN» es que «la gente depositó tantas expectativas en el partido», pero este «siguió haciendo política» como la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó entre 1989 y 2009.

«Eso lo llevó a que no le cumpliera la expectativa a la gente», agregó y señaló que «eso no quiere decir que no hizo nada en el Gobierno», pero no alcanzó el nivel de mejoras o cambios que la población esperaba.

Apuntó que los «mismos vicios» de corrupción de otros partidos «no los perdonó la ciudadanía».

La caída del FMLN la capitalizó Nayib Bukele, expulsado de ese partido en 2017, al ganar la Presidencia en 2019.

En esos comicios la exguerrilla perdió más de un millón de votos respecto a 2014 y quedó relegada al tercer puesto.

En una encuesta de mediados de año, del Instituto Universitario de Opinión Publica de la Universidad Centroamericana (Iudop), el FMLN apenas alcanzó el 1,9 % de preferencias entre los salvadoreños, frente al 49,6 % del partido de Bukele, Nuevas Ideas (NI).

LA EXTINCIÓN O LA RENOVACIÓN

Escobar no se aventuró a afirmar o negar que el FMLN podría extinguirse en los próximos años y recordó al Partido Demócrata Cristiano (PDC), que no se ha extinguido pero ha quedado en una «mínima expresión».

El PDC gobernó entre 1984 y 1989, en elecciones previas sufrió sendos fraudes electorales y llegó a poseer en la Asamblea la llamada «aplanadora verde». Actualmente posee un diputado.

«Se redujo a su mínima expresión, pero todavía existe. No sé si el FMLN correrá esa misma suerte de mantenerse en un partido pequeño», indicó.

Agregó que en la última elección presidencial obtuvo 300.000 votos que «no son nada despreciables», pero su existencia dependerá de una posible renovación de los liderazgos.

EL ACUERDO INCOMPLETO

David Morales, abogado de la organización Cristosal y exprocurador de Derechos Humanos, indicó a Efe que el acuerdo de septiembre de 1991 no fue cumplido plenamente, incluso cuando el FMLN llegó al poder.

«Los diferentes Gobiernos, especialmente el que suscribió la paz, no lo desarrollaron y aplicaron plenamente», indicó.

Dicho acuerdo, además de la reducción de la Fuerza Armada, planteó el cambio de filosofía del cuerpo armado enrocándose en el respeto a los derechos humanos, su depuración, la subordinación a las autoridades civiles y su uso exclusivo en labores de seguridad nacional, no ciudadana.

«No solo apostaron a la militarización, que lesionaba el gran principio de sometimiento al poder civil, si no que también obstruyeron el cumplimiento del acuerdo de superación de la impunidad de Chapultepec (México, 1992)», añadió Morales. 

JS

spot_img
spot_img

Lo + Nuevo

spot_img
23,564FansMe gusta
39,983SeguidoresSeguir
6,673suscriptoresSuscribirte
spot_img
spot_imgspot_img